domingo, marzo 11, 2018

EL MUNDO DEL ARTE NO ES LA EXCEPCIÓN. BRECHAS DE GÉNERO EN MUSEOS DE EEUU Y EL MUNDO

EL MUNDO DEL ARTE NO ES LA EXCEPCIÓN. BRECHAS DE GÉNERO EN MUSEOS DE EEUU Y EL MUNDO | Artishock Revista





Un estudio realizado por la Andrew W. Mellon Foundation encontró que durante la última década, las mujeres han pasado a ocupar el 60 por ciento del personal de los museos de Estados Unidos. Y de acuerdo a la American Association of Museum Directors, hoy en día, lxs presidentxs, CEOs y directorxs de museos del país son en un 56 por ciento mujeres. Sin embargo, el Louvre, el museo más visitado del mundo con 7.400.000 personas al año (en el 2016), no ha tenido una sola directora mujer en su historia. Lo mismo para el Metropolitan. La joya de Nueva York, con más de siete millones de personas visitándolo, ha tenido diez directores y todos han sido hombres. La National Gallery de Londres los sigue con quince directores desde 1824, todos hombres. Y así, la lista continúa con el British Museum, la National Gallery de Washington DC, el Museo del Hermitage, el Reina Sofía y el Museo del Prado. ¿Dónde quedaron, entonces, todas las mujeres que trabajan en museos? ¿Serán los museos de Estados Unidos una excepción a este sistema patriarcal?
 
 
 
 
Subverting the Feminine: Latin American (Re)marks on the Female Body fue una exhibición curada por Isabela Villanueva para Y Gallery, en Nueva York, que presentó el trabajo de seis artistas latinoamericanas que cuestionan la fenomenología del cuerpo femenino, reflexionan sobre nociones de feminidad y exploran los roles que le han sido impuestos a la mujer en la sociedad. Las artistas incluidas en la exposición se informan sobre los problemas sociales, políticos y sexuales relacionados con las identidades de las mujeres. Se hace hincapié en lo corporal, en el uso del cuerpo como soporte y medio de expresión para cuestionar la sociedad chauvinista y patriarcal que nos rodea.
 
 
"Es necesario transformar los parámetros que permiten dar visibilidad y valorar una obra", dice Andrea Giunta en esta entrevista del año 2013. "Lo paradójico es que los criterios patriarcales del gusto son, en gran parte, ejercidos por mujeres. Las mujeres están curando muestras, están dirigiendo museos, están dirigiendo revistas de arte, pero internalizado criterios de valoración que dejan de lado otras formas del lenguaje, vinculadas a lo femenino o lo queer. Como solución provisoria, realmente creo que hay que trabajar considerando porcentajes. Es tan sólo un mecanismo, pero hace posible que tengamos que ver qué es lo que hemos dejado de lado, porque ni nos ocupamos por conocerlo partiendo de la idea de que hay un arte “bueno”, que es, generalmente, el que todos están mirando. Los criterios de calidad se modifican, el gusto se transforma. Las exposiciones y la investigación permiten intervenir transformando los esquemas conformistas del gusto y del valor estético".
 
 
 
 
"El neoliberalismo ha tomado la cuota de las mujeres como una cuota biológica y no ideológica", dice María Galindo, integrante de Mujeres Creando. "Ningún hombre en una sociedad patriarcal aceptaría que le digan que un candidato lo representa sólo porque es hombre: eso depende siempre de las ideas, de las tendencias, de lo que haga, pero resulta que a las mujeres nos imponen el criterio simplón de que cualquier mujer, por ser mujer, debería representarnos, y eso es una manipulación. En el caso del mundo del arte yo veo una gran dificultad: se han abierto las categorías del arte y el feminismo, el arte y las mujeres, pero como una trampa también, porque se vuelve una subcategoría dentro de lo que es el arte universal, del Arte con mayúsculas, que sigue siendo masculino y en cuanto masculino, universal, y el arte particular es el arte feminista, es el arte indígena, es el arte de mujeres, y a mí me parece que hay que disputar los espacios de universalidad, porque ahí estás jugándotela por rupturas epistemológicas".
 
