domingo, marzo 28, 2021

Mujer y locura Fragmento del clásico de los 70 recientemente publicado con ese título

Mujer y locura

Fragmento del clásico de los 70 recientemente publicado con ese título en Editorial Continta Me Tienes

Phyllis Chesler 5/06/2019 



¿Qué han pensado y qué han sentido los psicólogos y psiquiatras estadounidenses contemporáneos acerca del feminismo? ¿Cuál ha sido su comportamiento con respecto a él, como ideología, como movimiento y como algo que ha ejercido una influencia en las mujeres que son sus pacientes? En público, su comportamiento ha sido idéntico al de cualquier otro colectivo: risas nerviosas, confusión deliberada, sutileza, crueldad maliciosa, solidaridad mal entendida, aburrimiento, hostilidad, condescendencia y capitalismo comercial y académico.

En 1969, algunas de nosotras constituimos la Association for Women in Psychology. En 1970, tomé la palabra en un multitudinario congreso de la Asociación Estadounidense de Psicología. Exigí indemnizaciones simbólicas para las pacientes psiquiátricas (para tasas judiciales, educación, vivienda, etc.). La cantidad de dinero exigida equivalía al dinero que las psicólogas habían abonado en cuotas de asociadas durante un periodo de cinco años, un dinero que nunca se destinó a mejorar la estabilidad laboral ni a crear oportunidades de ascenso para esas profesionales relativamente privilegiadas. Mi demanda fue recibida con una carcajada sonora y hostil, a la que siguió después la diplomacia hostil del “procedimentalismo” burocrático. Huelga decir que nunca recibimos ningún dinero para tal fin, pero la mayoría de las mujeres que participaron en esa demanda fueron ponentes invitadas en la convención de 1971.

Algunos especialistas han mostrado un interés, una comprensión y un apoyo genuinos y una minoría se ha unido al movimiento de las mujeres. Varias revistas profesionales han dedicado “números especiales” a las mujeres, como si se tratase de un exótico grupo de mayorías-minorías recientemente descubierto. The Radial Therapist, una publicación colectiva “clandestina”, ha incluido artículos sobre las mujeres y el sexismo en todos sus números. Por otra parte, colectivos de mujeres psicólogas, terapeutas y pacientes o usuarias han creado listados de referencia de terapeutas feministas. Sin embargo, hasta el momento, nadie ha presentado aún una nueva teoría de la personalidad humana basada en las ideologías feministas, como tampoco ha psicoanalizado nadie al feminismo.

Muchos psicólogos varones que muestran verbalmente cierta “solidaridad” con el feminismo siguen llamando “chicas” a sus pacientes de mediana edad, siguen describiéndolas según lo “atractivas” que sean y, por supuesto, siguen manteniendo relaciones de dependencia no recíproca con sus esposas o novias. Muchos simpatizan con el feminismo porque sienten “atracción” sexual por las feministas, ya que las consideran más “interesantes” que sus mujeres.

La mayoría de los psiquiatras niegan en público que existan trabajos forzados por género en los hospitales estatales o comarcales, minimizan el efecto que tienen los “experimentos” médicos y psicológicos en sus pacientes, cuentan “chistes verdes” en las reuniones de personal y se burlan de las reivindicaciones feministas. Están más dispuestos a compadecerse de las mujeres que a respetarlas y se sienten más cómodos con mujeres infelices que con mujeres enfadadas.

