sábado, mayo 29, 2021

Suso Basterrechea: «No hay nada menos artístico que ser panfletario»

Suso Basterrechea: «No hay nada menos artístico que ser panfletario» - Ferrol360

Suso Basterrechea: «No hay nada menos artístico que ser panfletario»

Suso Basterrechea posa en su estudio para Alicia Seoane

TEXTO y FOTOS: ALICIA SEOANE| Ferrol | Jueves 27 mayo 2021 | 12:25

Suso Basterrechea es uno de esos hombres que no pasan desapercibidos. Creativo, tímido, inseguro y un poco egocéntrico —en sus propias palabras—. Un hombre polifacético que derrocha humanidad: artista, político, profesor… Amado y repudiado por igual, quizá más lo primero que lo segundo, o también viceversa. No podemos saberlo.

Incendiario y activo en las redes sociales, Suso es un hombre incansable. Siempre tiene respuestas para muchas de las «chorradas que se dicen y se comentan». Su persona desborda dosis de honestidad brutal. Para quienes nos gustan las cosas tal cual con su toque de imperfección. Hablar con él es una fiesta. Su libertad de ser sin tapujos ni pelos en la lengua, su voz rasgada y su manera de estar hace que este diálogo no tenga que ser políticamente correcto. Una cosa extraña en los tiempos que corren.

FERROL360 – Acabo de escuchar que duermes tres horas, ¿se puede funcionar durmiendo tan poco tiempo?

SUSO BASTERRECHEA – Sí, duermo poco tiempo, unas tres horas desde que era niño. No es que haya algo que me quite el sueño, es que me fastidia bastante que se acabe el día. Disfruto de lo que hago y me cuesta interrumpirlo. El momento de la noche es como cortar algo. Y no me gusta. Me gusta que haya continuidad. De pequeño es verdad que mi madre me llevó al psiquiatra porque me pasaba las noches de charla y me preguntaron con quien hablaba de noche, y yo le dije que con marcianos. [Risas]. Cosas de niños.

La realidad es que, en general, me gusta la noche. Para mí el placer es estar haciendo cosas. Soy una persona ansiosa y me llena lo que hago. Necesito hacer cosas. Cuando salí del Gobierno municipal creí que necesitaba relajarme y parar un poco, pero no, necesito estar ocupado. Soy un poco inseguro y egocéntrico. Y para sentirme querido me gusta crear e involucrarme con las cosas. Y si a la gente le gustan, mejor. Soy así. [Pone un gesto como diciendo «es lo que hay»].

360 – ¿Cuándo descubres que te gusta la pintura?

SB – De pequeño ya me gustaba. A mi abuelo le gustaba mucho el arte. Era un amante de la pintura y le gustaba coleccionar, tenía criterio y le gustaba compartir esto conmigo; pero era un pésimo pintor. Mi padre pertenece a la Marina, pero también tenía actitudes y gusto. Siempre respetaron mi vocación. Yo le dije a mi madre eso de «mamá, quiero ser artista». Lo único que me pidieron fue que hiciera la carrera. Mis padres fueron muy respetuosos y me apoyaron siempre, aunque mi padre y yo tengamos visiones de la vida y de la política muy diferentes… En aquel entonces vivía con ellos en Canarias y para hacer Bellas Artes me fui a Sevilla en el año 86. Aprobé año por año. Y mis padres estaban ahí detrás. En el año 92 ya era licenciado.

360 – ¿Qué pasa cuando terminas la carrera?

SB – Pues la verdad es que yo nunca tuve visión de futuro, ni siquiera ahora que soy padre. Me cuesta pensar a largo plazo. Tengo la suerte de tener una compañera que tiene esta visión que a mí me falta. Cuando acabé tuve la suerte de que lo que pintaba estaba gustando y vendía. El conflicto apareció cuando yo quise empezar a hacer esculturas y la galería que me representaba empezó a ponerme trabas, a decirme que lo que hacía se vendía bien, que debía seguir en esa línea. Ahí me dí cuenta de que yo no quería ser esclavo de mi vocación. No quería convertirme en un empleado del arte. Lo que era una vocación y me apasionaba no quería convertirlo en una obligación. Prefería vivir de otra cosa y pintar lo que quisiera. En ese momento tenía una novia que estaba opositando, así que pensé que la educación podría ser una buena salida. Empecé a opositar y me las saqué rápido. La segunda vez que me presenté ya aprobé. Y me vi de funcionario.

360 – Entonces empiezas otro camino en la docencia, ¿a dónde decides ir?

