lunes, octubre 22, 2018

La Jornada: Estrenarán en México documental sobre el legado de John Berger

La Jornada: Estrenarán en México documental sobre el legado de John Berger



Tributo a un oficiante de la mirada
Tendrá tres funciones en Jalisco: una en el pueblo de Ajijic y dos en Guadalajara
Estrenarán en México documental sobre el legado de John Berger
El humanista se definió como angry young man (joven enojado) que fue y siguió hasta el final de su vida por como estaba el mundo, explica Cordelia Dvorák, autora del filme The Art of Looking, en entrevista con La Jornada
Armé su retrato desde el espejo de los otros con los que dialogó
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La casa de John Berger (1926-2017), ubicada en el pequeño pueblo de Quincy, en los Alpes franceses, donde el escritor, pintor y crítico de arte británico vivió más de cuatro décadasFoto Cordelia Dvorák
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Detalle de los brazos de Berger, quien, en palabras de Cordelia Dvorák, fue gran ejemplo en sus convicciones políticas, en su alerta continua sobre las injusticias, en su compromiso con los marginados.Foto Majade Filmproduction Berlin
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En la imagen, el colaborador de La Jornada en una escena del filme The Art of Looking en París, en 2016Foto Majade Filmproduction Berlin
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John Berger y su inseparable motocicleta, con la cineasta Cordelia Dvorák, y en la siguiente imagen con su hija Katya en París, en 2016Foto Majade Filmproduction Berlin
Ericka Montaño Garfias
 