La mayoría de los especialistas, de ambos sexos, están dominados emocional y económicamente por el romance de la familia burguesa. Son pocos los especialistas de mediana edad, de cualquiera de los dos sexos, que tienen conciencia de clase. En un reciente encuentro profesional, una especialista, en una descripción nostálgica de la Viena anterior a la Segunda Guerra Mundial, evocó lo “verdaderamente liberadas” que estaban todas las mujeres vienesas. Yo le pregunté si las mujeres pobres y analfabetas de Viena también lo estaban (personalmente, no definiría como “liberadas” a las Hijas Responsables de Freud, sino como “privilegiadas”). Me respondió que, en realidad, no lo había pensado “desde ese punto de vista”. Aparentemente, los especialistas sienten aversión y pena por la paranoia y la indignación de las feministas: furtivamente, en confianza, quieren saber por qué les “enerva” tanto que los “pobres” de Tom, Dick o Harry las encuentren sexualmente atractivas… ¿Por qué les causa semejante enfado el acoso verbal callejero? (Las clases más bajas siempre han sido escandalosas, de una manera excitante, así que, pensemos en ello… en cualquier caso, si los pobres se desmadran demasiado, la policía siempre podrá controlarlos). ¿Acaso estas mujeres que de repente alzan la voz no invitan “sin querer” al acoso o a la violación? ¿Y acaso, “sin querer”, no lo disfrutan? Es más, ¿la clave de la liberación de la mujer no es también la liberación de los hombres y no, Dios no lo quiera, el poder de las mujeres? ¿No es el capitalismo el verdadero enemigo? ¿Y no provoca el feminismo divisiones y/o es la “rabieta” de las mujeres mimadas blancas de clase media? Con respecto a esta cuestión, mi sensación es la siguiente: en primer lugar, que se suele formular la pregunta sin información, sin rigor y sin respeto; en segundo lugar, que el sexismo es anterior al capitalismo y al colonialismo y es posible que haya conducido a estos; y en tercer lugar, que el menosprecio y la tergiversación son formas de violencia que se deben evitar en la medida de lo posible, especialmente por parte de los sanadores y padres seglares. 

La mayoría de los especialistas contemporáneos sienten tanta confusión y hostilidad hacia el feminismo como la mayoría de la gente, y me refiero exclusivamente a los especialistas que muestran el interés suficiente como para asistir a debates sobre psicología femenina y feminismo o para hacer publicaciones sobre la materia. Durante los primeros años de la década de 1970, la mayoría de las especialistas emitían apasionados discursos sobre lo necesario y lo deseable que era combinar la maternidad y la carrera profesional y lo hacían incluso si el tema específico a debate era otro. Sus colegas varones normalmente guardaban un prudente silencio durante estas afectadas trifulcas de sábado noche. Las profesionales insistían primero en que no tenían ningún interés político particular y, a continuación, pasaban a presentar sin dilación sus credenciales políticas: la existencia de dos o tres hijos propios. Consideraría aceptables dichas demostraciones si viviéramos en una cultura dominada por las mujeres o en una cultura que no “recompensara” sospechosamente a las mujeres por dedicarse a la crianza más que por otro tipo de actividades.

Después de defender la fe en la maternidad, las especialistas de la convención solían tomar aliento y se metían de lleno en una diatriba contra “las madres terribles y dañinas” que habían tenido sus pacientes, ¡las mismas “madres” a las cuales las feministas parecen intentar liberar del anzuelo de la responsabilidad maternal! Normalmente, terminaban sus discursos con una descripción de sus pacientes varones con tono piadoso, para beneplácito de sus colegas del sexo opuesto que, a cambio, no las echarían de sus puestos de trabajo ni las excluirían de sus redes de comunicación. No había ninguna necesidad: esas mujeres eran maternales y femeninas, no misándricas iracundas como “las otras”. 

Las especialistas muestran, por lo general, la misma ambivalencia con respecto a las mujeres que las demás. El precio particularmente doloroso que han tenido que pagar incluso por alcanzar un “éxito” limitado fuera del hogar no les va a permitir concebir fácilmente definiciones radicales del yo. Una académica de éxito me dijo, sotto voce: “Claro que condiciona, Phyllis, pero el condicionamiento funciona, y después de uno tan brutal, la mayoría de las mujeres están en una situación horrible. ¿Tú querrías trabajar con ellas? Te deseo suerte en el intento, pero yo, sencillamente, no puedo”. 

En los encuentros profesionales, algunos especialistas han llegado a dirigirse a las participantes feministas a gritos, a menudo de manera histérica y cruel. Las han llamado de todo, desde neuróticas y delincuentes hasta egoístas. Con frecuencia, quieren que las feministas presentes hablen más acerca del daño que el sexismo ha producido a los hombres que del daño que ha hecho a las mujeres. En una de estas reuniones le pregunté a un psicólogo negro si él creía que un encuentro sobre el poder, la igualdad y la autodeterminación de los negros debía detenerse mucho, con gran solidaridad y sobreprotección, en cómo ha perjudicado el racismo a los racistas blancos. Se echó a reír. 

Lo que intento decir es que hasta los profesionales varones más solidarios tienen comportamientos patriarcales.