SB – Pues para opositar necesitaba tiempo y en Sevilla no me podía mantener, así que en Ferrol tenía la casa de mis abuelos. Me vine aquí y todo se fue dando. Me enamoro de la que es mi mujer y ya apruebo la oposición, así que me veo aquí con la oposición aprobada y con amor. Me quedé por ambas razones: amor y economía. Durante mucho tiempo pensé que estaba aquí de prestado; pero Ferrol es una ciudad muy cómoda para criar, para trabajar y poder vivir. Te permite concentrarte porque hay estímulos pero no tantos como había en Sevilla. A mí la calle me tiraba mucho, siempre había cosas que hacer y eso también te descentra. Aquí tenía estabilidad sentimental, que para mí es muy importante. Llevo más de veinte años con la misma persona. A mayores, aunque no entré en la docencia de manera vocacional, he ido descubriendo mucho que me gusta dar clases porque aprendo mucho con los alumnos. Esto me mantiene despierto y me hace seguir aprendiendo. Y puedo estar en un bachiller de Arte que tiene mucho que ver con mi vocación.

360 – En tu trayectoria como artista hay un momento en el que empiezas a definirte como escultor y después das un giro de nuevo a la pintura, ¿por qué decides abandonar la escultura?

SB  [Pensativo] Todo tiene que ver con que uno dedica su vida a esto y ello implica que lo bueno y lo malo del arte es que vivimos del aire. No son operaciones matemáticas, vivimos de sensaciones inciertas. Yo soy una persona muy insegura, tengo confianza en mí mismo pero, a la vez, siempre dudo. La escultura me daba un peso, tiene materia, parece que tiene una contundencia. Y esto me aportaba estabilidad. Llegó un momento que esa materialidad y esa contundencia se me venían encima. Tenía que estar muy limitado por cuestiones de espacio, las piezas con el tiempo podían deteriorarse…

En fin, la escultura también era frágil, se alteraba con el paso del tiempo, así que ya no había nada que me aportase esa falsa sensación de seguridad y me dije: «ya que vamos a ser frágiles, inestables, delicados e inseguros pues puedo hacer otras cosas en otros soportes que también sean frágiles, inestables…». Que mi obra represente esto, pero que me aporte más libertad. Y el dibujo aporta todo esto: es directo, es frágil, delicado, es algo que hacen los niños… Empecé a hacer dibujo para ser poca cosa. El dibujo no nacía con vocación individual, sino con vocación de continuidad. Me gustaba esa idea de poder empapelar una sala. La escultura era el espacio y yo decoraba ese espacio con dibujos.

360  Y con cierta vocación literaria…

SB  Sí, poder contar. Me gustaba poder introducir la palabra. A veces lo hacía a lápiz, en pequeñito. Tardé en introducir texto, pero me gustaba ir en contra de la imagen, ser irónico. Descubrí unas plantillas para poder trabajar el texto y me dí cuenta de que cada vez me gustaban más. Tiene mucho impacto visual. Me gusta el texto solo, funciona bien. Las obras de arte a veces cobran su vida propia y los dibujos me superaron. Llegaron más lejos de lo que yo esperaba.

360  Muchos de tus trabajos dialogan con el propio arte contemporáneo…

SB  Para mí, mi obra es básicamente conceptual. El arte conceptual es en sí un arte frío, aburrido. Cuenta más el texto que lo que vemos, pero bueno; por qué no hacer un arte conceptual que al mismo tiempo sea divertido, ¿no? Quizás el día de mañana, si alguien quiere entender nuestra sociedad, analice más Los Simpson que las obras de arte que encuentra en los museos. Da una idea clara de lo que somos como sociedad. Yo he buscado dar una visión de la vida y del arte manteniendo mi perspectiva propia. Por ejemplo: retomo a Joseph Beuys y su famosa frase de «la revolución somos nosotros» y me lo apropio. Y le doy una vuelta y digo que «la revolución no somos nosotros». Me gusta hacer eso y jugar con conceptos que pueden ser también políticos y que están en la historia del arte. Un hombre que se encierra con una liebre muerta a dar lecciones de arte, que fue un líder ecologista, a mí toda esta personalidad me atrae y lo admiro; pero le doy la vuelta y empiezo a hacer dibujos de conejos y a añadir frases como «conejo vivo aprende más que liebre muerta». Es hacer ironía con alguien que admiras.

360  ¿Tu posicionamiento como artista tiene que ver con tu posicionamiento como político?