 
"El problema de la desnudez se ha mitificado mucho; yo en realidad nunca he tenido un problema con la desnudez y siempre me he desnudado cuando fue necesario y hay mucha gente que hacía lo mismo que yo. Luego vino el movimiento feminista, o nuestro cuerpo nos pertenece. Y en este sentido lo empleamos para ir en contra de todo lo que había vehiculado la Historia del Arte sobre el cuerpo de la mujer y sobre la mentalidad de la mujer. Y como todas las cosas, en un momento determinado se convierten en moda. Yo durante mucho tiempo no me puse jamás desnuda, porque como era una moda a mí no me interesaba. Y justamente en relación a lo que dices de los viejos, cuando he empezado a ser vieja, he visto la reacción que la gente tiene de rechazo, incluso en aquellos que me han tratado a lo largo en el tiempo, que me dicen: “Ay, Esther, ¿no te da vergüenza mostrar tu vejez?” No la comprendo, la cuestión. Y entonces, hoy en día, con mis 80 años, cuando me pongo desnuda en mis performances es simplemente un poco militantismo de vieja", señala Esther Ferrer.
 
 
Regina José Galindo es menudita y tiene una fuerza extraordinaria que se advierte cada vez que se enfrenta a un nuevo performance, exponiendo su cuerpo a acciones drásticas que ponen en tensión al público y a la propia artista. De habla vivaz y fuertemente comprometida con causas políticas que afectan a su Guatemala natal y al resto del mundo, Galindo es una artista en continua resiliencia. Su cuerpo es soporte y arma de resistencia frente a las atrocidades: femicidios, guerra civil, genocidios de comunidades indígenas, impunidad. El gesto de Regina José Galindo es situar su cuerpo en el sufrimiento del otro, sometiéndolo a eventos traumáticos parecidos a los que los otros cuerpos han soportado, y se pone en la mira, en escena frente al público asistente, evidenciando el trauma de estos cuerpos a modo de denuncia.
 
 
A partir del 13 de abril, el Brooklyn Museum, en Nueva York, presenta la exhibición Radical Women: Latin American Art, 1960 – 1985, un proyecto que ha marcado un antes y un después en relación con los estudios con perspectiva de género en Latinoamérica. Presentada por primera vez en el Hammer Museum, en Los Ángeles, como parte de Pacific Standard Time: LA/LARadical Women asumió el compromiso de revelar la producción histórica de 120 artistas latinoamericanas, así como de chicanas y latinas nacidas en Estados Unidos. En un contexto de creación actual donde la producción artística de mujeres ha sufrido un proceso de academización, Cecilia Fajardo-Hill y Andrea Giunta, curadoras de la muestra y autoras de la extensa investigación que le dio origen, ofrecen una relectura crítica de las estrategias creativas y contextos políticos donde se insertaron estas creadoras, a la vez que contribuyen al establecimiento de nuevos paradigmas para las artistas contemporáneas.
 
 

lunes, febrero 05, 2018

Musée d'Orsay: En torno a Redon

Musée d'Orsay: En torno a Redon





Redon y los Leblond: una relación inesperada

Odilon RedonFantasía© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Entre los numerosos apoyos de artistas y intelectuales que recibe Odilon Redon, a lo largo de toda su carrera, se esconde una historia singular detrás del patronímico "Marius-Ary Leblond" que firma el artículo "Odilon Redon, lo maravilloso en la pintura", publicado en 1907 en la Revue illustrée.
Se trata del nombre de pluma de dos primos, oriundos de la Isla de la Reunión, que se instalaron en París, a mitades de los años 1890, para lanzarse en la vida literaria. Georges Athénas (1877-1953) es Marius Leblond y Aimé Merlo (1880-1958) es Ary Leblond. Juntos, han escrito novelas y ensayos, marcados por el espíritu colonial (su relato En France fue Premio Goncourt en 1909). Fundaron varias revistas de arte y ocuparon cargos públicos, siendo en particular los instigadores de la creación del museo Léon Dierx en San Denís de la Reunión.