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Fragmento del clásico de los 70 recientemente publicado con ese título en Editorial Continta Me Tienes 

lunes, marzo 08, 2021

Especial Dia Internacional da Mulher: 10 mulheres pintoras

Especial Dia Internacional da Mulher: 10 mulheres pintoras – Culturalizando

A vida na arte para a mulher sempre foi difícil, principalmente numa sociedade muitas vezes machista, por isso o registro histórico de pintores homens famosos é muito maior do que o das mulheres. Porém, algumas conseguiram se destacar na arte, apesar das enormes dificuldades. E nesse Dia Internacional da Mulher vamos conhecer algumas destas brilhantes artistas que deixaram seu nome registrado na história da arte.

1. Plautilla Nelli, a primeira pintora renascentista

Foi uma freira que nasceu no ano de 1523 e é conhecida como a primeira pintora renascentista que se tem registro. Plautilla Nelli fazia parte do convento dominicano de Santa Catarina de Siena que fica na Florença, na Itália. A freira foi influenciada por Savonarola, um frade dominicano fanático religioso que promoveu a destruição de artes que ele não considerava como cristãs. Plautilla foi incentivada pelo discurso do frade a pintar artes cristãs e como forma de combater a preguiça que Savonarola dizia que as mulheres possuíam como um dos pecados capitais.

Santa Catarina, Plautilla Nelli.

Plautilla é uma das poucas mulheres artistas citadas por Giorgio Vasari, um historiador de arte italiano que é uma das principais fontes históricas sobre os artistas italianos do Renascimento como Leonardo Da Vinci.

A artista foi redescoberta quando começaram a fazer restaurações de obras de artes italianas, um documentário foi feito sobre a freira pintora: A Restauração da Lamentação com Santos: Plautilla Nelli. Uma das únicas obras assinadas pela artista foi A Última Ceia, pintada no refeitório da Igreja Santa Maria Novella.

A Última Ceia, Plautilla Nelli.

2. Sofonisba Anguissola, uma artista famosa

Sofonisba também é uma pintora do período renascentista, nascida em 1532. Apesar de ser mulher, a artista recebeu uma educação completa, inclusive aprendeu sobre artes plásticas. Sofonisba Anguissola, foi uma das primeiras mulheres a serem aceitas como estudante de arte em estúdios artísticos, Sofonisba aprendeu com o artista Bernardino Campi, abrindo precedente para a educação da mulher em artes.

Sofonisba Anguissola, Autorretrato.

Quando jovem, a artista viajou a Roma e foi apresentada à Michelangelo. Graças à seus talentos artísticos se tornou dama de honra da rainha espanhola Elisabeth de Valois, depois se tornou a pintora oficial do rei da espanha Philippe II.

Rei Philipe II, Sofonisba Anguissola.

Sofonisba Anguissola foi uma das primeiras pintoras mulheres que conseguiram fazer sucesso na Europa. A artista faleceu aos noventa anos de idade.

3. Elisabetta Sirani, a artista pioneira

Elisabetta Sirani é considerada uma das artistas pioneiras da região da Bolonha. A pintora nasceu numa família que tinha tradição artística, seu pai ficou gravemente doente e debilitado, então Elisabetta teve que assumir o estúdio e as encomendas feitas ao pai.

Elisabetta Sirani, autorretrato.

A artista, além de ter assumido o estúdio do seu pai, ainda se dedicou a ensinar arte para outras mulheres que também queriam aprender técnicas de pinturas. Uma de suas primeiras encomendas foi o Batismo de Cristo.

Batismo de Cristo, Elisabetta Sirani.

Elisabetta produziu em vida, em torno de cento e noventa quadros, mas infelizmente, a artista morre com apenas 27 anos de idade. Sua morte foi considerada muito suspeita na época.

4. Rachel Ruysch, a melhor pintora de flores

Rachel Ruysch é uma artista da chamada Idade de Ouro holandesa. Nascida no ano de 1664 na cidade de Haia na Holanda, Rachel foi uma pintora que se especializou na pintura de flores, conseguindo fama internacional graças a suas técnicas de pintar flores.

Rachel Ruysch, por Godfried Schalken.

A artista faz parte de um período artístico muito importante na história da arte da Holanda, figurando entre artistas como Rembrandt e Johannes Vermeer. Rachel Ruysch também é uma das mulheres artistas mais bem documentadas desta época.

Flores, por Rachel Ruysch.

O pai de Rachel era um professor de anatomia e botânica, a artista aproveitava para praticar desenho com as coleções de amostras como insetos, plantas e flores que seu pai possuía. Rachel Ruysch devido as composições de suas pinturas é considerada um artista do estilo rococó.