SB – A mí como artista me gusta todo; los planteamientos que maneja el arte son muy profundos si los cargamos de nuestro propio fracaso, de nuestra propia inseguridad, de nuestra propia incomodidad. Es un lenguaje que nos permite fracturas. En arte se puede hablar del fracaso como sociedad, de las contradicciones humanas… Yo nazco en el 68, con la revolución fallida [risas]. Evidentemente, esto marca algo. Ser revolucionario hoy en día es casi absurdo porque no hay nada menos artístico que ser panfletario. Lo que dicen mis textos no siempre se corresponde con mis propios pensamientos, en muchas ocasiones es una ironía de mí mismo. Ese es mi deber como artista cuestionar los propios discursos. Puedo hacer un análisis profundo de los propios códigos y del propio lenguaje. En política, lamentablemente, no hay espacio para los matices. En el arte no hace falta transmitir una idea fuerza. La ausencia de esa idea contundente es parte de un posicionamiento artístico y mi obligación como artista es no quedarme con lo más superficial.

360  Quizás, a veces, como político hayas sido más artista que político…

SB  Yo llegué a la política por artista. Para mí la política es una práctica artística. Cuando digo en un pleno que soy una persona incoherente sé que me van a hacer con esto un titular en prensa, pero no me importa porque es cierto. Quizá pueda ser algo negativo; pero depende como se mire. Hay un exalcalde que me reconoció que le daba envidia que pudiera reconocer esto públicamente. Parece que en política no podamos reconocer esta parte de humanos. Otro titular que apareció en prensa : «Nunca fuimos ángeles». Fue por una foto que nunca debió de llegar a la prensa en la que salimos Jorge [Suárez, el exregidor] y yo fumando en una bañera.

Obviamente tenemos errores como humanos. Los políticos y las personas estamos lejos de ser perfectos, y yo voy con esto por delante… Ahora se vive en el escaparate de las redes sociales y todos lo hacemos. Yo también lo hago, pero está bien reconocer lo que somos y no creernos todo. Hablamos, por ejemplo, de machismo y, evidentemente, que para poder hablar de esto hay que reconocer que uno ha sido criado de esta forma machista y que seguramente, a veces, todo esto se me escape porque está ahí. Pero poder reconocerlo ya es un principio, no es fácil vencer los propios demonios.

360 – Dices en una frase de tu trabajo que «el arte contemporáneo es un castigo». ¿La política también lo es?

SB – Sin duda la política es un castigo. Mis peores años fueron cuando estuve en el Gobierno con la corporación municipal. Quise demostrar que, con ambición, en la Concellería de Cultura de Ferrol se podía hacer otra cosa. Y creo que eso no lo hice mal. Pero tenemos una visión de la política muy simple y superficial. Estar en política no es ningún chollo. Es sacrificado.

360 – Y el arte contemporáneo es un castigo…

SB – Pues esta frase la dijeron dos señoras que escuché al salir de una exposición, y me encantó. El arte, en general, defiende más el sacrificio que el placer. Solo hay que ver nuestra cultura cristiana, la imagen es la del Cristo crucificado. No hay muchas de Cristo repartiendo los panes. La historia del arte está repleta de dolor. Con toda esta idea empecé a buscar artistas que trabajaban entorno a la idea del castigo y del sufrimiento. Retomo ideas de Juan Muñoz por ejemplo que es un escultor español, que tiene figuras humanas colgadas, y retomo esas imágenes y pongo un hombre colgado: Juan Muñoz castigo. Kippenberg, que tiene una obra de un hombre en una esquina, pues también me la reapropio. Estos artistas es verdad que son artistas más torturados, no trabajaban entorno al placer. A mí me gustan las escuelas expresionistas alemanas o la escuela de Londres, por ejemplo, que tienen ese punto de sufrimiento.

360 – Si intentamos pensar en lo que va a quedar de nuestro mundo para la posteridad, ¿tu qué crees que quedará como representación de toda esta época de la historia?

SB  Yo creo que vivimos en un mundo donde lo que era la perdurabilidad, la estabilidad de otras épocas o culturas, como la egipcia que se construía con peso, con idea de permanencia… Todo esto se ha ido diluyendo. Vivimos en un mundo de fragilidad. Todavía estamos en proceso porque nuestra sociedad está en constante revolución: los estilos no duran, nada dura nada. Ya no hay una idea de permanencia. Esto cae y la obra que se está haciendo responde a esta instantaneidad. Creo que ahora mismo el arte está en senderos digitales, en senderos que quizá estemos lejos de conocer.