¿Por qué Redon?

Podemos sorprendernos de que los Leblond hayan elegido a Redon como artista predilecto, su sensibilidad, artística y política, llevándoles más bien hacia un sólido naturalismo que, según ellos, traduce vigorosamente la pertenencia a una nación. Además, dos años después del ensayo de la Revue illustrée, su libro de crítica de arte, Pintores de raza, ignora a Redon, para rendir homenaje al temperamento y al estilo de Max Lieberman en Alemania, Léon Frédéric en Walonia, Nicolas Tarkhoff en Rusia, o también Charles Lacoste en Francia... Observamos, sin embargo, algunos rodeos más espirituales y simbolistas, con Gauguin por Oceanía y Van Gogh por Holanda. ¿Pero qué puede representar Redon para ellos, él que inventa una tierra nueva en cada obra?
Pastel
Odilon RedonMujer con velo de pie© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / DR

El color como paraíso

Parece ser, de hecho, que sea el propio Redon quien haya elegido a los Leblond y les haya “sugerido” escribir "Lo maravilloso en la pintura". En 1907, llega el reconocimiento pero los artículos son escasos. El pintor que desde hace ya varios años ha volcado su arte hacia el culto de la naturaleza y del color, busca nuevas voces para traducir esta evolución.

Ya no quiere la imagen de un artista cuyo "sobrenatural es [la] naturaleza" (Emile Bernard), sino que desea que se entienda su amor por "el sol, las flores y todos los esplendores del mundo externo." Aquí es donde actuaron los Leblond, encontrando las palabras para describir la cesura que Redon imprime a su arte: "Redon pronto se cansó de este especie de infierno negro y en espiral en el que se había encerrado"; "sintió la necesidad de la luz y ascendió hacia el color como hacia un paraíso"; o esta fórmula "lo sobrenatural propio de la naturaleza" que indica que lo sobrenatural no procedía de Redon, sino de la propia naturaleza.



El vínculo de los orígenes

Para que este texto existiese, los Leblond todavía tenían que abandonar sus rígidos ideales y aceptar el lado “exótico” y "primitivo" de Redon. La clave de esta unión, en apariencia, contra naturaleza, nos la indica el pintor en una carta para Gabriel Frizeau del 31 de marzo de 1907: "Su índole criolla les ayudó". En efecto, aunque los Leblond hayan crecido en la Isla de la Reunión, Redon, él, ha nacido del matrimonio entre un bordelés, que se fue a buscar fortuna a Louisiana, y una criolla de origen francés de la Nueva Orleans. Nació en Francia, pero fue concebido en América, un viaje in utero que marcó profundamente su imaginario. Camille, con quien se casa en 1880, es una criolla también oriunda de la Reunión. Son estos "otros lugares" compartidos, sin duda, que permiten a Marius y a Ary entender la fuente vital de la que se encomienda Redon, el paraíso que apela, así como el renacimiento que reivindica.
Odilon RedonEva© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Una admiración compartida



La relación que unió Redon y los Leblond es todo menos fingida o pasajera. El pintor se reconoce por completo en el artículo y no duda en comunicar su gratitud, como en esta carta dirigida a Frizeau: "Me había preguntado mi opinión con respecto al texto de los Leblond. Es bello, casi místico, hindú, de una riqueza de significado extraordinaria. […] Lo leo con la alegría de haber sabido vivir. Ya que esto es el beneficio del esfuerzo por haber cambiado y estar satisfecho de ello. Todavía podría producir algo, en el amor y la clarividencia de lo más lúcido de mí mismo. Y estas jóvenes mentes me ayudarán, en ello".

Los Leblond publican con frecuencia textos sobre el artista, en las revistas que dirigen hasta mediados del siglo XX. Le visitan con regularidad a su villa de Bièvres, y siguen manteniendo relaciones con Camille y Arï, el hijo de la pareja, tras su muerte. Fueron también ellos quienes se encargaron, en 1923, de la publicación de las cartas de Redon o del catálogo de la retrospectiva en el Petit Palais, en 1934. Y sobre todo, habiendo firmado "Lo maravilloso en la pintura", son para siempre los grandes testigos de los estallidos de colores de Redon, aquellos que han afirmado la relación pasional entre la naturaleza y la obra del pintor.