Periódico La Jornada
Martes 7 de marzo de 2017, p. 4
Una mañana, sentada en su café preferido en Prenzlauerberg, Berlín, la directora de cine Cordelia Dvorák abrió el periódico para encontrarse con una fotografía de John Berger, de gran tamaño.
Ella pensó que era la noticia de la muerte del escritor, pintor y crítico de arte británico, pero no: era un artículo en el que se rendía homenaje a Berger por su cumpleaños 88.
Estaba tan aliviada y contenta que decidí en ese momento, y por una de esas intuiciones de las cuales salen a veces las mejores ideas, que quería hacer una película con él para su cumpleaños 90, explica Dvorák en entrevista con La Jornada.
Así nació la idea del documental John Berger or the art of looking, que el pasado noviembre se estrenó en la Volksbühne de Berlín y cuyo estreno en México se hará con tres funciones en Jalisco: en el pueblo de Ajijic, en el encuentro Docuarte, y en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.
John Berger, humanista, intelectual y colaborador de La Jornada, falleció el pasado 2 de enero en París. Tuvo tiempo de ver concluido ese documental.
El primer contacto de Cordelia Dvorák con John Berger fue a través de sus textos. “Antes, sobre todo, de sus ensayos sobre arte, de su manera muy única y poco ortodoxa de observar, de acercarse a sus temas, a un cuadro, un artista, un fenómeno o pequeño evento cotidiano que le llama la atención y que desea compartir. Siempre me fascinó su manera de crear conexiones cruzadas completamente inesperadas; por ejemplo: encontrar de plano una especie de ‘eco’ entre la imagen de una Madonna y un dibujo de una rosa suyo… Hasta mucho más tarde empecé a descubrir su prosa, sus novelas y su poesía.
“Fue también siempre un gran ejemplo en sus convicciones políticas, en su alerta continua sobre las injusticias en el mundo, en su compromiso con los marginados, los desplazados, los desprivilegiados.”
–Sus lectores conocen mucho su obra, ¿qué les va a sorprender cuando vean el documental?
–Algo muy sintomático en la obra de John es su concepto de sí mismo: nunca se quería ver como novelista; siempre se definió –muy modestamente–– como un storyteller,alguien que recoge las historias que nos rodean por todos lados y las comparte con el mundo. Por eso tampoco nunca le había interesado su autobiografía o hablar mucho de su persona.
“En ese sentido nuestro documental tampoco es una biografía de John, porque a él le parecían muy aburridos esos artistas o escritores que siempre hablan de sí mismos. De ninguna manera deseaba algo así, hasta no quería ninguna entrevista o preguntas directas o personales, algo difícil como punto de partida para mí, que tenía el encargo con nuestros coproductores, como Arte y la BBC, de hacer un retrato sobre alguien importante que cumple 90 años y tiene toda una obra y vida muy plena.
“Al mismo tiempo yo estaba consciente de que John era alguien que siempre había sido muy curioso e interesado en diálogos con otros artistas, y parte de su obra son justamente colaboraciones muy interesantes y poco comunes con fotógrafos, directores de cine, dibujantes, gente de teatro y otros escritores. Entonces decidí armar el retrato sobre John justamente en el espejo de los demás, de algunos de sus más importantes colaboradores de las últimas décadas, o ‘cómplices’, como él los llamaría.”
En el documental aparecen el director de cine Mike Dib, el grafista e ilustrador turco Selçuk Demirel; el traductor y editor de John en Alemania, Hans Jürgen Balmes; su hijo Yves, “quien es pintor y nos cuenta las razones por las cuales John dejó Londres y su carrera como estrella de la BBC y explica por qué, después de haber recibido el Premio Booker, Berger se fue a vivir más de cuatro décadas a un pueblo chiquito en las altas montañas en Francia y con su hija Katya, crítica de cine, lo vemos jugando en el jardín de la casa de John en París, un juego de infancia, intercambiando asociaciones espontáneas sobre postales de arte. En cierto momento vemos a John subiendo a su moto tan querida para irse de compras, y poco después nos explica qué tienen que ver para él sus idas en moto con escribir y presencia.
“En medio de esas intervenciones vemos a John como hilo conductor en su papel preferido de storyteller,hablando con el espectador con extractos de sus textos, algunos todavía inéditos.
No he conocido a alguien que dominara la cámara como él, con esa voz tan íntima y seductora, grave y simpática a la vez y dirigiéndose a su público de la manera más directa, invitándolo a una complicidad realmente muy especial.
Dealer de miradas y apariencias
–Hablamos de un hombre que hizo del arte y la literatura su forma de manifestarse y de analizar y debatir sobre el mundo actual. ¿Qué es lo que le llamó más la atención como documentalista?
–Muchas veces, John dijo que su verdadera inteligencia era su inteligencia visual. En nuestra película nos comparte un sueño que tuvo donde se experimentó a sí mismo como una especie de “extraño dealer”, “un dealer de miradas y apariencias”.
“En el sueño logra entrar en las apariencias y así entenderlas, sin esfuerzo. Sin embargo, al despertar ya no se acuerda de cómo lo hizo. Es un momento muy conmovedor y, de una manera indirecta, también sumamente íntimo.
“Creo que nunca he encontrado a alguien que mira, que se fija y que observa como John. Mirar es el tema de su vida. Me recordó mucho a uno de sus álter egos, el filósofo Spinoza, con el cual entró también en diálogo en su libro Bento’s sketchbook, especie de encuentro ficticio con el pensador holandés. Lo que muchas personas no saben: Baruch de Spinoza, aparte de su existencia como filósofo, se ganaba la vida como constructor de microscopios y pulidor de lentes. De alguna manera John siempre me pareció un ‘pulidor de lentes’ del siglo XX.