Este pensamiento líquido que dice Zygmunt Bauman. Forma parte de nuestra forma de estar en el mundo. Ser artista siempre es algo pretencioso porque haces algo por explicar tu mundo. Ya es un poco pretencioso esto quizá… No sé qué es lo que va a transmitirse de nuestro mundo, pero algo que tenga que ver con la inestabilidad, la fragilidad… La frustración que tapamos con cosas que no nos sacan de ella… Al final vivimos el presente y hacemos lo que podemos, que no es poco.

360  En tu última exposición de la galería Metro en Santiago hay imágenes de tu trabajo más actual y también del que hacías años atrás y siguen funcionando…

SB – Mi trabajo es un continuo. Unos van llevando a otros. Yo he abandonado la búsqueda de la perfección. Y hago un poco este efecto de agrupación como las gacelas de la sabana que para protegerse de ser cazadas van en grupo. Me gusta algo que tiene que ver con el error, con algo que es defectuoso pero que tiene algo que engancha. En la exposición hay dibujos con 15 años de diferencia que siguen funcionando con otros actuales, y esto me gusta mucho. Me gusta beber de la parte de crítica con mi tiempo.

Cuando digo que un artista ha de ser crítico me refiero vitalmente. Un artista ha de buscar algo de cierta conciencia. Cómo te posicionas como persona en el mundo. Me encantaría decirte que creo en algo, pero no es verdad. Creo que vivir es ser crítico, es tener un punto de vista propio sobre lo que toca vivir. Saber cómo eres sin que eso exija demostrarlo a los otros o no respetar otros planteamientos diferentes al tuyo. Si yo tengo una idea de lo que soy esto nadie me lo quita y no hace falta defenderlo a cada minuto.

360 – Tu trabajo parece beber mucho de los medios de comunicación…

SB  Sí, solemos cuestionarnos el poder político, pero el gran poder es la información. El arte nos permite cuestionar estos discursos, entre ellos los que nos dan los medios. Como he sido protagonista de muchos titulares, totalmente descontextualizados y mal interpretados, pues desde mi pequeña atalaya intento dar mi visión del mundo. Sé contestar y tengo tiempo a responder. Como no soy creyente no pongo la otra mejilla y siempre respondo. Siempre.

domingo, marzo 28, 2021

Mujer y locura Fragmento del clásico de los 70 recientemente publicado con ese título

Mujer y locura

Fragmento del clásico de los 70 recientemente publicado con ese título en Editorial Continta Me Tienes

Phyllis Chesler 5/06/2019 



¿Qué han pensado y qué han sentido los psicólogos y psiquiatras estadounidenses contemporáneos acerca del feminismo? ¿Cuál ha sido su comportamiento con respecto a él, como ideología, como movimiento y como algo que ha ejercido una influencia en las mujeres que son sus pacientes? En público, su comportamiento ha sido idéntico al de cualquier otro colectivo: risas nerviosas, confusión deliberada, sutileza, crueldad maliciosa, solidaridad mal entendida, aburrimiento, hostilidad, condescendencia y capitalismo comercial y académico.

En 1969, algunas de nosotras constituimos la Association for Women in Psychology. En 1970, tomé la palabra en un multitudinario congreso de la Asociación Estadounidense de Psicología. Exigí indemnizaciones simbólicas para las pacientes psiquiátricas (para tasas judiciales, educación, vivienda, etc.). La cantidad de dinero exigida equivalía al dinero que las psicólogas habían abonado en cuotas de asociadas durante un periodo de cinco años, un dinero que nunca se destinó a mejorar la estabilidad laboral ni a crear oportunidades de ascenso para esas profesionales relativamente privilegiadas. Mi demanda fue recibida con una carcajada sonora y hostil, a la que siguió después la diplomacia hostil del “procedimentalismo” burocrático. Huelga decir que nunca recibimos ningún dinero para tal fin, pero la mayoría de las mujeres que participaron en esa demanda fueron ponentes invitadas en la convención de 1971.

Algunos especialistas han mostrado un interés, una comprensión y un apoyo genuinos y una minoría se ha unido al movimiento de las mujeres. Varias revistas profesionales han dedicado “números especiales” a las mujeres, como si se tratase de un exótico grupo de mayorías-minorías recientemente descubierto. The Radial Therapist, una publicación colectiva “clandestina”, ha incluido artículos sobre las mujeres y el sexismo en todos sus números. Por otra parte, colectivos de mujeres psicólogas, terapeutas y pacientes o usuarias han creado listados de referencia de terapeutas feministas. Sin embargo, hasta el momento, nadie ha presentado aún una nueva teoría de la personalidad humana basada en las ideologías feministas, como tampoco ha psicoanalizado nadie al feminismo.

