viernes, enero 15, 2021

Entrevista a R. W. Fassbinder -

Entrevista a R. W. Fassbinder - Entrevistas - Textos - DDOOSS

publicada en el nº 1652 de la revista Fotogramas (abril de 1980)
a raíz del estreno en Alemania de Lili Marleen

Fassbinder vuelve a la carga. Después del rodaje de su mastodóntica serie televisiva Berlin Alexanderplatz, su última creación es esta Lili Marleen de la que les ofrecemos imágenes en primicia. Junto con ellas su autor, en esta extensa entrevista, ataca de frente en temas que van de la pareja a la democracia "a la alemana", del Holocausto a la sociedad anárquica. Una entrevista casi tan extensa como su copiosa filmografía.

Fotogramas: Nos habían dicho que sería difícil entrevistarle, que generalmente no se presta a entrevistas.

Rainer: Y así es. Además, no le estoy concediendo una entrevista, simplemente estamos charlando.

Fotogramas: De acuerdo. ¿Qué tal si hablamos del número de películas que ha hecho, unas 40, cantidad considerable sobre todo teniendo en cuenta que solo tiene 35 años?

Rainer: Pronto tendré 36... Puede que haya hecho muchas más de 40.

Fotogramas: ¿De qué parte de Alemania es usted?

Rainer: Crecí en Munich. Mi padre era de la parte del Rhin y mi madre del este de Prusia, de Danzig. Tuvo suerte de estar estudiando en Munich cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, por lo que permaneció en Munich, ya que no podía volver a Danzig. Luego conoció a mi padre. Se casaron en Munich siendo aún estudiantes.

Fotogramas: ¿Cómo son sus relaciones con ellos?

Rainer: Mis padres han estado divorciados desde 1951. Las relaciones con mi madre son bastante buenas, somos buenos amigos. A veces le doy algún papel en mis películas. A mi padre no le he visto en mucho tiempo.... quizás haga diez años que no le veo.

Fotogramas: ¿A quién no le interesa esta relación de los dos?

Rainer: Él a mí no me interesa lo suficiente como para hacer el esfuerzo de reencontrarle y llegarle a conocer.

Fotogramas: ¿Cuándo empezó a hacer cine? A veces se tiene la impresión de que nació haciéndolo.

Rainer: Más o menos. Mis primeros cortos los rodé en 1965-66, cuando aún estaba en la escuela de Arte Dramático en Munich.

Fotogramas: ¿Originalmente quería ser actor o director?

Rainer: No era mi intención ser director, pero quería tener algún aprendizaje.

Fotogramas: ¿Era un actor con talento o cree que todo el mundo puede ser actor?

Rainer: Creo que todo el mundo puede ser o puede convertirse en actor. Se trata de una mezcla de fantasía y la capacidad de expresar esta fantasía de una forma concreta, y yo creo que todo el mundo posee este talento. Uno puede aprenderlo, de la misma forma en que aprendemos latín o aritmética en la escuela. Yo pude haber sido actor. En realidad me habría gustado serlo.

Fotogramas: Pero usted suele aparecer como actor en muchas de sus películas, ¿no es cierto?

Rainer: Sí, sí. Me gusta, sobre todo cuando conozco a los demás actores bien y somos amigos.

Fotogramas: ¿Es más fácil el trabajo de actor en cine que en el teatro?

Rainer: Yo no diría tal cosa. La técnica cuenta en el teatro: la voz, la respiración... pero eso es algo que se aprende.

Fotogramas: Cuando elige a los actores para sus películas, ¿cuál es su criterio? ¿Los elige por la personalidad, porque dan el tipo o por el talento?

Rainer: Es difícil generalizar. Depende de muchos factores. Me gusta trabajar con actores de teatro si tienen ese algo que hace de sus trabajos algo más que mera técnica. La mayoría de los actores no van más allá de la técnica que han aprendido, una vez que la han aprendido. Se pegan a ella y repiten lo mismo una y otra vez, aunque naturalmente hay excepciones. También me gusta trabajar a veces con lo que suele llamarse estrellas de cine, quienes a lo mejor no son capaces de subir a un escenario pero sí son capaces de proyectar lo que yo llamo "fantasía concentrada".

Fotogramas: Algunos le conocen en Alemania como "Fassbinder, el enemigo de todos", quizá porque en sus films no deja títere con cabeza, ni personas ni instituciones.

Rainer: No todo mi cine conlleva ese mensaje de que soy enemigo de todo y de todos. Lo que intento expresar en mi cine es que ciertas instituciones de la sociedad en que vivimos son inhumanas y esto a muchos no les gusta.

Fotogramas: ¿Cree que ésta ha sido siempre una constante o cree que vivimos en una época un tanto especial en este sentido?

Rainer: Vivimos en una época en la que esto resulta aún más obvio. Por ejemplo, yo creo que el matrimonio es una de estas instituciones. Aunque yo, por el momento, no tengo nada mejor que ofrecer en su lugar, sin embargo sé que esta institución está destruyendo a mucha gente... esta confianza institucionalizada de una persona en otra...

Fotogramas: A muchos, su película Effi Briest les pareció muy diferente del resto de su filmografía, un film muy feminista.

Rainer: Para aquellos que no se preocuparon por mirar detenidamente mis películas anteriores puede que lo fuera, pero yo creo que todas ellas tienen básicamente el mismo tema.

Fotogramas: O sea, el conflicto en las relaciones...

Rainer: Sí, muestra cómo el matrimonio y las convenciones sociales a las que un hombre que vive dentro de la sociedad tiene que plegarse puede estropear y arruinar una relación que podía haberse desarrollado entre dos personas. Eso es lo que había dicho antes y después de Effi Briest. Quizás aquella película tenía un tono más triste, pero no era nada nuevo.

Fotogramas: Usted habla del matrimonio y la familia. ¿Quizá porque conoce el caso de sus padres?

Rainer: En el caso de mis padres habría que culpar sobre todo a las circunstancias. Tuvieron un hijo en 1945, justo después de finalizar la guerra, y tuvieron muy difícil el criarme. Eran tiempos difíciles. Mucha gente moría. Para empeorar la situación, nuestros parientes del Este necesitaban ayuda y vivíamos todos en una especie de gran comuna familiar, algo que normalmente podría ser muy bueno pero en aquel caso fue terrible, nada hermoso. Después de que todos nuestros familiares hubieran lentamente rehecho sus vidas y ya no vivían con nosotros, la relación entre mis padres quedó destruida. Así es como lo veo yo al menos. Si a uno de repente le dejan a solas con otra persona, no siempre resulta fácil. Quizá ambos fueron educados para vivir en una gran familia. Este es el caso de la nueva generación. Aspiramos a entrar en grandes comunas familiares en las cuales uno elige a sus familiares y amigos... sólo que al final descubrimos que ésta tampoco es la solución.

Fotogramas: ¿Lo ha probado?

Rainer: Sí, una y otra vez. Probé a vivir en comunas con quizá siete u ocho personas, o tres o cuatro, pero siempre terminó de forma desastrosa.

Fotogramas: ¿Por qué creyó que podría después de intentarlo y fracasar tantas veces? ¿Ha dejado de intentarlo?

Rainer: No, aún lo intento. Después de todo soy incapaz de vivir en pareja, con solo otra persona. También eso lo he probado.

Fotogramas: ¿Le aburre la pareja?

Rainer: No, no es aburrido, no. Lo que pasa es que sientes una obligación hacia tu pareja, y esta obligación me convierte en un ser humano frustrado y como consecuencia me muestro enfurecido y violento con la otra persona. No me siento preparado para una relación de este tipo.

Fotogramas: ¿Cree que la otra persona también se siente obligada?