“O como lo describió su hijo Yves, muy bello: ‘Nos prestó a nosotros todos sus ojos, para ver mejor, para mirar más precisamente’.
“En su libro Here is where we meet, John escribe sobre un encuentro con el maestro más importante de su juventud, Ken, y lo describe de una manera que ahora, viendo hacia atrás, podría ser también una descripción muy precisa de lo que John significaba para muchos: ‘Era de él que aprendí cruzar fronteras. Existe la palabra passeur en francés, que muchas veces se traduce como ‘barquero’ o ‘contrabandista’. También incluye la connotación: ‘guía’, y algo de las montañas. John fue nuestro passeur-barquero-contrabandista.
“Es interesante observar cómo John, quien originalmente era estudiante de arte en el Londres de la posguerra, que empezó su carrera de maestro de arte para la Workers Education Association en la capital británica con conductores de autobuses públicos, muy pronto sintió que había cosas más urgentes de decir y que por eso él no podía seguir pintando.
“Se describió como angry young man (joven enojado) que fue y que siguió angry hasta el final de su vida por como estaba el mundo. Trató siempre de conectar lo poético con lo político, el arte con la vida cotidiana. En los años 50 del siglo pasado se hizo muy famoso en Inglaterra con sus críticas de arte, aunque nunca le gustó ser definido como un crítico de arte. Lo contrató la BBC, cuando la televisión todavía era otra cosa, y un marxista tan ardiente y hasta polémico como él podía convertir una serie sobre arte en un éxito de público y algo muy popular.
“Escribió novelas, ensayos, poesía, guiones de cine, obras de teatro, pero jamás dejó de dibujar, aunque después sólo en privado o en sus viajes. Era una manera de ‘pensar’ para él o, como lo describe Hans Jürgen Balmes, su traductor y editor alemán: si John quería ver con más precisión a menudo y todavía más en los últimos años empezó a dibujar entre sus textos, como por ejemplo en Bentos sketchbook’, ese libro que plantó como el sketchbook ficticio de Spinoza, donde mezcla observaciones suyas con sus dibujos de cosas cotidianas y citas-comentarios de ese filósofo.
Echar peso terrenal
–¿Cómo define el trabajo de John Berger a partir de lo que vivió al filmar el documental?
–Creo que llegamos en un momento especial cuando empezamos a filmar con John. Su mujer, Beverly, había muerto hacía poco; él había dejado su casa en las montañas y se fue a vivir a París; toda su obra ya la había entregado al archivo de la Biblioteca Británica y de alguna manera percibí que él ya estaba preparándose para la última etapa de su vida.
“Recuerdo un momento muy especial que viví con él todavía antes del rodaje: su última presentación de libro en septiembre 2015, una colección enorme de todos sus ensayos sobre pintores (On Art), que editó Tom Overton y que se dio a conocer en Londres.
“John estaba sentado sobre el escenario, miró el libro con sorpresa y dijo que ya no se acordaba de nada de lo que había escrito ahí. De alguna manera parecía que ya no tenía importancia para él, que ya estaba en algo que percibí como: echar peso terrenal, en ese umbral tan misterioso entre vida y muerte.
“Fue una temporada muy intensa la que pasamos juntos, por la cual estoy sumamente agradecida; ahora todavía más, porque fue realmente un gran privilegio estar tan cerca de él. Reímos mucho. Tomamos siempre mucho champaña. Y estaba muy consciente de que cada día de rodaje pudiera ser el último.
“Vivió retirado, recibió amigos para comidas y cenas, pero ya no representantes de la prensa; ya no dio entrevistas. Se concentró en lo esencial, como dibujar, a manera de un ejercicio diario de meditación. En la última escena de la película lo vemos dibujando una minúscula flor roja con enorme dedicación, preguntándose justamente qué mensaje podían tener las apariencias naturales para nosotros más allá de las palabras.
“Y esa concentración también influyó mucho en la edición. Tratábamos de concentrarnos ahí también en lo esencial, dejar muchas cosas que quería originalmente fuera y más bien buscar un ritmo más lento y pausado, como una especie de respiración paralela al ritmo de John.
“Un hombre ya grande, en el estreno del documental en Berlín, dijo después de la presentación de la película que ya no tenía miedo de envejecer, que John lo había alentado a enfrentarse a la muerte.
“Y la reacción de John cuando vio el documental fue muy interesante. Dijo: ‘Oh, wonderful, casi se me olvidó que era sobre mí’, como si esa vida ya no le perteneciera.”
Las funciones del documental John Berger or The Art of Looking, de Cordelia Dvorák, se efectuarán el 11 de marzo a las 18 horas en el pueblo de Ajijic, Jalisco, en Docuarte; el 12 de marzo en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, en Sania 9, a las 17 horas, y un día después, el lunes 13, en Cinetransformer a las 14:15 ho

miércoles, septiembre 26, 2018

Deconstruyendo la palabra. Etnoeducación para la Academia – Afroféminas

Deconstruyendo la palabra. Etnoeducación para la Academia – Afroféminas





Deconstruyendo la palabra. Etnoeducación para la Academia

Deconstruyendo la palabra. Etnoeducación para la Academia
A-fro / Ilustración de Jenniffer Mayren Urrutia Briñez CEO, Community Manager, Designer and Blogger

Existe la idea de que el lenguaje muta con el tiempo y según las necesidades de la población, pero parece más bien que, se amolda a las conveniencias del momento o de quienes según su lugar lo emplean e imponen.