Muchos psicólogos varones que muestran verbalmente cierta “solidaridad” con el feminismo siguen llamando “chicas” a sus pacientes de mediana edad, siguen describiéndolas según lo “atractivas” que sean y, por supuesto, siguen manteniendo relaciones de dependencia no recíproca con sus esposas o novias. Muchos simpatizan con el feminismo porque sienten “atracción” sexual por las feministas, ya que las consideran más “interesantes” que sus mujeres.

La mayoría de los psiquiatras niegan en público que existan trabajos forzados por género en los hospitales estatales o comarcales, minimizan el efecto que tienen los “experimentos” médicos y psicológicos en sus pacientes, cuentan “chistes verdes” en las reuniones de personal y se burlan de las reivindicaciones feministas. Están más dispuestos a compadecerse de las mujeres que a respetarlas y se sienten más cómodos con mujeres infelices que con mujeres enfadadas.

La mayoría de los especialistas, de ambos sexos, están dominados emocional y económicamente por el romance de la familia burguesa. Son pocos los especialistas de mediana edad, de cualquiera de los dos sexos, que tienen conciencia de clase. En un reciente encuentro profesional, una especialista, en una descripción nostálgica de la Viena anterior a la Segunda Guerra Mundial, evocó lo “verdaderamente liberadas” que estaban todas las mujeres vienesas. Yo le pregunté si las mujeres pobres y analfabetas de Viena también lo estaban (personalmente, no definiría como “liberadas” a las Hijas Responsables de Freud, sino como “privilegiadas”). Me respondió que, en realidad, no lo había pensado “desde ese punto de vista”. Aparentemente, los especialistas sienten aversión y pena por la paranoia y la indignación de las feministas: furtivamente, en confianza, quieren saber por qué les “enerva” tanto que los “pobres” de Tom, Dick o Harry las encuentren sexualmente atractivas… ¿Por qué les causa semejante enfado el acoso verbal callejero? (Las clases más bajas siempre han sido escandalosas, de una manera excitante, así que, pensemos en ello… en cualquier caso, si los pobres se desmadran demasiado, la policía siempre podrá controlarlos). ¿Acaso estas mujeres que de repente alzan la voz no invitan “sin querer” al acoso o a la violación? ¿Y acaso, “sin querer”, no lo disfrutan? Es más, ¿la clave de la liberación de la mujer no es también la liberación de los hombres y no, Dios no lo quiera, el poder de las mujeres? ¿No es el capitalismo el verdadero enemigo? ¿Y no provoca el feminismo divisiones y/o es la “rabieta” de las mujeres mimadas blancas de clase media? Con respecto a esta cuestión, mi sensación es la siguiente: en primer lugar, que se suele formular la pregunta sin información, sin rigor y sin respeto; en segundo lugar, que el sexismo es anterior al capitalismo y al colonialismo y es posible que haya conducido a estos; y en tercer lugar, que el menosprecio y la tergiversación son formas de violencia que se deben evitar en la medida de lo posible, especialmente por parte de los sanadores y padres seglares. 

La mayoría de los especialistas contemporáneos sienten tanta confusión y hostilidad hacia el feminismo como la mayoría de la gente, y me refiero exclusivamente a los especialistas que muestran el interés suficiente como para asistir a debates sobre psicología femenina y feminismo o para hacer publicaciones sobre la materia. Durante los primeros años de la década de 1970, la mayoría de las especialistas emitían apasionados discursos sobre lo necesario y lo deseable que era combinar la maternidad y la carrera profesional y lo hacían incluso si el tema específico a debate era otro. Sus colegas varones normalmente guardaban un prudente silencio durante estas afectadas trifulcas de sábado noche. Las profesionales insistían primero en que no tenían ningún interés político particular y, a continuación, pasaban a presentar sin dilación sus credenciales políticas: la existencia de dos o tres hijos propios. Consideraría aceptables dichas demostraciones si viviéramos en una cultura dominada por las mujeres o en una cultura que no “recompensara” sospechosamente a las mujeres por dedicarse a la crianza más que por otro tipo de actividades.

Después de defender la fe en la maternidad, las especialistas de la convención solían tomar aliento y se metían de lleno en una diatriba contra “las madres terribles y dañinas” que habían tenido sus pacientes, ¡las mismas “madres” a las cuales las feministas parecen intentar liberar del anzuelo de la responsabilidad maternal! Normalmente, terminaban sus discursos con una descripción de sus pacientes varones con tono piadoso, para beneplácito de sus colegas del sexo opuesto que, a cambio, no las echarían de sus puestos de trabajo ni las excluirían de sus redes de comunicación. No había ninguna necesidad: esas mujeres eran maternales y femeninas, no misándricas iracundas como “las otras”. 