Rainer: Todos nos sentimos obligados, ese es el problema. Creo que no hay auténtica libertad, decisiones libres. Todo está determinado por este sentimiento de obligación que uno experimenta en estas relaciones, pero por desgracia también esto se produce en un grupo como ya he descubierto y como ya le he dicho. Como ve, no tengo la solución.

Fotogramas: ¿No es imposible vivir sin obligaciones? Uno siempre siente algún tipo de obligación, ¿no cree?

Rainer: Es cierto, pero es más fácil si vive en un grupo porque las obligaciones están repartidas y las frustraciones no las paga uno solo. Después de todo, las frustraciones se convierten en odio o en miedo. Al mismo tiempo que odias a esa persona, tienes miedo de perderla. Esto puede parecer estúpido, pero es la dialéctica de las relaciones humanas. Lo que intento decir en mis películas una y otra vez es que no creo que las instituciones que la sociedad nos ha proporcionado sean las adecuadas para nosotros. No conozco otras mejores, pero me gusta pensar en esto y poner énfasis en ello una y otra vez. Puede que a fuerza de repetirlo la gente empiece a pensar en alternativas.

Fotogramas: ¿En su vida de comuna hay tan sólo hombres?

Rainer: Sí, todos somos hombres. Es más difícil cuando hay mujeres. Yo estuve casado una vez y no funcionó.

Fotogramas: ¿Estuvo casado?

Rainer: Sí, sí, con una cantante, Ingrid Caven. En principio éramos muy buenos amigos. Ella era maestra y se unió a mi compañía teatral y luego ha trabajado en muchas de mis películas. Estuvimos casados dos años y fue un infierno. Ahora que estamos divorciados volvemos a ser buenos amigos. Las mujeres me gustan mucho, pero no me gusta estar casado con ellas. Prefieren las relaciones de pareja más que nosotros los hombres, naturalmente, porque esto satisface su necesidad de seguridad más que un grupo. Creo que es más fácil disfrutar de una vida libre de cuidados con un hombre, vivir momento a momento.

Fotogramas: ¿Los miembros de su comuna son todos artistas?

Rainer: Unos lo son, otros no. Algunos me ayudan, otros son estudiantes, pero todos somos amigos. Y todos aceptamos la idea de que cada uno puede y debe tener una vida independiente de la que lleva en la comuna.

Fotogramas: Podría ser la solución ideal, pero no se nos ha educado para este tipo de vida.

Rainer: Cierto, va contra nuestra educación pero no contra nuestras posibilidades. Desde el punto en que no conocemos más que los resultados de nuestra educación, no sabemos las posibilidades de otras alternativas. He llegado a un punto en que me avergonzaría de mí mismo si no hubiera probado todas las alternativas posibles.

Fotogramas: Siempre es más fácil para el hombre y probablemente siempre lo será.

Rainer: Puede ser, pero tan pronto como una mujer se une al grupo, las cosas empiezan a cambiar. Todo el mundo asume automáticamente que ella se encargará de limpiar el baño o lo que sea. Se establecen las reglas: el martes le toca a ella, el miércoles a él, etc. Además, las mujeres siempre tienen una inclinación natural a decir: "De acuerdo, si él no hizo lo que se suponía que debía hacer, lo haré yo". Y ellas mismas siempre piensan que los hombres pensamos que ellas, las mujeres, deberían hacerlo... y se sienten culpables. La razón probablemente descansa en esta sociedad predominantemente masculina. Conozco comunas femeninas en que las cosas funcionan muy bien, ciertamente mejor que en las mixtas, en las que las mujeres por lo general suelen hacer de sirvientas.

Fotogramas: Pasando a otro tema. ¿Por qué cree que la serie Holocausto produjo tal impacto en Alemania? Parecía como si los alemanes estuvieran esperando esta información que les llegaba de América...

Rainer: Puede que no esperásemos exactamente, pero por favor, piense... Se supone que Alemania es una democracia que sin embargo se las arregló para durante 30 años de existencia suprimir lo que sucedió durante el Tercer Reich, hasta tal punto que los alemanes tuvieron que reaccionar con sorpresa, absolutamente atónitos, al saber que aquello que mostrabaHolocausto era su herencia histórica. No entremos en si la serie era buena o mala. Sólo podemos preguntarnos qué clase de democracia es esta que deja que los alemanes borren su pasado, que puede pedirles a aquellos que lo vieron todo no contarle nada a sus hijos. En mi opinión, eso no es democracia sino la continuación de una sociedad autoritaria que se ha envuelto en una capa democrática. La gente pensaba que no podría ser verdad que sus padres o abuelos tuvieran nada que ver con aquello. Puedo entender, en parte, que la gente hasta cierto punto quiera ignorarlo, olvidarlo, pero borrarlo de la historia es terrible y antidemocrático.

Fotogramas: ¿Cuál fue personalmente su actitud? ¿Conocía todos estos hechos?

Rainer: Sí, por supuesto. He visto los documentos, conozco la historia de Alemania. Es algo que me interesa. Pero en la escuela no se nos enseñaba nada. Es increíble la cantidad de gente que hay de mi edad que simplemente porque no se les enseñaba en la escuela -1945 ni se menciona- no sabían nada. Lo más sorprendente para mí es que nadie tuviera la curiosidad de preguntar qué pasó, que haya tan pocos de mi generación que ya lo supieran antes, que no se sintieran tan terriblemente sorprendidos cuando llegó Holocausto y lo mostró.

Fotogramas: Hubiera sido mejor sacarlo todo a la luz.

Rainer: Por supuesto. Todo está relacionado con un sentimiento de culpa. Si no, ¿por qué obrar como si nada hubiera ocurrido? No fue sólo un accidente histórico sino que se había ido cociendo en la historia de la burguesía alemana desde 1848 hasta que de pronto hizo explosión. Creo que en Alemania una mayoría está dispuesta a confesar que esta burguesía alemana no fue la culpable, que de no ser por Hitler nada habría ocurrido, pero yo siempre me hago la pregunta de cómo fue que esta burguesía estaba tan del lado de Hitler... algo ha debido de ir muy mal. Es una cuestión fascinante pero también trágica, el hecho de que 30 años después todos pretendan no haber tenido nada que ver con todo aquello. Yo hice un par de películas sobre las relaciones entre alemanes y judíos en Frankfurt. Los alemanes tenían los mismos prejuicios de antes. Los judíos también tenían los suyos porque habían ido desarrollando ciertas actitudes. Entonces me llamaron antisemita. Yo utilicé todos estos razonamientos para defenderme de estas acusaciones, pero una y otra vez fui acusado de antisemita.

Fotogramas: ¿Cree que el nacionalsocialismo habría triunfado en Alemania sin el problema judío?

Rainer: No, en absoluto. Un régimen necesita un enemigo, la imagen de un enemigo que él mismo crea. Pero que esa imagen funcionase de tal manera que se convirtiera en un aparato de destrucción a gran escala, como así fue, en que mucha, mucha gente participó y otras sabían lo que ocurría sin hacer nada, es increíble. No era en mi opinión tan sólo el deseo normal de un régimen de crear un enemigo imaginario lo que trajo todo esto.

Fotogramas: ¿Quiere decir que la gente estaba preparada para ello?

Rainer: Sí, estaba preparada para el Führer. Estoy convencido de ello y si después de 30 años de historia se las apañaron para suprimir el tema en lugar de discutirlo, como yo quería hacer, esto quiere decir que algo está madurando para que ciertas cosas vuelvan a ocurrir. De acuerdo, prefiero que me tachen de antisemita porque quiero discutir el tema antes que decir "de acuerdo, es tabú, no hablaremos de él". Y los tabúes, como puede comprobar en lo que decía Freud, provocan una contra-reacción. Si a uno no se le permite hablar de cierta gente, se convierte en enemigo en el autoconsciente de aquellos de quienes no puede hablar.