Para los afrodescendientes, no es difícil ver dentro de los signos y palabras que se utilizan a diario en la sociedad, ya sea para formar a sus integrantes académicamente o para entablar una comunicación de forma oral o escrita, que el discurso continúa perpetuando su invisibilidad, estigmatización y prejuicios. En ese sentido, con la história como testigo se podría asegurar, que si bien el lenguaje ha tenido transformaciones importantes en las últimas décadas para incluir a grupos tradicionalmente discriminados como las mujeres y la población LGBTIQ , a día de hoy, tiene aún una gran deuda con los grupos étnicos o las mal llamadas “minorías” de la sociedad.
Sin embargo, la academia a través de sus terminologías y discursos, siempre ha elegido ponderar, reconocer y reivindicar a unos y marginar, segregar o eliminar a otros. En la
Argentina por ejemplo, resulta común en todos los ámbitos de la sociedad, escuchar a personalidades en altos cargos públicos hablar de combatir el “trabajo en negro para referirse al trabajo informal o que maestros universitarios apelen al negro de mierda, para referenciar a personas de bajos recursos. Donde acto seguido a su pronunciación, entra rampante la nefasta explicación: “no son los negros de piel, sino de alma”, que hace más grotesca su utilización. Tampoco se puede dejar de lado que, docentes de secundaria hablen de “negros esclavos” para hacer referencia a, aquellos ancestros africanos que, contra su voluntad, fueron sometidos al flagelo de la esclavitud y que deberían ser nombrados como “personas esclavizadas”.
Junto a Daniela Galvis Restrepo, afrocolombiana, politóloga y estudiante de la Maestría en Intervención Social de la Universidad de Buenos Aires, mencionaremos a través del residir en el país y recolectar un sin fin de vivencias propias, algunos de los cambios lingüísticos del habla y la escritura, que dan cuenta que, a pesar que en los últimos años se ha creado un consenso mundial sobre la importancia del lenguaje incluyente en relación al género,considerar otros usos posibles del lenguaje incluyente, por ejemplo en términos anti-racistas, están todavía vedados al debate público.
Bajo el lema “Lo que no se nombra, no existe”, el feminismo ha conseguido posicionar en la escena académica, política e incluso popular la necesidad de transformar el lenguaje para dar cuenta de la diversidad de voces. Pasando por el ellas y ellos o el uso de la X y el @ en lugar de la “O”. El lenguaje ha sufrido importantes modificaciones en el uso escrito y verbal. Recientemente ha tomado cada vez más fuerza el reemplazo tanto de la “A” como de la “O” por el género neutro de la vocal “E”. Compañeres, todes, amigues, son palabras antes impensables pero ahora comunes. Su amplia difusión es un triunfo del movimiento feminista que en Argentina está en el centro de la escena política actual.
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A-fro / Ilustración de Jenniffer Mayren Urrutia Briñez CEO, Community Manager, Designer and Blogger
En esta línea, Galvis Restrepo enfatizó en que ​“la sociedad argentina parece poco dispuesta a cuestionar su propio lenguaje en lo que tiene que ver con otras formas de discriminación y en particular con el racismo. El léxico argentino (y latinoamericano), está cargado de expresiones racista hasta ahora poco cuestionadas. Ni en los espacios académicos ni aquellos de militancia política por fuera de los movimientos afrodescendientes, se tiene consciencia y voluntad de transformar el lenguaje ofensivo. Bajo la excusa que se trata de expresiones “inocentes” con gran arraigo en la cultura popular y que su intención no es ofender a la comunidad afro. Lo cierto es que, en todo tipo de espacios se repiten estas frases, todas ellas con connotaciones negativas”.
Es muy probable, que quienes de forma simplista recurren a estos dichos nacidos con las prácticas esclavistas porque quizás creen encontrar en ellos “un buen uso”, no hayan notado que estos encuentran su sustento en la deshumanización y demonización del “negro”, como frase o término en el marco de una construcción divisoria y racista promovida por décadas. ​”Hace poco, en un curso de posgrado al que asisto, el docente, antropólogo y sociólogo dedicado a estudiar los sectores populares dijo, las clases populares trabajan como negros, a lo que respondí que no era correcto usar esa expresión. Su reacción no sólo fue la de negarse a cambiar la frase, sino que además la ratificó con mayor fuerza argumentando que no era su culpa si yo me lo tomaba como algo “personal”. En ese momento quedé paralizada, sin saber cómo responder y sin recibir apoyo del grupo de estudiantes, todos y todas defensores del lenguaje incluyente”, agregó Galvis Restrepo.
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A-fro / Ilustración de Jenniffer Mayren Urrutia Briñez CEO, Community Manager, Designer and Blogger
Relatos como estos, se leen, escuchan y comentan en grupos de afrodescendientes constantemente. Quienes viven estos hechos, no solo deben experimentar la violencia institucional y del contexto, sino que además, deben tomar la decisión de expresarse aun
cuando esto implique no recibir el apoyo de sus compañeros y en algunos casos, represalias en el ámbito estudiantil. ​“Después de la clase estuve pensando qué implicaba tomar la frase como personal y si hacerlo es una razón suficiente para que mi comentario fuera desestimado de esa manera. Pensando en la consigna feminista que lo personal es político, debo decir que sí, lo tomé personal porque en mi construcción de sujeta política mujer y afrodescendiente, esa expresión es violenta, racista y discriminatoria y debería estar por fuera del ambiente académico o por lo menos, ponerse en cuestión cuando la discusión es puesta sobre la mesa. Lo contrario implica ratificar la construcción de una sociedad excluyente, dispuesta a reproducir las formas de opresión bajo la excusa de que siempre ha sido así”, aseguró Galvis Restrepo.
La pregunta que se hace Daniela y muchos afrodescendientes residentes en el país es, ¿puede la universidad de hoy ser un espacio inclusivo y seguro para los y las afrodescendientes en Argentina? La respuesta es no, primero porque es un espacio en el que el pensamiento y el conocimiento producido por las personas negras, no está presente, no está contemplado en la academia argentina. “​Después de dos años de cursada y más de 10 seminarios de posgrado en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, al revisar los textos leídos, además de reconocer poca producción latinoamericana, no encuentro ninguno escrito por un hombre o una mujer afrodescendiente. Es un espacio en el que además la preocupación por la cuestión afro (incluso cuando es estudiada por una persona no negra) es todavía marginal, vista como un problema de otros países o de una minoría”
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A-fro / Ilustración de Jenniffer Mayren Urrutia Briñez CEO, Community Manager, Designer and Blogger
Además remarcó que “recientemente, en ámbitos pequeños de la academia argentina se admite la posibilidad de producir conocimiento sobre nosotras, no desde nosotras, por eso, cuando nuestra presencia se hace real como sujetas y no sólo como objetos de investigación, genera incomodidad. Por lo tanto, no es un lugar seguro porque cuando alguno o alguna de nosotras se atreve a nombrar el racismo, a señalar esos puntos vedados del pensamiento académico y popular argentino, a proponer nuevas formas de construir el conocimiento y enriquecer la academia, es llamada al silencio y culpada de exponer un racismo que no existe, porque no se nombra”.
En 2005 la académica de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM en México, Tatiana Sule, al hablar de evolución y transformación del lenguaje aseguraba que este “nunca sufre retrocesos”, sin embargo los hechos parecen indicar lo contrario. “En la negación a transformar los usos del lenguaje, se advierte sólo la punta del iceberg de un racismo profundo, presente en todas las esferas de la sociedad argentina y tercamente negado. Igual que en el feminismo y las demás formas de opresión, sólo nombrandolo será posible transformarlo. Pero no basta con que quienes lo vivimos como un asunto personal (y político), intentemos llevarlo a los espacios que transitamos, es necesario sumar aliados que acompañen nuestras exigencias y aporten para la construcción de un verdadero lenguaje incluyente”, concluyó Galvis Restrepo.
Pero, ¿cómo deconstruir un lenguaje con tinte racista y discriminatorio si, desde reconocidas instituciones gubernamentales, académicas y hasta en la prestigiosa Real Academia Española, todavía se convive con definiciones ancladas en la prehistoria? Tal parece que, la comunidad afro ha encontrado la respuesta a este interrogante, no sólo denunciando en las redes sociales, entes gubernamentales de cada país o impulsando la firma de peticiones por Internet.
La necesidad de tomar acciones concretas en pro que, los enunciados racistas no continúen naturalizados en lenguaje coloquial, profesional y educativo, han llevado en esta oportunidad al portal Afroféminas, a lanzar una campaña bajo el lema “Negro no es esclavo”, con el fin que la R.A.E. elimine o corrija la definición de los escritores por encargo y a su vez, esto impacte tanto los medios periodísticos, como literarios y académicos en España, para que dejen de utilizar el término “negro” de forma despectiva.
Según lo que expresó el portal en sus redes, “aparece en el diccionario de la RAE, en el número 17 de las acepciones vinculadas al sustantivo “negro” como: Persona que trabaja anónimamente para lucimiento y provecho de otro, especialmente en trabajos literarios. Sorprendentemente, en ningún caso indica que se trata de una acepción peyorativa ni de uso despectivo. Es una expresión que recuerda un vergonzoso pasado de esclavización de millones de seres humanos del que este país no ha hecho ninguna reflexión. Mantener este tipo de expresiones solo confirma que es un hecho incontestable. España tiene un problema con su racismo y su pasado esclavista”.