Entender mejor a Redon. Extractos de textos



Odilon Redon, Confidencias de artista, 1894

He hecho un arte a mi parecer. Lo he hecho con los ojos abiertos a las maravillas del mundo visible y, a pesar de lo que se haya podido decir, con la constante preocupación de obedecer a las leyes del natural y de la vida.
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Odilon RedonEl camino a Peyrelebade© RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Christian Jean
También lo hice con el amor de algunos maestros que me indujeron el culto por la belleza. El arte es el Alcance Supremo, alto, saludable y sagrado; genera la eclosión; en el diletante produce el único y delicioso deleite, pero en el artista, con el tormento, produce el nuevo grano para la nueva semilla. Creo haberme doblegado dócilmente a las leyes secretas que me han conducido a labrar, bien o mal, como he podido y conforme a mi sueño, cosas en las que me he implicado por completo. Si este arte a ido en contra del arte de los demás (lo que no creo cierto); me ha procurado, sin embargo, un público que el tiempo ha mantenido, y hasta amistades de calidad y benefactoras, dulces para mí y que me recompensan.
[…]
Pero hoy, se lo digo con la total consciente madurez, e insisto, todo mi arte está limitado a las únicas fuentes del claroscuro y le debe también mucho a los efectos de la línea abstracta, este agente de profunda fuente, que actúa directamente en la mente. El arte sugerente no puede aportar nada sin recurrir únicamente al juego misterioso de las sombras y del ritmo de las líneas diseñadas mentalmente. ¡Ah! ¡A caso han tenido nunca más alto resultado que en la obra de Vinci! […] Y también es mediante la perfección, la excelencia, la razón, la dócil sumisión a las leyes del natural que este admirable y soberano genio domina todo el arte de las formas. ¡Lo domina hasta en su esencia! [La naturaleza] era para él obviamente como para todos los maestros, la necesidad y el axioma. ¿Cuál es el pintor que pensaría de otra forma?
[…]
Odilon RedonSueño de Calibán© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Christian Jean
No se me puede quitar el mérito de dar la ilusión de la vida a mis creaciones más irreales. Toda mi originalidad consiste pues en hacer vivir humanamente seres inverosímiles, según las leyes de lo verosímil, poniendo, en la medida de lo posible, la lógica de lo visible al servicio de lo invisible. […] Pero, por otro lado, mi régimen más fecundo, el más necesario a mi expansión ha sido, lo he dicho a menudo, copiar directamente lo real, reproduciendo atentamente objetos de la naturaleza exterior, en lo que tiene de más menudo, de más peculiar y accidental. Tras un esfuerzo por copiar minuciosamente una piedra, una brizna de hierba, una mano, un perfil o cualquier otra cosa de la vida viviente o inorgánica, siento llegar una ebullición mental: entonces necesito crear, dejarme ir a la representación del imaginario. La naturaleza, así dosificada e infundida, se convierte en mi fuente, mi levadura, mi fermento. De este origen, creo mis invenciones verdaderas. Lo creo de mis dibujos; y es probable que, incluso con la gran parte de debilidad, desigualdad y imperfección, propia de todo lo que el hombre vuelve a crear, no soportaríamos ni un instante su visión (por que son humanamente expresivos) si no estuviesen, como lo he dicho, formados, constituidos y construidos según la ley de vida y de transmisión moral, necesaria a todo lo que existe.