Fotogramas: ¿Pero por qué tienen que ser retratados como víctimas?

Rainer: Exactamente. Eso es lo que a mí me reprochaban, que no mostrase a los judíos como víctimas, o mejor dicho, que estas víctimas no estuviesen retratadas como seres humanos perfectos, o que las retratase como seres humanos que a veces obran como las mujeres de hoy... que al tenerse que defender contra los hombres a veces utilizan los medios más repulsivos.

Fotogramas: ¿Le preocupa o interesa la crítica que hacen de su cine?

Rainer: Generalmente, no. Hay algunos críticos que sí me interesan, con los que estoy en contacto y aprendo mucho de ellos. Pero no me siento insultando ni animado por lo que digan de mi trabajo.

Fotogramas: ¿Qué nos dice de Lili Marleen, su última película?

Rainer: Es el personaje de la canción, pero la historia auténtica del personaje que la inspiró, Lale Andersen y su carrera.

Fotogramas: Parece existir un gran descontento en su país, y sin embargo, Alemania es uno de los países más fuertes económicamente hablando?

Rainer: Obviamente esto indica que las cosas no van tan bien como parece. Económicamente nos va bien en nuestra sociedad capitalista, ¿pero por qué entonces hay tanta gente joven terriblemente sola, tan desprovista de amor que tienen que recurrir a la droga? Esto indica que la sociedad capitalista ofrece desde luego un buen nivel de vida, pero poca cosa más. Esta sociedad no nos enseña cómo emplear nuestro tiempo de una forma más inteligente, cómo disfrutar más de la vida, cómo desarrollar una mayores ansias de vivir. Esto significa que la sociedad está fallando.

Fotogramas: ¿Cree que es el deber de la sociedad el proveernos de esto? ¿No cree que debemos hacer un esfuerzo personal?

Rainer: La sociedad no tiene que proporcionarnos esto, sino la oportunidad de que aprendamos a quererlo. En este momento, lo primero que nos enseña la sociedad es a consumir.

Fotogramas: A los Estados Unidos se les acusa de haber creado la sociedad de consumo y ahora Europa parece haber tomado el relevo.

Rainer: Sí, no sé por qué. No soy un sociólogo pero creo que la obligación de la sociedad no es tan sólo la de alimentar a sus miembros, materialmente hablando, sino la de crear también algunos cimientos espirituales para que el individuo descubra el significado de la vida... por qué y para qué vivimos.

Fotogramas: ¿Y el amor?

Rainer: El amor es algo que necesita el ser humano. Es importante para todos, no importa qué forma asuma el amor. Pero por desgracia es algo que puede convertirse fácilmente en una explotación.

Fotogramas: ¿Votó en las últimas elecciones de su país?

Rainer: No, estoy contra las instituciones, del tipo que sean.

Fotogramas: ¿Pero qué va a hacer? No existen alternativas...

Rainer: Es cierto, pero incluso cuando no hay alternativas esto no quiere decir que tengas que defender las estructuras existentes, porque uno no pueda cambiarlas, porque uno no pueda de la noche a la mañana implantar una sociedad anárquica, que es mi ideal político, sobre todo ahora que el Oeste está confundiendo anarquía con terrorismo. Son cosas que no tienen nada en común. Una sociedad anarquista es una sociedad libre de opresiones.

Fotogramas: ¿Una sociedad sin reglas?

Rainer: Sí, bueno, no del todo... hay reglas pero son, cómo podría decirlo... son reglas naturales. Una sociedad sin violencia, sin jerarquías.

Fotogramas: ¿Tendría unas fuerzas del orden?

Rainer: ¿Para qué? ¿Por qué?

Fotogramas: Suponga que asesinan a alguien...

Rainer: No van a asesinar a nadie. ¿Por qué iba nadie, en una sociedad así, desarrollar la agresión y querer matar a alguien? Todos podrían tenerlo todo. La humanidad aprendería a no desear obtener todos los bienes materiales de la sociedad de consumo y considerarlos esenciales. La humanidad aprendería a desear a Bach.

domingo, diciembre 20, 2020

Un diálogo de sordos | Jorge Fondebrider –

Un diálogo de sordos | Jorge Fondebrider – Buenos Aires Poetry

Un diálogo de sordos | Jorge Fondebrider

«Ningún irlandés toleraría hoy que un inglés intentara legislar sobre el rumbo asumido por la poesía de Irlanda por el mero hecho de hablar una lengua parecida. ¿Por qué, desde las provincias americanas de la lengua, deberíamos aceptar entonces el juicio español?». J. F.

En los últimos meses hubo en España una polémica suscitada por la antología publicada por Juan Manuel Bonet y Juan Bonilla; vale decir, las respectivas reseñas, las respuestas a algunas de ellas, la ampliación del problema a la discusión sobre las vanguardias, etc. Como le dije no hace mucho a Mario Campaña, poeta ecuatoriano, antologador de poesía latinoamericana y participante activo de esas idas y vueltas, tengo la sensación de que el problema en sí no es el del lapso que se le atribuye a los distintos momentos de la vanguardia –concepto que, como bien señalara Borges, corresponde más al léxico militar que a las categorías estéticas y que, si se me permite, a esta altura del partido, atrasa–, sino a un malentendido mayor que pasa por el abismo cada vez más grande que existe entre lo que se escribe y piensa España e Latinoamérica.

Eso le escribí al crítico Ignacio Echevarría, suerte de “árbitro” de la polémica desde las páginas de la revista Contexto (https://ctxt.es/). Me contestó sobresaltado: “Lo que planteas en él abre un debate siempre pendiente, el de las relaciones culturales en el ámbito hispánico. Pero estimo que tiene muy poco que ver con la reflexión que nos proponemos encauzar en CTXT sobre los alcances de la vanguardia. Tu intervención, al menos en este marco (fuera de él podemos plantearla, si quieres, en otro momento), desvía el debate en una dirección que a mí, personalmente, no me interesa. Repito que no me cierro a plantear la cuestión que abordas, sobre la que me encantaría conversar llegada la ocasión. Sin duda compartimos no pocas apreciaciones, por mucho que en otras discrepemos. Pero mi experiencia me dicta que dar tu artículo ahora supone abrir una caja de truenos que en nada va a iluminar el asunto considerado, y sí en cambio desvirtuar cualquier amago de discusión. Al parecer tú crees que el diálogo en esta materia no es posible. Nosotros pensamos que sí y por el momento lo vamos a intentar”.

Echevarría tiene razón. Yo no creo posible el diálogo, pero no por las razones que él supone, sino porque tengo la impresión de que, como en las polémicas medievales, usamos palabras que nos son aparentemente comunes, pero cuyo significado no es el mismo. Me explico: del mismo modo que en España se habla de “izquierdas”, así en plural, y en Latinoamérica, de “izquierda”, así en singular, en muchos otros aspectos, tanto políticos como culturales nombramos las cosas con un mismo término que de uno y otro lado no significan lo mismo. En el caso específico de la polémica generada por la antología de Bonet y Bonilla, muy criticada por algunos latinoamericanos que viven en España, habría que decir que para que haya habido una “vanguardia”, también debió haber existido antes una “academia” contra la cual esa vanguardia se rebeló. Puede que sea el caso de España, pero las llamadas vanguardias latinoamericanas –ya se trate de la generación del 22 argentina, de la poesía antropófaga brasileña o de otros hitos tempranos que rechazaron alguna forma de tradición– prácticamente no se rebelaron contra otra cosa más que contra el modernismo hispanoamericano, que, de ninguna manera fue académico, sino apenas un movimiento previo que, como todo movimiento artístico, en algún momento se anquilosó. Dicho esto, podría leerse el gesto vanguardista, o bien como un resultado natural de la evolución del modernismo (cfr. los aspectos más nacionalistas de la poesía de José Martí o Leopoldo Lugones) o como un gesto meramente imitativo respecto de Francia (nunca España), que se llevó a cabo con toda naturalidad. Por eso de este lado del Atlántico hubo Huidobro, Vallejo, Girondo, Macedonio Fernández, etc. España, en cambio, no produjo nada que realmente subvirtiera el lenguaje poético de Hispanoamérica, al menos hasta Poeta en Nueva York, de Lorca. Y eso no es blasón suficiente que autorice a España a instalarse en el papel de administradora y jueza de la idea de vanguardia, sino apenas un dato de la historia literaria que, convengamos, no es la historia de la literatura.