Lisa María Montaño OrtizLisa María Montaño Ortiz
Afrocolombiana nacionalizada argentina. Reside en este país hace siete años, donde concluyó sus estudios en periodismo. Actualmente cursa una Licenciatura en Comunicación Audiovisual. En 2017 fue la primera periodista afrodescendiente en recibir un diploma de reconocimiento en el marco del Premio Lola Morapor transmitir una imagen positiva de la mujer negra libre de los estereotipos de género, promover la igualdad de oportunidades y derechos. Mención otorgada por la Dirección General de la Mujer que  nació en 1999, y se entregó por primera vez en el 2000Más textos de Lisa

miércoles, septiembre 12, 2018

Johnny Cash, el hombre que caminaba por la línea

Johnny Cash, el hombre que caminaba por la línea | Periodistas en Español



El 12 de septiembre de 2003 Johnny Cash fallecía en Nashville, capital mundial de la música country

Johnny Cash por Xulio Formoso
Johnny Cash por Xulio Formoso
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Tanto por su talento como por sus locuras y sinsabores se ganó, con una obra prolífica y muy rica, el reconocimiento de “leyenda en la música country” y el del universo del rock. Johnny Cash fue un modernizador de la tradición musical de los indios cherokis, uno de los creadores del rockabilly y una figura de Nashville, además de inspirador de la corriente renovadora del country en los años de 1970.
De familia extremadamente pobre de Arkansas –nació en una cabaña en Kingsland el 26 de febrero de 1932, en plena depresión, en un hogar con otros cinco hijos que trabajaba en los campos de algodón- fue su madre, pentecostista, cantante de folk y guitarrista amateur, quien le inició en la música. Después de trabajar en los campos, en diversas fábricas, los ferrocarriles y de vender de puerta en puerta, se enroló en la US Air Force en 1950 y allí empezó a escribir poemas y componer canciones, al tiempo que tocaba en diversas orquestas militares y se hacía llamar J.R. Cash. La R de su nombre es un misterio irresoluble. Cuando le desmovilizaron, en 1954, Johnny se instaló en Memphis, formó un trío con el guitarrista Luther Perkins y el bajo Marshall Grant, grabando un primer disco para la marca Sun Records con el nombre de Johnny Cash and the Tennesse Two, y consiguiendo los primeros éxitos en las emisoras con las canciones « Cry,cry, cry » y « Hey, Porter », en 1955.
Su voz grave y profunda de bajo barítono, que sería la piedra angular de la música country estadounidense durante cuatro décadas, así como la calidad de sus letras, que son una mirada agridulce sobre la sociedad sudista de su época (“So Doggone Lonesome”, “I Walk The Line”, “Ballad of the Teenage Wueen”, “Folsom Prison Blues”, considerada hoy como precursora del gangsta rap, subgénero del hip-hop aparecido en la Costa Oeste en los años 1980 …), y la elección de una forma de aparecer en el escenario acorde con su ideología izquierdista, ese look de vaquero tan reconocible, construyeron la imagen que seguimos teniendo de quien fue acreditado familiarmente como  el “hombre de negro”, y también como “el poeta de los trabajadores pobres”. Sus canciones sobrias describían la vida de los mineros del carbón, los aparceros, los condenados y los cowboys, los ferroviarios y los obreros,  consiguiendo forjar una música folklórica dura “que parece borra las fronteras entre el canto, la narración y la experiencia de la vida extenuante”.
Considerado al mismo tiempo uno de los pioneros del rock –con Elvis PresleyJerryLee Lewis y Carl Perkins– ha pasado finalmente a la historia de la música como el compositor e intérprete de los dos géneros que cultivó. En 1992, doce años después de su ingreso en el Panteón de la Música Country, fue elegido para pertenecer al templo del rock, Rock and Roll Hall of Fame siendo, hasta el día de hoy, el único intérprete entronizado en ambos santuarios. Los rockeros le consideran uno de los suyos a partir del momento en que grabó con Bob Dylan el dúo de « Girl from de North Country » (en el ábum “Nasville Skyline” de Dylan).
Incapaz de leer música, Johnny Cash componía las canciones en su cabeza y las tocaba cientos de veces con la guitarra hasta que se sentía satisfecho. En cuanto a los poemas, escribía mientras viajaba de un lugar a otro. A lo largo de su carrera escribió y grabó más de 1500 canciones (blues, himnos, cantos de vaqueros, baladas indias, canciones de ferroviarios, para niños, patrióticas, canciones de amor, de soledad y de muerte, y recitados), consiguió once Grammys, entre ellos un “premio a la excelencia” (Grammy Legend Award) en 1990, y ejerció una influencia incalculable sobre la música: “…reforzó las relaciones entre la música folk y la country, poniendo de manifiesto sus similitudes y diferencias”, como reconocía el músico e historiador Rich Kienzle en la revista Country Music. Antes de que se inventara el término de “álbum concepto”, Johnny Cash compuso álbumes temáticos como “Ride this Train” (el octavo de su discografía,1960), “Blood, Sweat and Tears” (el número quince, 1963, colección de canciones sobre los trabajadores estadounidenses), “Bitter Tears” (1964, con el subtítulo de Ballads of the American Indian) y “Johnny Cash sings Ballads of the True West” (1965).
Los mensajes de las canciones de Johnny Cash trascienden los límites geográficos, de clase y de generación. Paul Hemphill, historiador de la música country, ha escrito de él: “Cash todo de negro, Cash con el sufrimiento humano en sus ojos  y en su rostro torturado. Cash insolente y loco, Cash con un abrigo negro, pantalón de gala y zapatos elegantes, Cash balanceando su guitarra, mostrándola como si fuera una metralleta…cosas todas que cautivaban al mundo entero”. Recurrente en sus depresiones y sus problemas con las drogas, en especial las anfetaminas y los barbitúricos,  hizo varias curas de rehabilitación infructuosas hasta que se casó, en 1968, con su segunda esposa, June Carter, hija de la célebre Maybelle Carter, compositora, cantante e integrante del trío The Carter Family, grupo de referencia de la música popular rural de los años 1920, antecedente de la country music.

Dos títulos emblemáticos

En su trayectoria profesional, con los altibajos que suelen conocer todos los artistas, Johnny Cash se apoyó  en dos canciones que le acompañaron siempre: “I Walk the Line” y “Folsom Prison Blues”. La primera, editada en mayo de 1956,  dirigida a su novia de entonces y  primera mujer, Vivien Liberto, el entonces soldado en Alemania le hace una declaración de intenciones, le cuenta de su amor y le confiesa la severa fidelidad sexual a que le obliga su educación religiosa: “Tienes la llave para mantenerme a tu lado/me das motivos para el amor que no puedo esconder./ Por ti incluso he luchado he intentado luchar contra la marea./ Porque eres mía, camino por la línea”.
En la violenta “Folsom Prison Blues”, grabada el mismo año, aparece el Cash rebelde, que transmutado en proscrito reformado canta: “Maté a un hombre en Reno solo para verle morir”. Hay que decir que nunca mató a nadie ni estuvo en las cárceles más que para hacer recitales: “No he visto el sol/ desde no sé cuando./ Estoy atrapado en la prisión de Folsom./ De la fuerza aérea a la estrella”.

miércoles, julio 18, 2018

Para la mujer blanca que quiere saber cómo ser mi amiga: una guía feminista negra para la solidaridad interracial

Para la mujer blanca que quiere saber cómo ser mi amiga: una guía feminista negra para la solidaridad interracial – Afroféminas



Para la mujer blanca que quiere saber cómo ser mi amiga: una guía feminista negra para la solidaridad interracial

Para la mujer blanca que quiere saber cómo ser mi amiga: una guía feminista negra para la solidaridad interracial
Traducción para Afroféminas de un texto de Sister Outrider
Cada vez que hablo del racismo en el movimiento feminista, invariablemente se formula esta pregunta como resultado: las mujeres blancas se preguntan “¿qué puedo hacer específicamente con el tema del racismo? ¿Cómo puedo crear solidaridad con las mujeres racializadas? “Es una pregunta complicada, que he estado considerando de cerca durante más de un año, y no hay una respuesta simple. En cambio, hay muchas respuestas, de las cuales ninguna es defintiva y todas ellas pueden cambiar en relación con el contexto. La realidad de la situación es que no hay una solución rápida para los cientos de años de racismo – racismo sobre el que se construyó nuestra sociedad, sus jerarquías de riqueza y poder establecidas – que dan forma a la dinámica entre mujeres de color y mujeres blancas. Ese desequilibrio de poder y privilegio colorea las interacciones personales.
Alterar esa dinámica en la que la raza existe solo como una jerarquía, construir formas sostenibles de solidaridad entre las mujeres, va a requerir una autoreflexión persistente, esfuerzo y una voluntad por parte de las mujeres blancas para cambiar su enfoque. Aquí está mi perspectiva sobre los pasos prácticos que las mujeres blancas pueden tomar para desafiar su propio racismo, mantenido consciente e inconscientemente, con la esperanza de que creará el potencial para que puedan ofrecer hermandad real a las mujeres de color.
Pat Parker
Pat Parker
“Lo primero que debes hacer es olvidar que soy negra. 
En segundo lugar, nunca debes olvidar que soy negra.” 
– Pat Parker, Para la persona blanca que quiere saber Cómo ser mi amiga