Las especialistas muestran, por lo general, la misma ambivalencia con respecto a las mujeres que las demás. El precio particularmente doloroso que han tenido que pagar incluso por alcanzar un “éxito” limitado fuera del hogar no les va a permitir concebir fácilmente definiciones radicales del yo. Una académica de éxito me dijo, sotto voce: “Claro que condiciona, Phyllis, pero el condicionamiento funciona, y después de uno tan brutal, la mayoría de las mujeres están en una situación horrible. ¿Tú querrías trabajar con ellas? Te deseo suerte en el intento, pero yo, sencillamente, no puedo”. 

En los encuentros profesionales, algunos especialistas han llegado a dirigirse a las participantes feministas a gritos, a menudo de manera histérica y cruel. Las han llamado de todo, desde neuróticas y delincuentes hasta egoístas. Con frecuencia, quieren que las feministas presentes hablen más acerca del daño que el sexismo ha producido a los hombres que del daño que ha hecho a las mujeres. En una de estas reuniones le pregunté a un psicólogo negro si él creía que un encuentro sobre el poder, la igualdad y la autodeterminación de los negros debía detenerse mucho, con gran solidaridad y sobreprotección, en cómo ha perjudicado el racismo a los racistas blancos. Se echó a reír. 

Lo que intento decir es que hasta los profesionales varones más solidarios tienen comportamientos patriarcales.

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Fragmento del clásico de los 70 recientemente publicado con ese título en Editorial Continta Me Tienes 

lunes, marzo 08, 2021

Especial Dia Internacional da Mulher: 10 mulheres pintoras

Especial Dia Internacional da Mulher: 10 mulheres pintoras – Culturalizando

A vida na arte para a mulher sempre foi difícil, principalmente numa sociedade muitas vezes machista, por isso o registro histórico de pintores homens famosos é muito maior do que o das mulheres. Porém, algumas conseguiram se destacar na arte, apesar das enormes dificuldades. E nesse Dia Internacional da Mulher vamos conhecer algumas destas brilhantes artistas que deixaram seu nome registrado na história da arte.

1. Plautilla Nelli, a primeira pintora renascentista

Foi uma freira que nasceu no ano de 1523 e é conhecida como a primeira pintora renascentista que se tem registro. Plautilla Nelli fazia parte do convento dominicano de Santa Catarina de Siena que fica na Florença, na Itália. A freira foi influenciada por Savonarola, um frade dominicano fanático religioso que promoveu a destruição de artes que ele não considerava como cristãs. Plautilla foi incentivada pelo discurso do frade a pintar artes cristãs e como forma de combater a preguiça que Savonarola dizia que as mulheres possuíam como um dos pecados capitais.

Santa Catarina, Plautilla Nelli.

Plautilla é uma das poucas mulheres artistas citadas por Giorgio Vasari, um historiador de arte italiano que é uma das principais fontes históricas sobre os artistas italianos do Renascimento como Leonardo Da Vinci.

A artista foi redescoberta quando começaram a fazer restaurações de obras de artes italianas, um documentário foi feito sobre a freira pintora: A Restauração da Lamentação com Santos: Plautilla Nelli. Uma das únicas obras assinadas pela artista foi A Última Ceia, pintada no refeitório da Igreja Santa Maria Novella.

A Última Ceia, Plautilla Nelli.

2. Sofonisba Anguissola, uma artista famosa

Sofonisba também é uma pintora do período renascentista, nascida em 1532. Apesar de ser mulher, a artista recebeu uma educação completa, inclusive aprendeu sobre artes plásticas. Sofonisba Anguissola, foi uma das primeiras mulheres a serem aceitas como estudante de arte em estúdios artísticos, Sofonisba aprendeu com o artista Bernardino Campi, abrindo precedente para a educação da mulher em artes.

Sofonisba Anguissola, Autorretrato.

Quando jovem, a artista viajou a Roma e foi apresentada à Michelangelo. Graças à seus talentos artísticos se tornou dama de honra da rainha espanhola Elisabeth de Valois, depois se tornou a pintora oficial do rei da espanha Philippe II.

Rei Philipe II, Sofonisba Anguissola.

Sofonisba Anguissola foi uma das primeiras pintoras mulheres que conseguiram fazer sucesso na Europa. A artista faleceu aos noventa anos de idade.