Sin embargo, hay un equívoco incluso más importante. Lamentablemente, más allá de su poderosa industria editorial –que es asunto de mercado y no de literatura– España no ha hecho gran cosa para ganarse el título de árbitro de nada, entre otras cosas, porque, aunque la circulación que permiten las comunicaciones actuales deberían alentar la curiosidad y permitir mayores contactos, tengo la impresión de que nada ha cambiado desde la época en que había que esperar el viaje de alguien o, en segundo lugar, el correo para entender por dónde andaba cada uno. Dicho de otro modo, las referencias que España tiene sobre lo que pasa en Latinoamérica, con suerte, corresponden a lo que aquí ocurría hace por lo menos dos décadas y, en más de una oportunidad, las novedades le llegan una vez luego de haber sido “aprobadas” en Francia, Alemania, Gran Bretaña o, eventualmente, los Estados Unidos, lo cual, si se me permite, denota un cierto complejo de inferioridad como para producir juicios propios. Los ejemplos sobran.

En el ámbito de la poesía argentina –que, en todo caso, es el que más me interesa– he observado en varias oportunidades el asombro manifiesto de interlocutores españoles, cultos y avisados, cuando en Buenos Aires se les ha dicho que nadie lee ni escribe como Leopoldo Lugones, que figuras como las de Enrique Molina, Juan Gelman o Alejandra Pizarnik –más allá de la importancia que el juicio de cada cual les asigne– atraviesan en estos momentos un período poco feliz en la consideración de los jóvenes y que, desde la perspectiva opuesta, poetas como Edgar Bayley, Joaquín O. Giannuzzi, Leónidas Lamborghini, Francisco Madariaga, Amelia Biagioni, Héctor Viel Temperley Hugo Padeletti, Juana Bignozzi o Arnaldo Calveyra ocupan desde hace al menos tres décadas el centro del escenario, habiéndose convertido en las voces más influyentes para, al menos, tres generaciones. Dicho de otro modo, una discusión así planteada, por falta de información, no conduciría a ninguna parte. Y si este mismo caso se llevara al resto de los países de Latinoamérica, la conclusión no sería muy distinta.

Desde este lado del mundo hemos hecho el esfuerzo por tratar de enterarnos de lo que ocurre en las otras provincias de la lengua. Y al “contrabando” de libros de los años ochenta sucedió Internet que terminó por aclarar muchas cosas. Recuerdo, por ejemplo, que durante mis diez años en la redacción de Diario de Poesía nos costó mucho entrar en contacto con nuestros pares mexicanos. Una generación después, cualquier poeta joven argentino conocía a sus equivalentes de México, de Colombia, de Venezuela, de Ecuador, de Perú, de Chile y, por supuesto, de Uruguay. Pocos, sin embargo, saben lo que pasa en España. Acaso toda esa la ultrapromocionada “nueva sentimentalidad” y la “poesía de la experiencia” contribuyeron a ese desinterés manifiesto, y acaso injusto, que, a la distancia y considerando los puestos de poder adquiridos por algunos de los exponentes de esas tendencias líricas, hoy parece muy difícil remontar. Ésa es una explicación. Otra, que los cambios en la prosodia del castellano de una y otra parte del mundo han hecho que un poeta español esté más cerca de la tradición y tenga un mayor apego por las formas fijas que el que, grosso modo, tiene un poeta de las otras provincias de la lengua, sometidas no a un momento de “vanguardia”, sino a muchos que, por las razones expresadas, España desconoce.

Tal vez sea inevitable que esa bifurcación prosódica hoy resulte poco menos que insalvable. Si uno compara, por ejemplo, la poesía de los Estados Unidos con la de Gran Bretaña, comprobará algo similar. Y si se hiciera la misma experiencia entre la poesía de inglesa respecto de la irlandesa, la separación sería aun mayor. Sin embargo, ningún irlandés toleraría hoy que un inglés intentara legislar sobre el rumbo asumido por la poesía de Irlanda por el mero hecho de hablar una lengua parecida. ¿Por qué, desde las provincias americanas de la lengua, deberíamos aceptar entonces el juicio español?

Buenos Aires Poetry, 2020

miércoles, diciembre 16, 2020

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Los 25 libros de esglobal 2020

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Este año, en primer lugar en la lista incluimos la pandemia por COVID19, como protagonista indiscutible de 2020, pero también entran temáticas como la raza, las migraciones y el feminismo, con una novedad en esta última, añadimos otras voces  feministas. También tienen un hueco dentro de la clasificación libros de descontento social y democracia, así como por regiones, donde se ubican aquellos que tratan las diferentes temáticas del continente americano, de Asia o de África. 25 lecturas para entender las principales dinámicas globales de 2020 y que seguirán marcado en gran medida 2021.

 

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Y la pandemia llegó…

Las ciudades evanescentes

Ramon Lobo

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La pandemia, escribe Ramón Lobo, nos ha enfrentado con espacios urbanos que no están pensados, en su mayoría, para los viandantes ni para la vida no laboral. También nos ha obligado a repensar nuestra relación con nuestro entorno más inmediato: nuestra casa, nuestra calle, nuestro barrio. Lobo reflexiona sobre la ciudad en un sentido amplio. Sobre la relación que tenemos con los negocios de proximidad, sobre el urbanismo y su impacto en nuestra vida cotidiana o sobre la mercantilización de las viviendas puestas a disposición de los turistas. Recuerda las ciudades en las vivió y aquellas con las que ha tenido una relación ocasional a lo largo de los años, pero que se convirtieron, para él, en puertos seguros en los que sentirse cómodo siendo extranjero. En este ensayo –escrito en la estela de un Italo Calvino memorioso-, Lobo reflexiona también sobre la soledad y la vejez. La pandemia está suponiendo una enmienda a la totalidad contra el modo en el que tratamos a nuestros mayores. La lucidez, sobre todo a cierta edad, puede ser melancólica. Pero la melancolía sobre lo que perdimos irremediablemente y sobre lo que nos arrebataron culposamente, puede ser un buen punto de partida para la acción. “Sólo queda un esfuerzo más: no olvidar jamás quiénes fueron los imprescindibles y quiénes son los impostores”.

 

¿Ya es mañana? Cómo la pandemia cambiará el mundo

Iván Krastev

Debate

Además de presentar retos inéditos para las sociedades europeas, la pandemia también está obligando a revaluar muchas de nuestras certezas. El politólogo Ivan Krastev ha escrito un breve ensayo comentando las primeras impresiones sobre la pandemia: sobre sus efectos más inmediatos (durante la primavera), pero también sobre los posibles cambios que puede comportar en la gobernabilidad de la globalización. Lo hace desde un punto de vista europeo y describiendo el estado de las cosas que se encontró la pandemia: el auge del nacionalismo y el populismo; la confianza menguante en las instituciones de muchos países occidentales; o los retos tecnológicos que abren un debate entre la eficiencia y el control social. Más que ofrecer respuestas, Krastev trata de presentar un mapa de las decisiones estratégicas que los gobernantes deberán tomar en un mundo (post) pandémico. Por lo que respecta a la UE, cree que una posible hoja de ruta será mantenerse como defensor de la globalización mientras que, en paralelo, aprovecha las presiones de los que piden menos apertura: el objetivo sería lograr una mayor integración europea.