Reconoce las diferencias provocadas por la raza. No definas a las mujeres racializadas según nuestras etnias respectivas. Igualmente, no pretendas que nuestras vidas son las mismas que las tuyas. No ver la raza significa no ver el racismo. No ver el racismo significa permitir que crezca, sin control. Comienza reconociendo nuestra humanidad, viendo a las mujeres negras como personas autorrealizadas con discernimiento, poderes de pensamiento crítico y, lo que con mayor frecuencia se descuida en esta conversación, los sentimientos. Comienza examinando cómo piensas sobre las mujeres negras y construye desde allí.
Propiedad y Autoridad
Muchos problemas se perpetúan cuando las mujeres blancas se posicionan a sí mismas como portadoras del discurso feminista, autoridades excepcionalmente calificadas para determinar lo que es y no es el Feminismo correcto. No es coincidencia que las contribuciones de las mujeresracializadas, en particular los comentarios que abordan el racismo o el privilegio blanco, con frecuencia se descarten como una distracción de la principal preocupación feminista, es decir, cuestiones que tienen un impacto directamente negativo sobre las mujeres blancas.
La suposición tácita de que la perspectiva de una mujer blanca es más legítima que la nuestra, más informada, que si las mujeres racializadas simplemente aprendieran más sobre un tema en particular, entonces nuestra perspectiva también se matizaría, es persistente. Detrás de esa suposición está la creencia de que las mujeres blancas son las expertas guías del movimiento feminista, y que las mujeres racializadas están en una posición de subordinación. La misma situación se desarrolla en el contexto de la política de clases, con mujeres de la clase trabajadora clasificadas como desinformadas cuando sus perspectivas feministas no se alinean con las de las mujeres de clase media. Reforzar estas jerarquías es el mayor obstáculo para la solidaridad entre las mujeres.
Las mujeres blancas tienen la costumbre de arbitrar lo que es y no es feminista de una manera que centra la feminidad blanca, la posiciona como el estándar normativo contra el que se mide la experiencia femenina. Si la feminidad blanca es estándar, la feminidad negra y racializada se convierten en formas desviadas por definición, un paradigma que contribuye a que las mujeres racializadas se formen en esa creencia.
El feminismo es un movimiento político dedicado a la liberación de la mujer de la opresión. Parte de esa opresión tiene género. Algunos de ellos están racializados. Parte de esto está basado en clases. Algo de eso se relaciona con la sexualidad. Algo de eso se refiere a la discapacidad. Y dentro de estas categorías, siempre existe la posibilidad de superposición. La falta de reconocimiento de la intersección de las identidades asegura que las mujeres más marginadas continuarán siendo oprimidas, no un objetivo feminista por ningún conjunto de estándares. Responder con “este no es el momento, chicas” cuando las mujeres negras abordan el racismo es una contradicción directa de los principios feministas. Esperar que las mujeres de negras permanezcan en silencio por el bien común, es decir, en beneficio de las mujeres blancas, no es un acto feminista. La idea de que hay un momento y un lugar para reconocer una forma de opresión experimentada por las mujeres socava los principios sobre los que se basa el movimiento feminista. Las mujeres blancas deben dejar de descalificar las críticas al racismo y, en cambio, escuchar lo que las mujeres racializadas tienen para decir sobre el tema.
Hay un patrón desafortunado de mujeres blancas que se enmarcan como las salvadoras iluminadas, los hombres  negros y racializados como opresores salvajes y las mujeres racializadas como víctimas pasivas de una opresión derivada exclusivamente de los hombres que caen dentro de nuestro propio grupo étnico. Este modelo reconoce que las mujeres negras y racializadas experimentan violencia de género al mismo tiempo que borran la opresión racializada a la que estamos sujetas. Además, niega la realidad de las mujeres blancas que pertenecen a una clase opresora, una hábil y poco sincera maniobra que absuelve a las mujeres blancas de su papel en el mantenimiento del racismo sistemático. Si el problema del racismo no existe, no es necesario discutirlo. Si no se discute el racismo, las mujeres blancas pueden continuar beneficiándose de él sin impedimentos.
Para que la solidaridad interracial exista dentro del movimiento feminista, debe abordarse la cuestión de la propiedad. Una y otra vez, las mujeres blancas se comportan como si el movimiento feminista fuera su propiedad exclusiva, algo con lo que las mujeres negras y racializadas puedan unirse, pero nunca liderar el establecimiento del discurso o la acción. Este enfoque no solo borra el papel crucial que las mujeres negras y racializadas han desempeñado históricamente en el movimiento feminista, sino que niega la posibilidad de que los futuros esfuerzos de colaboración tengan lugar en pie de igualdad.
Las mujeres blancas que desean confianza y solidaridad con las mujeres negras primero deben considerar cómo posicionan a estas mujeres en sus mentes, cómo nos conceptualizan: ¿nos ven como hermanas, o como alguien a quien fetichizan o sin haber escuchado adecuadamente? ¿Somos una parte central de la lucha feminista, o un ejercicio de taquilla? La honesta reflexión interna es esencial. Analiza cómo piensas de nosotras, explora críticamente por qué podría ser eso y trabaja desde allí.
