(CON TODO EL CARIÑO Y RESPETO, SALUD Y UN ABRAZO, Alejandro Finisterre)
Un hombre bueno, es una victoria contra la mezquindad
un proyecto donde lo efimero es el soporte sabiendo que la muerte odia la eternidad del instante.
De regreso, la luz no tenia prisa y nosotros, despacio, nos regocijabamos en un cansancio magnifico: sobre nuestras manos se posaron nuestras lenguas.