 

En tiempos de contagio

Paolo Giordano

Salamandra

Durante el pasado febrero, el escritor italiano Paolo Giordano se sentó a escribir sus primeras impresiones sobre la pandemia. En aquel momento, Italia era el país más afectado tras China y se comenzaban a tomar las primeras medidas drásticas para evitar la propagación. Giordano escribe breves apuntes sobre los cambios que se están produciendo y los comenta narrando su infancia o los viajes que ha realizado (como uno a la República Democrática del Congo para conocer un proyecto de cooperación frente al virus VIH). Son apuntes generales al hilo de los eventos concretos que se van sucediendo conforme avanza la pandemia: primero el cierre de Milán, luego la clausura de las escuelas, la expansión de las noticias falsas, etc. Giordano combina la reflexión, la memoria y las explicaciones científicas (es doctorado en física teórica). Muchos de los aspectos que subraya siguen siendo asuntos importantes varios meses después: la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia (y ahora de las vacunas), la disparidad en las opiniones de los expertos, o las reticencias a cumplir con las limitaciones a la movilidad. Como escribe Giordano, nuestra normalidad se ha suspendido y nadie puede predecir cuáles serán las consecuencias. Es el momento de la anomalía. Y estamos aún aprendiendo a convivir con ella.

 

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Los descontentos de la economía

Trade wars are class wars

Matthew C. Klein  y Michael Pettis

Yale University Press

Las represalias económicas cruzadas entre Estados Unidos, China y la Unión Europea han reconfigurado en estos últimos años las relaciones comerciales globales. Más allá de la retórica sensacionalista de la Administración Trump para justificar su guerra comercial contra China y Europa, Klein y Pettis se proponen explicar qué subyace en el fondo de esas disputas. Los autores parten de la teoría sobre la expansión del capitalismo imperialista del economista John A. Hobson, con la que trató de explicar los flujos financieros internacionales durante la segunda mitad del siglo XIX. Para Klein y Pettis, las guerras comerciales presentes, que suelen ser presentadas como guerras entre países, son, en el fondo, conflictos entre banqueros y dueños de activos financieros, por una parte, y los hogares de las clases medias y bajas, por otra. Usan el ejemplo de China y Alemania para explicar que las salidas de capital de esos países con excedentes comerciales se terminan canalizando en buena medida hacia aquellos con déficits, generando un desequilibrio permanente de deuda y productos financieros no sostenibles que, cíclicamente, termina generando graves crisis. En el caso de Alemania, ese desequilibrio afecta a toda la UE. Además, esas salidas de capitales impiden remunerar adecuadamente a los trabajadores de los Estados de origen de esos flujos y realizar las inversiones necesarias en infraestructuras físicas y de servicios.

 

La tiranía del mérito, ¿qué ha sido del bien común?

Michel J. Sandel

Debate

Hay dos claves para que una sociedad funcione y se mantenga cohesionada: que el ascensor social funcione para todos y que los que no han podido subir puedan aspirar a una vida (laboral) digna, que no sólo les permita sobrevivir en el presente, sino que además les facilite confiar en que el futuro será mejor para ellos y para sus hijos. Sin embargo, los engranajes del ascensor social parecen haberse gripado en la mayoría de las sociedades desarrolladas. En su último libro, Sandel se centra en desmontar el discurso sobre la meritocracia –las élites lo son porque se lo merecen: lo han logrado gracias a su esfuerzo y empeño, etc.-. Argumenta que, por una parte, entre el discurso y la realidad hay un abismo: el mercado, lejos de reequilibrar la sociedad con su selección natural, está generando graves desequilibrios, con el riesgo que eso comporta para la propia democracia. Por otra parte, como ya sugirió el sociólogo Michael Young, en los 50, una meritocracia extrema sin un proyecto colectivo no es un ideal a perseguir. Más bien, al contrario. El libro de Sandel, centrado especialmente en la realidad estadounidense, se puede complementar con el de César Rendueles, publicado también este año: Contra la igualdad de oportunidades.

 

Angrynomics

Mark Blyth y Eric Lonergan

Agenda Publishing

¿Tienen los ciudadanos occidentales derecho a estar enfadados con sus gobernantes por su gestión económica? Para los economistas Mark Blyth y Eric Lonergan sobran las razones objetivas para afirmar que sí. Como punto de partida, distinguen entre la rabia tribal -sentimental y agresiva, a menudo xenófoba- y el enfado moral, basado en el deseo de cambiar las cosas para superar una injusticia. A partir de esa distinción, en este breve libro estructurado en forma de diálogo ameno entre ambos, tratan de comprender el enfado de muchos votantes –tanto en Estados Unidos como en Europa- por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, las crisis financieras, la hiperglobalización, la desregulación laboral y, sobre todo, por la desigualdad creciente en las, llamadas, sociedades occidentales. Las reformas que proponen (como la constitución de fondos soberanos o una profunda reforma fiscal) son posibles, afirman, en un contexto de bajos tipos de interés –incluso negativos- para la deuda pública y un posible cambio de mentalidad económica, debido a la pandemia, que facilite un mayor (y mejor) intervencionismo.

 

RazaLibros

Diseño de Sara Ramudo

A vueltas con la raza

Caste: The Origins of Our Discontents

Isabel Wilkerson

Allen Lane

Mientras preparaba su anterior libro sobre la gran migración de población negra desde el sur de Estados Unidos hacia los centros económicos del norte, Isabel Wilkerson se dio cuenta de que el racismo en su país podía compararse a un sistema de castas. Un racismo estructural incardinado, también, en lo más profundo de las mentes de muchos blancos: el racismo como estado mental, afirma. En su última obra, recorre los cuatrocientos años de racismo en territorio estadounidense. Se sirve para ello de continuas comparaciones con el sistema de castas indio y la sociedad nazi. Ejemplifica sus razonamientos con hechos de su propia biografía y con decenas de historias reales. Muestra los distintos aspectos de un racismo que Estados Unidos está siendo incapaz de abordar. Sus conclusiones se sintetizan en lo que llama los “ocho pilares de la casta”: que van desde la apelación a una ley divina que justifica la superioridad racial, hasta el control de la natalidad y la deshumanización de grupos poblaciones por la simple diferencia de su tonalidad de piel.

 

How to Argue With a Racist: History, Science, Race and Reality

Adam Rutherford

W&N

Adam Rutherford pretende con esta obra ofrecer los argumentos científicos para desterrar algunas de las falsas creencias relacionadas con la raza. Explica, por ejemplo, cómo nuestros genes están tan mezclados y al mismo tiempo son tan parecidos que el concepto de raza no deja de ser un constructo basado en rasgos superficiales –color de la piel, el más obvio- que no responden a diferencias genéticas sustanciales ni en la capacidad potencial de la inteligencia ni en las habilidades artísticas o sociales. Las diferencias entre los diversos grupos tienen que ver con su adaptación al medio ambiente, con el clima y, sobre todo, con la cultura y la historia. La evidencia científica permite afirmar, por ejemplo, que todo nazi de los 30 tenía ancestros judíos. El desmontaje de los mitos relacionados con la raza se realiza en un tono divulgativo, pero basado en estudios científicos recientes. Y, además de ofrecernos herramientas efectivas para “discutir con un racista”, nos ofrece también una guía para detectar los estudios pseudocientíficos que tratan de oponer a las razas y que Rutherford llega a comparar con la parasicología.