Organizacion Feminista
¿Estás planeando un grupo para mujeres? ¿Creando un evento o espacio feminista? ¿Construyendo una red feminista? Cada reunión de mujeres crea nuevas posibilidades para el movimiento feminista, una de las cuales es una oportunidad para mejorar la dinámica de la raza en un contexto feminista. Con la organización colectiva, hay una pregunta que las mujeres blancas deben hacerse: ¿hay mujeres negras o racializadas en este grupo? Si no, hay una razón. Está muy bien hablar de cómo las mujeres se juntan como amigas o un grupo de activistas que comparten un objetivo en particular, pero la forma en que se formó ese grupo no tuvo lugar dentro de un vacío social. Sucedió en una sociedad en la que las mujeres negras son racializadas y alimentadas hasta el punto de que nuestra feminidad es percibida como fundamentalmente inferior.
Por ejemplo, cuanto más fuerte sea mi compromiso con la política negra, más mis credenciales feministas estarán controladas por mujeres blancas atrapadas en dos falacias: primero, que es imposible preocuparse por múltiples cuestiones al mismo tiempo; en segundo lugar, que la política de liberación puede definirse claramente dividida porque nunca se debe tener en cuenta ninguna superposición de identidades. La percepción de que mi apoyo a la liberación negra debe ser a expensas de mi apoyo a la liberación femenina, diluyendo mi política feminista, malinterpreta la esencia de cómo se establecieron ambos tipos de política y el hecho de que están intrínsecamente conectados a través de las vidas de las mujeres negras.
Si no hay mujeres de color involucradas en su conjunto feminista, considera cómo surgió eso y, posteriormente, cómo se puede abordar. ¿Quizás su forma de organizar, su contenido, su praxis feminista, podría ser alienante? La autorreflexión crítica no es un proceso cómodo, pero es necesario para que la solidaridad sea posible. Un elemento clave de este tema es la forma en que las mujeres blancas se comportan hacia las mujeres negras.
Tratar a las mujeres negras como un ejercicio en la diversidad frente a los miembros auténticos del equipo revela una forma de racismo en la forma en que se nos conceptualiza. Nuestras habilidades, conocimiento y compromiso con las mujeres no se consideran el estado natural de las cosas en un entorno feminista, de la misma manera que las contribuciones de las mujeres blancas al grupo. La suposición de que solo podemos estar presentes como un medio para llenar las cuotas transmite un olvido de nuestra humanidad. Deja de lado esa línea de pensamiento. Busca nuestro valor como individuos de la misma manera que te inclinas automáticamente a buscarlo en una mujer blanca, y te acostumbrarás a verlo. Deshazte de tu racismo con el mismo vigor para deshacerte de la misoginia internalizada.
Es importante que haya mujeres racializadas involucradas a nivel organizacional, como parte del equipo que diseña sus eventos y campañas. Suelta el paternalismo que te asegura que, como mujeres blancas, estás en posición de hablar por todas las mujeres.
Comportamiento
El punto más obvio: no seas racista, ni en palabra ni en hecho. De una forma u otra, saldrá a la luz. Si dices algo sobre las mujeres negras o racializadas en un contexto privado que no hablas en un contexto público, considera por qué es que diferencias entre los dos contextos: la respuesta generalmente se refiere a las mujeres blancas que no desean parecer racistas. Aparentemente racista se ha vuelto, paradójicamente, más tabú que racismo en sí mismo.
Y si se aborda su racismo, no lo tomes como un ataque personal. No seas la mujer blanca que lo hace por su propio dolor, la mujer blanca que llora por no rendir cuentas por sus acciones. Reflexiona en cambio sobre la magnitud del daño infligido a las mujeres negras sujetas a ese racismo. Te aseguro que es tan doloroso que tu propia incomodidad es pequeña en comparación. Dele a las mujeres negras que experimentan el racismo la empatía que le otorgaría a una mujer blanca que experimenta misoginia.
“Al final, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos”. – Dr. Martin Luther King Jr.
No permanezcas en silencio cuando tus amigos son racistas. No mires para otro lado. No pretendas que nada ha sucedido. Tu silencio te hace cómplice de ese racismo. Tu silencio normaliza que el racismo es parte de lo que legitima ese racismo en un contexto general. No es fácil enfrentar a alguien del que estás cerca, o alguien con mayor poder o influencia que el tuyo. Pero lo correcto no siempre es fácil de hacer.
Por último, no te vuelvas complaciente. En una entrevista reciente con Feminist CurrentSheila Jeffreys lamentó el surgimiento de la política de la identidad, que combinó con la praxis interseccional, afirmando que ya que a los hombres nunca se les exigió que hicieran todo, las mujeres tampoco deberían hacerlo. Esta actitud no es atípica entre las mujeres feministas blancas. Sin embargo, la perspectiva de Jeffreys plantea la pregunta: ¿desde cuándo se construye el feminismo radical  según el comportamiento de los hombres? El feminismo no es una carrera de fondo, es un movimiento político radical. Y eso implica un pensamiento crítico intensivo: un desafío constante de opresión estructural que no es selectivo, sino exhaustivo.
No será cómodo. No será fácil. Pero abre nuevas avenidas de apoyo y hermandad entre las mujeres. Solidaridad que sostendrá y nutrirá a todas las mujeres mientras trabajamos hacia la liberación.