3. Elisabetta Sirani, a artista pioneira

Elisabetta Sirani é considerada uma das artistas pioneiras da região da Bolonha. A pintora nasceu numa família que tinha tradição artística, seu pai ficou gravemente doente e debilitado, então Elisabetta teve que assumir o estúdio e as encomendas feitas ao pai.

Elisabetta Sirani, autorretrato.

A artista, além de ter assumido o estúdio do seu pai, ainda se dedicou a ensinar arte para outras mulheres que também queriam aprender técnicas de pinturas. Uma de suas primeiras encomendas foi o Batismo de Cristo.

Batismo de Cristo, Elisabetta Sirani.

Elisabetta produziu em vida, em torno de cento e noventa quadros, mas infelizmente, a artista morre com apenas 27 anos de idade. Sua morte foi considerada muito suspeita na época.

4. Rachel Ruysch, a melhor pintora de flores

Rachel Ruysch é uma artista da chamada Idade de Ouro holandesa. Nascida no ano de 1664 na cidade de Haia na Holanda, Rachel foi uma pintora que se especializou na pintura de flores, conseguindo fama internacional graças a suas técnicas de pintar flores.

Rachel Ruysch, por Godfried Schalken.

A artista faz parte de um período artístico muito importante na história da arte da Holanda, figurando entre artistas como Rembrandt e Johannes Vermeer. Rachel Ruysch também é uma das mulheres artistas mais bem documentadas desta época.

Flores, por Rachel Ruysch.

O pai de Rachel era um professor de anatomia e botânica, a artista aproveitava para praticar desenho com as coleções de amostras como insetos, plantas e flores que seu pai possuía. Rachel Ruysch devido as composições de suas pinturas é considerada um artista do estilo rococó.

5. Angelica Kauffman, uma pintora austríaca de grande sucesso

Maria Anna Angelika Kauffmann foi uma importante artista austríaca do movimento artístico do neoclassicismo. Angelica Kauffman nasceu no ano de 1741 na Suiça. A pintora é uma das duas únicas mulheres que fazem parte da fundação da Academia Real de Artes em Londres.

Angelica Kauffman, Autorretrato.

Angelica Kauffman foi treinada em artes pelo seu pai, Joseph Johann Kauffmann, que também era um artista. Após a morte de sua mãe, Angelica e seu pai se mudam para a Itália, onde a jovem artista fez parte da Accademia di Belle Arti di Firenze (academia de Belas Artes de Florença) e aprendeu técnicas artísticas do neoclassicismo.

Na Itália a artista passou por Roma, Veneza e Bolonha, lugares em que se aperfeiçoou mais suas técnicas de pintura, estudando os chamados de antigos mestres, como Sandro Botticelli e Ticiano. Uma de suas obras foi exposta no Free Society of Artists na Inglaterra, e fez sucesso. Então, Angelica Kauffman decide se mudar para a Inglaterra, lugar em que se tornou uma artista importante. No território inglês, Angelica pintou diversos retratos, autorretratos e figuras históricas e também figuras alegóricas.

Ariadne Abandoneda por Teseu, Angelica Kauffman.

A artista é considerada uma das mais importantes da história da arte austríaca tendo inclusive seu retrato impresso em nota de cem xelins austríacos por volta do ano de 1969.

Impressáo do retrato de Angelica Kauffmann numa nota de dinheiro austríaco.

6. Suzanne Valadon, uma grande artista do modernismo

Marie-Clémentine Valadon, conhecida como Suzanne Valadon, foi uma artista francesa que nasceu no ano de 1865. Sua mãe era uma lavadeira e a filha levava as roupas lavadas para os clientes. Sua beleza chamou a atenção de diversos artistas, foi assim que Suzanne Valadon é introduzida ao mundo da arte, como uma modelo de pinturas. Suzanne posou para o artista Auguste Renoir e se tornou amante do pintor.

Suzanne Valadon numa pintura de Auguste Renoir.

A artista é descoberta por Edgar Degas, um famoso pintor impressionista que se dispõe a ensinar arte para Suzanne. A pintora passa a se dedicar apenas a arte de pintar e se torna a primeira mulher a ser membro da Sociedade Nacional de Belas Artes em Paris.

Suzanne Valadon, autorretrato.

Suzanne Valadon pinta diversos temas como natureza morta, retratos, autorretratos e também nu artísitico. Suas obras de nu artístico chamam a atenção nesta época pois era uma mulher pintando o corpo de outra mulher, então não havia o idealismo típico dos artistas homens. Uma de suas pinturas famosa é Alegria da Vida, que tem nu artístico.

Alegria da Vida, Suzanne Valadon.