5. Angelica Kauffman, uma pintora austríaca de grande sucesso

Maria Anna Angelika Kauffmann foi uma importante artista austríaca do movimento artístico do neoclassicismo. Angelica Kauffman nasceu no ano de 1741 na Suiça. A pintora é uma das duas únicas mulheres que fazem parte da fundação da Academia Real de Artes em Londres.

Angelica Kauffman, Autorretrato.

Angelica Kauffman foi treinada em artes pelo seu pai, Joseph Johann Kauffmann, que também era um artista. Após a morte de sua mãe, Angelica e seu pai se mudam para a Itália, onde a jovem artista fez parte da Accademia di Belle Arti di Firenze (academia de Belas Artes de Florença) e aprendeu técnicas artísticas do neoclassicismo.

Na Itália a artista passou por Roma, Veneza e Bolonha, lugares em que se aperfeiçoou mais suas técnicas de pintura, estudando os chamados de antigos mestres, como Sandro Botticelli e Ticiano. Uma de suas obras foi exposta no Free Society of Artists na Inglaterra, e fez sucesso. Então, Angelica Kauffman decide se mudar para a Inglaterra, lugar em que se tornou uma artista importante. No território inglês, Angelica pintou diversos retratos, autorretratos e figuras históricas e também figuras alegóricas.

Ariadne Abandoneda por Teseu, Angelica Kauffman.

A artista é considerada uma das mais importantes da história da arte austríaca tendo inclusive seu retrato impresso em nota de cem xelins austríacos por volta do ano de 1969.

Impressáo do retrato de Angelica Kauffmann numa nota de dinheiro austríaco.

6. Suzanne Valadon, uma grande artista do modernismo

Marie-Clémentine Valadon, conhecida como Suzanne Valadon, foi uma artista francesa que nasceu no ano de 1865. Sua mãe era uma lavadeira e a filha levava as roupas lavadas para os clientes. Sua beleza chamou a atenção de diversos artistas, foi assim que Suzanne Valadon é introduzida ao mundo da arte, como uma modelo de pinturas. Suzanne posou para o artista Auguste Renoir e se tornou amante do pintor.

Suzanne Valadon numa pintura de Auguste Renoir.

A artista é descoberta por Edgar Degas, um famoso pintor impressionista que se dispõe a ensinar arte para Suzanne. A pintora passa a se dedicar apenas a arte de pintar e se torna a primeira mulher a ser membro da Sociedade Nacional de Belas Artes em Paris.

Suzanne Valadon, autorretrato.

Suzanne Valadon pinta diversos temas como natureza morta, retratos, autorretratos e também nu artísitico. Suas obras de nu artístico chamam a atenção nesta época pois era uma mulher pintando o corpo de outra mulher, então não havia o idealismo típico dos artistas homens. Uma de suas pinturas famosa é Alegria da Vida, que tem nu artístico.

Alegria da Vida, Suzanne Valadon.

A artista expõe suas obras no Salon d’automne (Salão de outono). Suzanne Valadon é uma das artistas mais bem documentadas do século XX(20), e suas obras se situam no período modernista, entre o simbolismo e pós-impressionismo.

7. Mary Cassatt, uma artista intimista e feminista

Mary Stevenson Cassatt nasceu no ano de 1844 no estado da Pensilvânia nos Estados Unidos. A artista era especialista na arte de retratar mulheres nos ambientes íntimos. Cassat é considerada uma das melhores pintoras do movimento modernista. Mary é amiga do artista modernista Edgar Degas.

A artista estudou Belas Artes na Filadélfia, e depois decide se mudar para Paris, apesar de não poder estudar oficialmente na Escola de Belas Artes de Paris, Mary Cassat foi treinada por diferentes artistas que haviam passado por esta escola de artes.

Mary Cassatt, autorretrato.

Os espaços para mulheres em Paris eram muito restritos, Mary Cassatt não podia frequentar os cafés onde se reuniam os artistas de vanguarda na época. Devido a pouca aceitação de mulheres nas exposições famosas de Paris, Mary faz críticas duras aos jurados destes eventos. Porém sua amizade com Edgar Degas lhe permite expor junto com os impressionistas.

O chá, Marry Cassatt. (1880)

Mary retrata a chamada Nova Mulher do século XIX (19), sendo uma artista bem sucedida que nunca se casou. Mary Cassatt foi defensora dos direitos das mulheres, sendo a favor até mesmo do movimento sufragista.