Esta es la conclusión de mi serie de ensayos sobre la raza y el movimiento feminista. Se puede acceder a las partes 1 , 2 y 3 aquí. El siguiente conocimiento fue adquirido a un gran costo personal. Úsalo como quieras. Dedicado a cada mujer, negra, marrón y blanca, que me ha sostenido a través de la hermandad.


Claire HeuchanClaire Heuchan es una afrofeminista escocesa y editora del blog Sister Outrider leído en todo el mundo y traducido a varios idiomas. Claire tiene el título en Estudios de Género en la Universidad de Stirling. LLeva 25 años desarrollando su trabajo en torno al cuerpo negro femenino y ha escrito varios ensayos.

domingo, junio 10, 2018

Columna de Óscar Contardo: Anatomía del subdesarrollo

Columna de Óscar Contardo: Anatomía del subdesarrollo





El subdesarrollo aparece como una hilacha que se arrastra cuando quienes detentan el poder económico de un país tienen como modelo ideal a un pícaro que se hace llamar “El lobo de Wall Street”.

Las antiguas enciclopedias escolares, esas que quedaron en desuso por internet, ordenaban el mundo de diversas maneras. Clasificaban a las naciones en diversas categorías. Una de ellas era naturalmente la geográfica, otra la lingüística, pero existía una forma de hacerlo, con nociones menos perceptibles a simple vista, que disponían a las naciones según sus logros: había países desarrollados, en vías de desarrollo y subdesarrollados. La explicación para pertenecer a alguna de esas clasificaciones era sintéticamente explicada en ciertas cifras o índices -Producto Interno Bruto, Renta per Cápita, Tasa de Mortalidad Infantil-, acompañadas de gráficos, ilustraciones y fotografías. Chile aparecía alternadamente clasificado como país subdesarrollado y en ocasiones en el más misterioso estatus de “en vías de desarrollo”; una fórmula que sugería un viaje hacia algún lugar mejor que otras naciones -aun más pobres- ni siquiera habían emprendido. Había una foto que habitualmente se repetía en el caso de nuestro país: un gran camión cargando tierra en medio de una mina “a tajo abierto”, desde donde sacaba el cobre, su principal riqueza. Era “la mina más grande del mundo en su tipo”, anotaba con frecuencia la lectura de la imagen, como para sentir orgullo de haber logrado escarbar tanta tierra, de forma tan insistente, durante tanto tiempo.
En esas enciclopedias también se recordaba que en algún momento Chile fue el gran productor de salitre mundial. En ese caso, si la información era más amplia, se la acompañaba de la imagen de algún afiche de la campaña de promoción del uso del salitre diseñada para los mercados internacionales. Aquel ciclo de abundancia relativa, explicaba la nota, se acabó cuando en Europa fue creado un fertilizante a bajo costo que hacía innecesario importar uno natural desde tan lejos.
No era difícil concluir leyendo esos textos sencillos y directos redactados para escolares curiosos que de alguna manera permanecer en la categoría de “en vías de desarrollo” se relacionaba con encontrar o no el mineral que en el momento adecuado pudiera ofrecerse a compradores dispuestos a pagar un buen precio por él. Cuando ambas condiciones confluían, entonces surgía una prosperidad que se evidenciaba en algunos palacetes de la Alameda (el ciclo de la plata), la visita de Sara Bernhardt a Iquique (gracias al salitre) o un parque afrancesado en Lota (financiado por el carbón). Luego, si los precios caían o la inteligencia humana reemplazaba el mineral por algún ingenio a bajo costo, venía una crisis local que la historia registraba como una tragedia pública -laboral, sanitaria, de vivienda y educación- que hacía retroceder al país a los casilleros que ocupaban ciertos estados subsaharianos y naciones exóticas del Sudeste Asiático.
La lectura fácil era entonces que salir del subdesarrollo consistía en saber aprovechar una oportunidad. La difícil podía ser más compleja o, al menos, involucrar más elementos.
¿Qué hace que un país sea desarrollado? Tengo la sospecha de que no solo se trata del dinero o la riqueza que gana vendiendo algo a buen precio, sino también cómo se ordenan sus instituciones y dirigentes en torno a esa riqueza; la manera en que su élite ajusta sus privilegios al bien común; el modo en que sus políticos enfrentan los inevitables brotes de corrupción; la forma en que la justicia demuestra el imperio de la ley, y el modo en que los más poderosos llegan a asumir ciertas responsabilidades sin necesidad de notarios ni testigos que los vigilen como se hace con los sospechosos de un crimen.
El subdesarrollo aparece como una hilacha que se arrastra cuando quienes detentan el poder económico de un país tienen como modelo ideal a un pícaro que se hace llamar “El lobo de Wall Street”; también cuando todos los talentos y la inteligencia están volcados en encontrar el espacio en la ley que permita sacar provecho privado sin importar las consecuencias públicas. El subdesarrollo campea cuando los políticos se rinden a que quienes les financian ilegalmente la campaña también les redacte las leyes que deben votar.
Subdesarrollo es considerar la ley como un estorbo y la ética como un curso electivo al que se asiste con desgano; subdesarrollo es llenarse la boca con palabras de moda como “innovación” y “emprendimiento” y conducirse como barón de una casta intocable medieval; subdesarrollo es ostentar el poder como quien ve la democracia como un juguete armable y desarmable a voluntad. Subdesarrollada es una república que cumple dos siglos dependiendo de cuánto le pagan por lo que brota de la tierra o el agua. También es signo de subdesarrollo el hecho de que una sola persona sea capaz de mantener en silencio a decenas de políticos con tan solo levantar una ceja y dibujar una sonrisa burlona.
Durante la última década la idea de que el futuro económico de Chile yace en la explotación del litio ha ido creciendo al ritmo de la industrialización de los autos eléctricos. Esta semana ha quedado claro que es posible que se trate de una nueva prosperidad, que tal como otras de nuestra historia, quede registrada como un ciclo que nos mantenga en el sitio del que nunca hemos salido: el de un tránsito eterno rumbo al desarrollo esquivo.

jueves, junio 07, 2018

Putin: "Una Tercera Guerra Mundial acabaría con la civilización; eso debería frenar los conflictos"

Putin: "Una Tercera Guerra Mundial acabaría con la civilización; eso debería frenar los conflictos" - RT





El presidente ruso recurrió a una cita atribuida a Albert Einstein para responder a la pregunta sobre la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial que le formularon durante la emisión de 'Línea directa'.
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El líder ruso aseveró que "si se desata una tercera guerra mundial, la cuarta se librará con palos y piedras", haciendo alusión a la conocida frase atribuida al científico Albert Einstein.
"La comprensión de que una tercera guerra mundial será el fin de la civilización debe contenernos de realizar acciones extremas o peligrosas en las relaciones internacionales", afirmó Vladímir Putin.

La presión sobre Rusia terminará cuando sus socios occidentales entiendan la naturaleza contraproducente de sus acciones contra Moscú, afirmó Putin.
Tendrán que tener en cuenta los intereses de Rusia
"Esta presión se terminará cuando nuestros socios se den cuenta de que sus métodos son ineficaces, contraproducentes, perjudiciales para todos. Tendrán que tener en cuenta los intereses de la Federación de Rusia", destacó el jefe de Estado.
El mandatario ruso expresó la esperanza de que la comprensión de la necesidad de diálogo con Rusia gane terreno en el mundo. 
"Para Rusia, es obvio que tenemos que defender nuestros intereses. Hacerlo consecuentemente, sin recurrir a groserías ni barbaridades, pero defender nuestros intereses tanto económicos como de seguridad nacional. Siempre lo hemos hecho y así lo haremos. Pero siempre buscamos compromisos, aspiramos a los compromisos", destacó.

"Es hora de sentarse a la mesa de negociaciones y establecer un sistema de seguridad europea que corresponda a las realidades de hoy en día", aseguró.

Paridad estratégica

Asimismo, Putin aseguró que la retirada de Washington del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM, por sus siglas en inglés) es un intento de socavar la paridad estratégica en el mundo y llamó a encontrar nuevas formas de interacción.
"La retirada de EE.UU. del Tratado ABM es un intento de romper la paridad estratégica, pero estamos respondiendo a ello. En mi mensaje [anual al Parlamento] hablé de esto: los modernos sistemas de nuestras armas que han sido diseñados (...) mantienen esta paridad", resaltó el presidente ruso.

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