 

The Dragons, the Giant, the Women

Wayétu Moore

Gray Wolf

La familia de la escritora Wayétu Moore (1985) abandonó Liberia cuando ella tenía 5 años a causa de la guerra civil. En estas memorias, Moore recuerda aquellos días de infancia cuando su padre se inventó un mundo imaginario poblado de dragones amenazantes y un gigante protector –él mismo- para tranquilizar a sus hijos y hacerles creer que la guerra no era real. La huida de la familia a través del país rumbo a la frontera con Sierra Leona –a finales de 1990, principios de 1991- está contada a través de la mirada de una niña que, a pesar de las buenas intenciones de su padre, comienza a entender que el mundo puede llegar a ser un lugar dramático y cruel. Moore también narra sus años en Texas y más tarde en Nueva York, como inmigrante y mujer negra en un país de adopción con innumerables barreras raciales. Ambos hilos narrativos se van entrelazando componiendo una trama de recuerdos, desarraigos y reencuentros que, como escribe Moore, es común a muchos hijos de inmigrantes africanos en EE UU: viviendo con el estrés de nunca haber llegado del todo y sufriendo una desconexión impaciente que les complica la forja de una identidad a la que aferrarse.

 

PopulismoLibors

Diseño de Sara Ramudo

Democracia y populismos

Nostalgia del soberano

Manuel Arias Maldonado

Libros de la catarata

Manuel Arias Maldonado argumenta en este ensayo que los movimientos populistas que ponen en cuestión la democracia liberal sienten una nostalgia del soberano: el que todo lo podía, sin interferencias y sin fragmentación caótica de la soberanía. Un soberano, afirma, que, en realidad, nunca existió. Arias Maldonado revisa los conceptos de soberanía y de pueblo desde los autores fundacionales (Bodin, Hobbes o Rousseau) hasta los pensadores más recientes que se han ocupado de estos conceptos esenciales para el gobierno social (como Arendt o Carl Schmitt). Llegamos así a un presente en el que, ante la carencia de un horizonte utópico que unifique voluntades colectivas dispares, y con un juego político cada vez más antagonista, el resultado es una frustración estructural respecto a la democracia. Frente a ello, Arias Maldonado propone un concepto de “soberanía para escépticos” que asuma que la política no deja de ser el arte de lo posible. Como primer paso, afirma que, si queremos atenernos a los patrones del liberalismo constitucional, “la disputa política no puede tener a la soberanía por objeto”. El debate, en todo caso, se deberá ocupar de la reformulación en el equilibrio de poderes, a nivel territorial, por ejemplo, o funcional.

 

Twilight of Democracy

Anne Applebaum

Random House

 En su último ensayo, la periodista Anne Applebaum trata de entender por qué la democracia liberal parece haber entrado en un ocaso preocupante. Mezclando memoria personal y análisis de las ideas y de los acontecimientos políticos, estudia las dinámicas políticas iliberales en varios países occidentales, con especial atención sobre Polonia, Hungría, Reino Unido y su Estados Unidos natal. También dedica unas páginas a explicar el ascenso de Vox en España. Muchas de estas dinámicas las detecta en algunos de sus amigos y conocidos a ambas orillas del Atlántico, que han ido asumiendo progresivamente postulados incompatibles con la democracia. Su advertencia principal es que las instituciones democráticas no son irreversibles: la democracia es un ejercicio constante y cotidiano que puede desequilibrarse fácilmente en unos tiempos, como los actuales, con más incertidumbres que seguridades. En su opinión, factores objetivos como la inmigración y la crisis económica no son la única causa de toda la ira y del malestar y la división política que estamos viviendo. La nueva era de la información acelerada, argumenta, está impidiendo que pueda articularse algo parecido a un discurso político pausado, respetuoso con divergencias y rico en matices.

 

Pravda Ha Ha: True Travels to the End of Europe

Rory MacLean

Bloomsbury

En 1989, el historiador y escritor de viajes Rory MacLean completó un viaje desde Berlín hasta Moscú. Eran días vibrantes, en los que se abría un nuevo horizonte para Europa tras la caída del Muro. Treinta años después, vuelve a realizar ese viaje para comprobar la situación de algunos de los países que estuvieron al otro lado del Telón. Viaja a Rusia, Estonia, Kaliningrado, Transnistria, Ucrania, Hungría y Polonia, entre otros destinos. Y comprueba que muchas de esas sociedades y sus clases dirigentes están apostando cada vez más fuerte por versiones del nacionalismo y el autoritarismo inimaginables a comienzos de los 90. En su recorrido, hace nuevas amistades –como con un peculiar millonario ruso, que se autodenomina minioligarca– y se encuentra con personas con las que ya conversó durante su primer viaje y con las que trata de entender estas últimas tres décadas. El objetivo, como en el libro de Applebaum, es buscar las respuestas a la ya famosa pregunta: ¿Cuándo fue que se jodió el Perú? En su viaje también comenta la situación en Alemania y Reino Unido, con el auge del neofascismo y el nacionalismo brexiter como síntomas preocupantes.

 

AmericaLibros

Diseño de Sara Ramudo

En tierras americanas

Una tierra prometida

Barack Obama

Debate

En la novela Moby Dick, Ismael es advertido del desastre por un orate antes de zarpar. En el caso de Obama, su oráculo fue el político y primer presidente de la República Checa, Václav Havel, al que visita en Praga durante los primeros meses de su presidencia: “Has sido maldecido con la carta de las altas expectativas de la gente”, le dijo Havel, “Eso implica que les decepcionarás pronto. Es algo que me resulta muy conocido”. Obama cuenta esta conversación en sus memorias. En ellas repasa su vida política –comentando también algunos aspectos de su vida personal- desde que era un joven abogado en Chicago. Aunque la mayor parte de las páginas están dedicadas, como es lógico, a los principales acontecimientos con los que tuvo que enfrentarse durante sus años en el cargo. Desde la crisis económica –con amenaza de debacle financiera- que se encontró en su clímax nada más acceder al Despacho Oval, hasta la gestión de las guerras en Irak y Afganistán (el asesinato de Bin Laden incluido), las fallidas reformas sanitaria y migratoria o su intento por mantener a Estados Unidos dentro de un multilateralismo moderado a nivel internacional. “Yo era un reformista, conservador de temperamento, aunque mi visión política no lo fuera. Correspondería a otros juzgar si estaba demostrando sabiduría o debilidad”, escribe Obama al valorar su respuesta a la crisis económica. Se lamenta de no haber logrado una reforma más justa: “Esa idea me atormenta. Y, sin embargo, aunque me resultara posible retroceder en el tiempo y volver a empezar, no puedo afirmar que tomaría decisiones distintas”.

 

Un tributo a la tierra

Joe Sacco

Reservoir Books

En 2015, el periodista Joe Sacco, uno de los pioneros del periodismo en viñetas, viajó por primera vez a los territorios del noroeste canadiense. Su idea era realizar un reportaje sobre el cambio climático en la región subártica. Pronto entendió que la historia que debía contar era la del pueblo indígena Dene, los auténticos perdedores del proceso de explotación de la zona: desde el primer contacto durante la expansión colonial canadiense hasta tiempos más recientes, con el esparcimiento de empresas madereras, mineras y energéticas. El colonialismo y su secuela extractivista que llega hasta nuestros días no sólo han destruido el hábitat de los Denes. Políticas gubernamentales como la escolarización forzosa de los niños –el gobierno canadiense pidió perdón en fecha reciente por los abusos cometidos en esos centros- también buscaron erradicar por completo una cultura que había sobrevivido durante siglos. Para lograr contar esa historia, Sacco se entrevistó con decenas de habitantes de la zona: la mayoría indígenas, pero también sacerdotes, directores de escuela y antiguos altos funcionarios canadienses. Todas esas voces cuentan su versión de la historia en unas sobrias viñetas en blanco y negro.