8. Berthe Morisot, co-fundadora do impressionismo

Berthe Marie Pauline Morisot nasceu em 1840 em Bourges na França. A artista foi uma pintora e fundadora do movimento do impressionismo, tendo exposto suas obras em quase todas as exposições impressionistas que foram feitas em Paris, e que contavam com artistas como Claude Monet, Paul Cézanne, e Auguste Renoir. Berthe Morisot se casou com o irmão de Édouard Manet, Eugène Manet, por isso existem diversas pinturas de Berthe feitas por Édouard Manet.

Berthe Morisot por Éduard Manet.

Berthe Morisot veio de uma família burguesa muito rica, e aprendeu artes junto com Joseph Guichard, Berthe pois nesta época não eram aceitas mulheres como alunas na Escola de Belas Artes de Paris. A artista, apesar de não ser aluna desta escola, conseguiu ter suas obras aceitas numa exposição do Salão de Paris.

Porém Berthe não gostava do estilo academicista desta época e seu domínio de arte começou a se aproximar do estilo que seria conhecido como impressionismo.

O berço, Berthe Morisot.

A artista queria ser tratada como uma artista igual aos homens, suas obras eram classificadas como tendo um “charme feminino”. Berthe Morisot, assim como Marry Cassatt também preferia pintar temas mais intimistas, relacionados ao cotidiano das mulheres.

Mulher com casaco verde, Berthe Morisot.

Berthe Morisot é uma das artistas mais importantes do impressionismo, tendo pintado diversas obras, apesar de não ser tão famosa quanto os pintores impressionistas homens, como seu cunhado, Édouard Manet.

9. Marie Bracquemond, a grande dama do impressionismo

Mary Cassatt, Berthe Morisot e Marie Bracquemond são consideradas as três damas do impressionismo. Marie era uma artista tão talentosa que foi aceita como aluna no estúdio de Jean-Auguste-Dominique Ingres, um grande pintor academicista. Apesar deste treinamento tradicional, Marie se aproximou do movimento impressionista, e suas pinturas são classificadas como arte impressionista.

As três jovens, Marie Bracquemond.

Marie Bracquemond foi uma grande amiga de Édouard Manet, e era casada com Félix Bracquemond, que também era um artista, por causa disto, Marie foi ofuscada por seu marido. A artista foi uma grande adepta do impressionismo, defendendo o movimento até o fim de sua vida.

10. Frida Kahlo, o ícone do feminismo

A artista mexicana Frida Kahlo é uma artista muito conhecida na atualidade, seu visual fora do padrão tornou a figura de Frida como um símbolo de resistência feminista. A pintora era parte de um movimento que pretendia restaurar a história e identidade do México.

Frida pintou diversos retratos e autorretratos, além de ser casada com o artista muralista Diego Rivera.

Frida Kahlo, autorretrato.

Eu fiz uma postagem completa sobre Frida Kahlo, é só clicar no nome para ir até este post.

Existem muito mais nomes de mulheres que foram pintoras talentosas, e eu selecionei dez nomes.

lunes, enero 25, 2021

Poesía Moderna (1925) | por Mina LOY | (1º parte)

Poesía Moderna (1925) | por Mina LOY | (1º parte) – Buenos Aires Poetry

Poesía Moderna (1925) | por Mina LOY | (1º parte)

(El Texto completo, el original en ingles aquí)

Poesía Moderna

La poesía es prosa embrujada, música compuesta por pensamientos visuales, el sonido de una idea.

La nueva poesía de la lengua inglesa ha procedido de América. De las cosas americanas se adquiere la aristocrática situación de vitalidad. Esta inesperada valoración del Jazz americano y de la poesía americana, está avalada por dos públicos: uno universal, el otro, infinitesimal.

¿Y por qué el espíritu colectivo del mundo moderno, del cual ambos son reflejo, se identifica  unánimemente con la nueva poesía de versos inauditos? Porque el sonido de la música, que captura involuntariamente nuestra atención, es mucho más fácil de apreciar; mientras que el silencioso sonido de la poesía requiere de nuestra atención voluntaria para desdibujar la fría barrera de la tinta con toda la “inteligencia de nuestros sentidos”. Y muchos de nosotros, que no tenemos el hábito de leer con el oído además de la vista, hemos pasado por alto –especialmente en una primera y superficial lectura– la belleza de todo esto.