A artista expõe suas obras no Salon d’automne (Salão de outono). Suzanne Valadon é uma das artistas mais bem documentadas do século XX(20), e suas obras se situam no período modernista, entre o simbolismo e pós-impressionismo.

7. Mary Cassatt, uma artista intimista e feminista

Mary Stevenson Cassatt nasceu no ano de 1844 no estado da Pensilvânia nos Estados Unidos. A artista era especialista na arte de retratar mulheres nos ambientes íntimos. Cassat é considerada uma das melhores pintoras do movimento modernista. Mary é amiga do artista modernista Edgar Degas.

A artista estudou Belas Artes na Filadélfia, e depois decide se mudar para Paris, apesar de não poder estudar oficialmente na Escola de Belas Artes de Paris, Mary Cassat foi treinada por diferentes artistas que haviam passado por esta escola de artes.

Mary Cassatt, autorretrato.

Os espaços para mulheres em Paris eram muito restritos, Mary Cassatt não podia frequentar os cafés onde se reuniam os artistas de vanguarda na época. Devido a pouca aceitação de mulheres nas exposições famosas de Paris, Mary faz críticas duras aos jurados destes eventos. Porém sua amizade com Edgar Degas lhe permite expor junto com os impressionistas.

O chá, Marry Cassatt. (1880)

Mary retrata a chamada Nova Mulher do século XIX (19), sendo uma artista bem sucedida que nunca se casou. Mary Cassatt foi defensora dos direitos das mulheres, sendo a favor até mesmo do movimento sufragista.

8. Berthe Morisot, co-fundadora do impressionismo

Berthe Marie Pauline Morisot nasceu em 1840 em Bourges na França. A artista foi uma pintora e fundadora do movimento do impressionismo, tendo exposto suas obras em quase todas as exposições impressionistas que foram feitas em Paris, e que contavam com artistas como Claude Monet, Paul Cézanne, e Auguste Renoir. Berthe Morisot se casou com o irmão de Édouard Manet, Eugène Manet, por isso existem diversas pinturas de Berthe feitas por Édouard Manet.

Berthe Morisot por Éduard Manet.

Berthe Morisot veio de uma família burguesa muito rica, e aprendeu artes junto com Joseph Guichard, Berthe pois nesta época não eram aceitas mulheres como alunas na Escola de Belas Artes de Paris. A artista, apesar de não ser aluna desta escola, conseguiu ter suas obras aceitas numa exposição do Salão de Paris.

Porém Berthe não gostava do estilo academicista desta época e seu domínio de arte começou a se aproximar do estilo que seria conhecido como impressionismo.

O berço, Berthe Morisot.

A artista queria ser tratada como uma artista igual aos homens, suas obras eram classificadas como tendo um “charme feminino”. Berthe Morisot, assim como Marry Cassatt também preferia pintar temas mais intimistas, relacionados ao cotidiano das mulheres.

Mulher com casaco verde, Berthe Morisot.

Berthe Morisot é uma das artistas mais importantes do impressionismo, tendo pintado diversas obras, apesar de não ser tão famosa quanto os pintores impressionistas homens, como seu cunhado, Édouard Manet.

9. Marie Bracquemond, a grande dama do impressionismo

Mary Cassatt, Berthe Morisot e Marie Bracquemond são consideradas as três damas do impressionismo. Marie era uma artista tão talentosa que foi aceita como aluna no estúdio de Jean-Auguste-Dominique Ingres, um grande pintor academicista. Apesar deste treinamento tradicional, Marie se aproximou do movimento impressionista, e suas pinturas são classificadas como arte impressionista.

As três jovens, Marie Bracquemond.

Marie Bracquemond foi uma grande amiga de Édouard Manet, e era casada com Félix Bracquemond, que também era um artista, por causa disto, Marie foi ofuscada por seu marido. A artista foi uma grande adepta do impressionismo, defendendo o movimento até o fim de sua vida.

10. Frida Kahlo, o ícone do feminismo

A artista mexicana Frida Kahlo é uma artista muito conhecida na atualidade, seu visual fora do padrão tornou a figura de Frida como um símbolo de resistência feminista. A pintora era parte de um movimento que pretendia restaurar a história e identidade do México.

Frida pintou diversos retratos e autorretratos, além de ser casada com o artista muralista Diego Rivera.

Frida Kahlo, autorretrato.

Eu fiz uma postagem completa sobre Frida Kahlo, é só clicar no nome para ir até este post.

Existem muito mais nomes de mulheres que foram pintoras talentosas, e eu selecionei dez nomes.

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