 

El libro de Rosy

Rosayra Pablo Cruz y Julie Schwietert Collazo

Harpercollins

En 2018, la migrante guatemalteca Rosayra Pablo Cruz –Rosy- cruzó la frontera entre México y Estados Unidos antes de ser detenida. Cuatro años antes, a pesar de ser también detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), había logrado, en compañía de uno de sus hijos, llegar hasta Chicago y pasar allí unos meses trabajando sin papeles. Esta vez, sin embargo, el trato de los agentes de inmigración fue distinto: la separaron de sus dos hijos varones en el centro de detención de extranjeros de Arizona en el que fueron recluidos. Este libro es la crónica en primera persona de su lucha, ayudada por una ONG, para volver a reunirse con sus hijos. Como contrapunto, en la segunda parte del libro, la terapeuta Julie Schwietert narra la labor de la ONG Immigrant Families Together que ayudó a Rosy y a otras mujeres inmigrantes separadas de sus hijos por los agentes migratorios. Una práctica que ha sido fuertemente criticada por organizaciones de derechos humanos. En el libro también se explican algunos de los principales factores que fuerzan a muchos centroamericanos a probar suerte en EE UU. En los próximos meses pueden volver a registrarse altos flujos migratorios por los efectos de la pandemia y de las graves inundaciones que han tenido lugar en la región.

 

MujerLibros

Diseño de Sara Ramudo

Otras voces feministas

The First Woman

Jennifer Nansubuga Makumbi

Oneworld Publications

En su segunda nóvela, la escritora ugandesa Jennifer Nansubuga Makumbi narra la historia de Kirabo, una niña de doce años que vive en un pequeño pueblo con su abuela, sus tías y una multitud de parientes. Nadie quiere decirle dónde está su madre ausente y apenas ve a su padre, ocupado en labrarse una vida en la capital, Kampala, a donde finalmente se trasladará la pequeña. Kirabo no se conforma con las explicaciones y los silencios de su familia y vecinos, y para responder a sus preguntas llega a recurrir a la hechicera local. En los años siguientes, acompañaremos a la protagonista en su descubrimiento del mundo fuera de su poblado: la escuela cristiana de élite en la que es admitida, la relación con su padre y nueva madrastra y, sobre todo, la revelación de que por ser mujer tendrá que enfrentarse a obstáculos impuestos tanto por las tradiciones atávicas como por la nueva modernidad, heredada del colonialismo, y que trata de consolidarse en el país tras los años desquiciados de Idi Amin.

 

Moms

Yeong-shin Ma

Drawn & Quarterly

La relación de Yeong-shin Ma con su madre nunca fue fácil. Sólo comenzó a mejorar cuando se independizó y comprendió cuánto esfuerzo había realizado su progenitora, divorciada con un trabajo de limpiadora, para criarlo. Es entonces cuando le regala a su madre un cuaderno de notas para que escriba algunas historias sobre su vida. Esos recuerdos le sirven para comenzar a verla más allá de su rol materno. Basándose en ellos, Yeong-shin Ma escribe y dibuja una historia gráfica sobre tres mujeres de cincuenta años que tratan de criar a sus familias al tiempo que buscan disfrutar de la vida con relaciones románticas que no siempre discurren como ellas desearían. Muchas de las páginas de esta novela gráfica están dedicadas a esa tragicómica búsqueda de amor y placer. El autor ofrece una perspectiva inédita y realista sobre la mujer coreana como motor de muchas familias. Sus vidas son poco brillantes y no encajan en el modelo de familia coreana, pero ellas son, en muchos casos, las únicas que logran, con gran esfuerzo y muchas renuncias, que las familias coreanas de clase baja no sean completamente disfuncionales.

 

AfricaLibros

Diseño de Sara Ramudo

África: de las letras a las fotos

No hay tierra sagrada para los vencidos

Javier Martín

Blume

En su último libro, el corresponsal de la Agencia EFE, Javier Martín, ofrece un extenso reportaje sobre las migraciones que atraviesan el Sáhara rumbo a Europa. Las biografías de los migrantes y sus odiseas para intentar llegar a Europa, así como las de algunos rescatados por el barco de salvamento Aquarius en el que se embarca el periodista, se combinan con comentarios de expertos en la región y con el análisis político e histórico para tratar de comprender qué está pasando en el Norte de África y en el Sahel. La obra es fruto de un trabajo llevado a cabo durante los dos últimos años con el fotógrafo Ricardo García Vilanova y en ella encontramos breves descripciones –en muchos casos, desde el terreno- de la situación actual y el pasado reciente de Malí, Chad, Níger, Túnez, Burkina Faso, Argelia y, sobre todo, Libia. En este último país, desde el asesinato de Al Gadafi, las milicias locales se reparten un lucrativo negocio de trata de personas que se retroalimenta con el contrabando de combustible, comida y tabaco. Todo ello, en el marco de una guerra civil alimentada con el dinero y las armas de varias potencias extranjeras. Martín explica también la acción de los principales grupos terroristas de la zona. Reforzados ante el vacío de poder en la zona, han complicado aún más las posibilidades de futuro de unas poblaciones ya desesperadas por la pobreza y los efectos del cambio climático. El autor condensa toda esa complejidad en poco más de cien páginas y el resultado es un libro necesario para comprender el fenómeno migratorio que parte del Mediterráneo sur.

 

También los blancos saben bailar

Kalaf Epalanga

Temas de hoy

Hace algo más de una década, el músico y productor angoleño Kalak Epalanga fue detenido en Noruega mientras se dirigía al festival de música de Øya, en el que iba a actuar. La primera parte de esta novela de autoficción se ocupa de aquel incidente y de su posterior breve estancia en prisión. Epalanga, residente en Lisboa, ha sido uno de los pioneros en convertir el kuduro en un género internacional, a pesar de sus orígenes arrabaleros en las calles de los barrios marginales de Angola. En la segunda parte de la obra, viajamos desde las asépticas calles noruegas hasta las bulliciosas rúas de la “fascinante y al mismo tiempo intimidatoria” ciudad de Luanda. En especial, al Mercado de Roque Santeiro, en cuyos puestos el propio Epalanga compró las primeras casetes que le permitieron descubrir la gran riqueza de la musical africana, incluida la música para bailar la kizomba. La novela, cuya última parte transcurre de nuevo en Oslo, dando voz a uno de los policías que le detienen –inmigrante también-, abunda en reflexiones sobre la migración, el mestizaje musical y las barreras-fronteras mentales y físicas que nos impiden asumir esa riqueza -humana y cultural- migrante y mestiza: “Si Europa me enseñó algo fue que no existe nada tan aterrador que un africano que atraviesa sus fronteras”, escribe Epalanga.