Marius-Ary Leblond, "Odilon Redon. Lo maravilloso en la pintura", La Revue Illustrée, 20 de febrero de 1907, n°5

Odilon RedonLa araña© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot
Durante mucho tiempo, solo se le conoció por litografías, acto seguido famosas, con negros de una profundidad, de una gravedad y de un aterciopelado que eran particularidades suyas, con blancos deslumbrantes, estremecedores y, por así decirlo, incandescentes. En ellas, inmovilizaba, en grandes escenas, las visiones que alumbraban como apariciones el fondo oscuro de su imaginación. Seres extraños se erigían, se empinaban, ascendían en altos relieves esculturales […].
Mediante esta dramaturgia apocalíptica, Redon había atraído la admiración de la gente de letras de hace veinte años [se nombran Villiers de l'Isle Adam, Mallarmé, Huysmans]. Pero Redon pronto se cansó de esta especie de infierno negro y en espiral en el que se había encerrado y del que había recorrido los ciclos dantescos: sintió la necesidad de la luz y ascendió hacia el color como hacia un paraíso.
[…]
Pintó la flor: la descubrió.
Sorprendido del colorido de la flor hasta la inquietud, sorprendido hasta la más ingenua adoración de su forma, pronto recibió la revelación que nada es más misterioso que la simple naturaleza, y a partir de entonces quedó absorto en su claridad, como se había adentrado en el laberinto de su imaginación. Pintó las mismas flores que conocemos y, tal y como, las vemos: geranios entre hojas aterciopeladas, margaritas, temblorosas borlas de acacia, alelíes y capuchinas anaranjadas, y ante nuestros ojos, fue, como si estas flores acabasen de aparecer ante nosotros, en un milagro de las cosas, por la esbeltez que brota de su porte, por el estallido fijo de su corola, por el brillo suspendido de los matices. Cuando las miramos, nosotros también salimos de las tinieblas.
[…]
Odilon RedonVisión submarina© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Este sueño incansable de formas miriadarias en el que la naturaleza inscribe enigmáticos caprichos, Redon lo mantiene mediante la evocación del mundo submarino. Es muy característico que un relevante número de sus lienzos o de sus pasteles, nos proporcionen aproximaciones de las profundidades oceánicas: es que, precisamente, lo sobrenatural de la naturaleza – que es simplemente lo que todavía ignoramos de la realidad – está sepultado ahí, en la noche del mar profundo, como la propia imaginación del mundo "sin forma y multiforma". […]
Así mismo, yendo a buscarlas en las profundidades tenebrosas de los océanos, Redon revela la profundidad eterna, primigenia de los colores […] y por eso los colores tienen en Redon una vida esencial y primordial, considerados en el absoluto del espacio, y solo se le aparecen, brillando más allá de la noche de los tiempos y de las sombras, como mágicos y magnéticos: los custodios del Misterio.
[…]
El lugar de Redon es muy importante, entre los pintores contemporáneos. Toda una escuela de delicados y ya consagrados talentos, que han heredado de él el afán por las armonías penetrantes y raras en la sutileza, la distinción de inteligencia en la observación pictórica, ya sea Roussel, Lacoste como Vuillard, le veneran como un maestro. Los realistas del paisaje o del bodegón, incluso los más entusiastas alumnos de Cézanne, están impactados por el prestigio magistral de su dibujo, tan sutil y tan puro, espiritual en el sentido filosófico de la palabra y que basta con que delimite a la luz, el contorno de las cosas, para asegurarles una consistencia y un modelado.
[…]
Odilon Redon (1840-1916)
 Le Bouddha
 entre 1906 et 1907
 pastel sur papier beige
 H. 90 ; L. 73 cm
 Paris, musée d'Orsay
Odilon RedonEl Budha© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
La originalidad de su inspiración, es su complejidad: las antiguas litografías muestran una profundidad de sueño a la Rembrandt y una potencia de encarnación a la Goya; muchos dibujos dan fe de este amor por la rareza decorativa de las propias formas de la naturaleza como Alberto Durero fue el primero en concebirlo; muchas composiciones se iluminan de esta ciencia experta de las líneas que hace el encanto filosófico del Vinci. La obra está llena de las más esenciales cualidades del genio del Occidente europeo y, además, realiza la síntesis, la hibridación de este genio de Occidente y del genio de Oriente, por que la imaginación de Redon, impresionada por los rostros y las flores, las esculturas y las estampas, viaja de China a Japón y de Camboya a India.

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