Más que leer poesía debemos escucharla. Toda lectura es la evocación del habla; la diferencia de nuestro enfoque al leer poesía, o leer el diario, reside en que nuestra actitud al leer poesía debería ser más bien la de escuchar y mirar una canción en imágenes. Así como la música, la poesía moderna ha recibido el fresco ímpetu de la vida contemporánea que ambas han ganado en la precipitación del movimiento. La estructura de toda poesía es el movimiento que una individualidad activa realiza al expresarse. El ritmo poético, del cual tanto hemos hablado, es el mapa del temperamento.

La variedad y el acierto de estos movimientos estructurales en el verso moderno, ha hecho mucho más que reivindicar la rebelión contra la tradición. Con el paso del tiempo, se sabrá que se puede reconocer la obra de cada poeta moderno por el modo de andar de su mentalidad. O más bien que la composición de sus versos estará determinada por el ritmo espontáneo de su actitud ante la vida. Y si al principio puede parecer un fastidio ajustar nuestro placer hacia una métrica desconocida, pensemos que en algún momento el hexámetro, antes de convertirse en regla, se originó como estructura espontánea de la inspiración de un poeta.

Imaginemos a un campeón de tenis inspirado para escribir poesía. ¿No sería probable que sus versos encarnaran el tránsito libre de las pelotas que rozan el aire? ¿No dependerá su métrica en su forma de vida? ¿No lo haría por si mismo sin tener que recurrir a formas tradicionales, recordadas o aceptadas? Éste es, entonces, el secreto de la nueva poesía. Es la respuesta directa de la actitud del poeta hacia el nuevo mundo de variedades en el que se encuentra. En cada uno podemos descubrir la herencia de la particular belleza de ese mundo.

Por muy cercana que sea esta relación entre poesía y música, creo que una sola vez se ha  podido realizar esta transición lógica del verso hacia la música, sobre la que tanto he especulado, y fue logrado por el estadounidense Ezra Pound. Hablar del movimiento moderno es hablar de él; el magistral impresario de los poetas modernos, con el que sin los descubrimientos realizados con su instinto de poeta, este moderno movimiento todavía sería una nebulosa más que la constelación en la que se ha convertido. No solo fue un famoso poeta, sino un hombre de acción que entregó al público el empujón necesario hacia la poesía moderna en el momento adecuado. Pound: el proveedor de genios para revistas como “Little Review”, a las que concedía la inmortalidad para sus páginas con los manuscritos del “Ulises” de Joyce. Casi en simultáneo con la publicación de sus magníficos Cantos, su música se ejecutaba en París; pronunciando las comuniones de la mente de un poeta con sigo mismo tomando las decisiones sobre armonía.

Era inevitable que el renacimiento de la poesía procediera de América, donde últimamente habrían surgido mil lenguas, y cada una –al menos para fines comunicacionales– enriquecida y coloreada con la estructura gramatical y la inflexión de las voces de muchas razas en una nueva aleación con el idioma fundamental del time-is-money de los Estados Unidos, descubierto por los caricaturistas de periódicos.

Este compuesto lenguaje es un lenguaje muy vivo, crece mientras lo hablamos. Porque el verdadero americano parece avergonzarse al decir cualquier cosa a la manera en la que se había dicho antes. Todo el tiempo acuña ingeniosamente nuevas palabras para viejas ideas, manteniendo vivo el buen sentido del humor. Y en las principales avenidas de Manhattan cada voz suena al triple ritmo de su raza, su ciudadanía y su personalidad.

Por fuera del tumulto de este inclasificable discurso, mientras los profesores de Harvard y Oxford se ocupaban de preservar el “inglés de Dios”, la musa de la poesía moderna se alzó y su lengua se habría en este crisol.

Podemos pensar que es imposible evocar la relación entre la expresión de los poetas modernos y un adolescente eslavo, que especuló con un lote de mandarinas y está tratando de venderlas en un mercado minorista en la Primera Avenida. Pero reside simplemente en esto: ambos han tenido que adaptarse a un país en donde la mente debe vestirse con sus prendas verbales a una terrible velocidad, si es que llega a hablar a tiempo; donde nadie escuchará si se lo ataca dos veces con el mismo misil de argumento. Y en la medida en que el oído haya escuchado la mayor cantidad de sonidos, tendrá mucho más para elegir cuando se trate de su propia expresión, cada uno ha sido libremente educado en la flexibilidad de las frases. 

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Modern Poetry

Poetry is prose bewitched, a music made of visual thoughts, the sound of an idea.

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