 

InmigracionLibros

Diseño de Sara Ramudo

Migraciones: un mundo en movimiento

Welcome to the New World

Jack Halpern y Michael Sloan

Metropolitan Books

En 2017, The New York Times decidió que iba a ofrecer un nuevo formato de noticia para contar la vida de unos refugiados sirios recién llegados a Estados Unidos: mediante tiras ilustradas. El escritor Jack Halpern se entrevistaría con dos familias de refugiados como si fuera a publicar un reportaje y luego trabajaría con el ilustrador Michael Sloan para convertir toda esa información en viñetas. El resultado, que fue el primer reportaje ilustrado del periódico, se fue publicando semanalmente, y terminó ganando el premio Pulitzer. Basándose en aquellas historias, los autores han creado este libro ampliando las viñetas originales y centrándose en una sola familia, la de Ibrahim Aldabaan, su mujer y los cinco hijos de la pareja. Se resumen algunos de los momentos claves en el proceso de adaptación de la familia a su nueva vida: el comienzo de la escuela para los más pequeños (una de las chicas tocada con un hiyab), la relación con las autoridades o el golpe de suerte que supuso para la familia el veto migratorio de la Administración Trump.

 

La discrétion

Faïza Guène

Plon

Faïza Guène escribe la historia de tres generaciones de argelinos siguiendo la biografía de Yamina Taleb, nacida en un pueblo bereber cercano a la frontera marroquí y que termina viviendo en el suburbio parisino Aubervilliers. En su viaje vital desde su nacimiento en 1949 hasta 2020: la guerra de independencia, el matrimonio concertado con su marido y la cría de sus cuatro hijos Malika, Hannah, Imane y Omar. A sus setenta años, Yamina ha encontrado una especie de paz, disfrutando de las pequeñas cosas. Pero no así sus hijos, franceses plenos en teoría, pero que han comprendido que, en la práctica, no son –tal vez nunca serán- ciudadanos con plenos derechos y posibilidades de ascenso social. En esta novela de Guène, como en la publicada hace unos meses El arte de perder de Alice Zeniter, se muestra a través de las vidas de esas tres generaciones de franco-argelinos que las heridas abiertas tras la descolonización, lejos de estar cerradas, siguen supurando. Los valores republicanos de Francia son, para muchos franceses nacidos de padres inmigrantes, pura palabrería escuchados desde una banlieu. Como ha declarado la autora en entrevistas sobre el libro: “El colonialismo se terminó. ¿Pero podemos decir lo mismo de la colonialidad?”.

 

AsiaLibroTensiones y poder en Asia

A burning: a novel

Megha Majumdar

Alfred and Knopf

Su primera novela le ha servido a la escritora india Megha Majumdar (1987) para que la comparen con Jhumpa Lahiri e, incluso, con el primer Naipaul. Las vidas de tres personajes se entrecruzan debido a un atentado terrorista contra un tren. Jivan, una joven musulmana que vive en los barrios bajos de una gran ciudad india, es acusada de haber participado en el ataque debido a un comentario en Facebook. PT Sir, un entrenador de gimnasio, quiere ascender en su partido de extrema derecha y ve una oportunidad para ello gracias al ataque terrorista y a la acusación contra Jivan. Por último, Lovely, una actriz hijra (intersexual: un tercer género reconocido en India) que tendrá que elegir entre proseguir con su carrera o ayudar a Jivan. Conocemos la historia desde el punto de vista de los tres personajes principales, cuyas perspectivas se van alternando en una sucesión polifónica que logra mostrar las distintas estrategias –y los numerosos obstáculos- que existen en la India contemporánea para lograr un ascenso social desde las clases más bajas hasta la media, el sueño de Jivan. Como telón de fondo, el ascenso del nacionalismo hindú como una opción política que, en parte, busca capitalizar el descontento de todos aquellos indios –cientos de millones- que no son capaces de lograr esa anhelada mejor vida.

 

Taiwán. Una crisis en gestación

Xulio Ríos

Editorial Popular

Uno de los mayores desafíos de la Administración Biden será definir una estrategia respecto a China. La relación con Taiwán será una pieza clave en esa estrategia Indo-Pacífico como lo ha sido en los últimos 70 años. Xulio Ríos, uno de los principales expertos españoles en China, repasa en este breve libro la posición taiwanesa entre los deseos anexionistas de Pekín y la alianza privilegiada con Washington. También ofrece un repaso de la construcción nacional de la isla y de las actuales fracturas políticas internas entre los partidos que propugnan un acercamiento a la China continental y los que abogan por defender la independencia. Una de las democracias asiáticas más consolidadas, apenas es reconocida por un puñado de países, y resulta excluida sistemáticamente de las organizaciones internacionales debido a la presión diplomática china. El futuro democrático de Asia dependerá, en buena medida, de la suerte de Taiwán –y Hong Kong-. Y ese futuro estará condicionado, sobre todo, por el apoyo de Estados Unidos –y de la UE-. Las perspectivas para Taiwán como Estado independiente a medio y largo plazo no son halagüeñas, en un contexto además de fuerte militarización regional.

 

Pasado_FuturoLibros

Diseño de Sara Ramudo

Viajes al ayer y al mañana

Exhalación

Ted Chiang

Sexto Piso

Ted Chiang es uno de los autores de ciencia ficción más premiados en el ámbito cultural anglosajón. Con los nueve relatos reunidos en Exhalación, Chiang ha logrado ganarse a muchos lectores que, sin frecuentar mucho el género, reconocen en el autor estadounidense una gran capacidad para reflexionar narrativamente sobre algunos temas esenciales. Desde el primer relato El comerciante y la puerta del alquimista, ambientado siglos atrás en Bagdad y El Cairo, Chiang se dedica a jugar con nuestras asentadas percepciones sobre el tiempo y el espacio, y sobre la caprichosa casualidad que condiciona los eventos de nuestra vida. Una de las obsesiones de Chiang, además del espacio exterior, es nuestra relación con la tecnología. En este sentido, destacan El ciclo de vida de los elementos de software, sobre mascotas con un comportamiento basado en la inteligencia artificial, y La niñera automática patentada por Dacey, sobre la educación humana basada en artilugios tecnológicos, e inspirado por la vida y obra del psicólogo Jonh B. Watson, uno de los padres del conductivismo. Para hacerse una idea del talento y la perspectiva de Chiang respecto a sus temas: la película La llegada de Denis Villeneuve se basó en uno de sus relatos.

 

El infinito en un junco

Irene Vallejo

Siruela

“Los libros han legitimado, es cierto, acontecimientos terribles, pero también han sustentado los mejores relatos, símbolos, saberes e inventos que la humanidad construyó en el pasado”, escribe Irene Vallejo. En su obra nos habla de la relación que tuvieron con los libros los antiguos griegos –desde Alejandro-, y cómo se transmitió a Roma. Al hilo de esa historia antigua, la autora comenta hechos más recientes: nos propone un viaje que se inicia en la Biblioteca de Alejandría y pasa por la Roma Imperial y las abadías de la Edad Media hasta llegar a la industria del cine del siglo XX. Es una historia de esfuerzos colectivos e iniciativas individuales: una fabulosa aventura, escribe la autora, que ha permitido conservar y transmitir a lo largo de los milenios manuscritos de todo tipo gracias a la participación de “narradoras orales, inventores, escribas, iluminadores, bibliotecarias, traductores, libreras, vendedores ambulantes, maestras, sabios, espías, rebeldes, viajeros, monjas, esclavos, aventureras, impresores”. El Infinito en un junco es, entre otras muchas cosas, un homenaje de la autora a todos ellos.

 

En esta selección han participado: Mariano Aguirre, Andrés Ortega, Sebastián Royo, Eva Coronado, Francis Ghilès, Pedro Baños, Moisés Garduño, Susanne Gratius, Emilio Ontiveros, Cristina Casabón, Iván Giménez Chueca, Rubén Ruiz Calleja, Lino González, José María de Areilza, Manuel Alcántara, Leslie Crawford, Juan Luis Manfredi, Lourdes Romero, Ana Mangas, Cristina Manzano, Paula García, Estrella Píriz y Eder Dade. Los textos han sido elaborados por Lino Gonzalez Veiguela.

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