miércoles, mayo 01, 2013

Vattimo y el sexo

Vattimo y el sexo
/Foto: Andrés Torres

Gianni Vattimo no encaja ni poquito en el prototipo del filósofo aburrido, si se quiere huraño, que elucubra sobre conceptos ininteligibles y acude a expresiones grandilocuentes para explicar la realidad. Es dicharachero, alegre y tiene una habilidad para comunicar digna de envidia para cualquier presentador de los medios masivos a los que con tanta frecuencia cuestiona. Y no lo aprendió como diputado de la Unión Europea, cargo al que llegó a defender las ideas de izquierda italianas. Se lo debe a la educación católica que recibió antes de entrar a la filosofía e iniciar correrías internacionales en busca de respuestas sobre el ser y el mundo que lo rodea.
De visita por Colombia, a donde llegó invitado para participar en el encuentro de ciencias sociales que organiza la Universidad Sergio Arboleda y en la cátedra Jorge Eliécer Gaitán, de la Universidad Nacional, Vattimo habló con El Espectador sobre las barreras para que, en pleno siglo XXI, el ser humano sea lo que es. Pero no lo hizo en abstracto, ni acudiendo a ejemplos sobre terceros. Reflexionó sobre su propia naturaleza, la forma como encara su homosexualidad y lo que cree que hace falta para que otros como él la vivan sin restricciones.
¿En qué momento se da la conexión del Vattimo católico con el filósofo?
Busqué el posmoderno (que no se llamaba así) para salir de la modernidad y sus oposiciones básicas: marxismo y liberalismo; tradicionalismo católico y la ilustración. En Italia teníamos la palabra “catocomunista”: Un católico de izquierda. Siempre fui uno. Con diferencias con la Iglesia, pero sin abandonar la idea de que una historia de mi alma no corresponde a lo que pienso. No tengo mucho sentido de pecado. No creí que Dios estuviera interesado en enviarme al infierno.
¿Qué mandatos de la Iglesia católica son los que dice que no le interesan?

Incluso el problema de la homosexualidad. La gente me dice, “usted es gay, comunista y católico. Eso es contradicción”. Pero, si no fuera católico, no sería comunista. La razón para ser comunista de izquierda (no estalinista) es amar al prójimo, tomar en serio el amor de Jesús.
Y como filósofo y “catocomunista”, ¿qué opina de que el Congreso colombiano haya hundido el matrimonio igualitario promovido por la comunidad LGBTI?
Aunque sea gay, no me casé y creo que ya estoy demasiado viejo para ello. Por eso no estoy demasiado interesado por la cuestión. Es interesante dar una forma legal a la convivencia de las personas del mismo sexo, porque implica derechos igualitarios para nosotros. Por ejemplo, si vivo con un chico y uno de los dos muere, el otro tendría que heredar, pero llega la familia oficial de la persona, se toma todo y lo deja sin nada.
¿Y en cuanto al tema de la adopción?
Hay un tabú sobre la adopción. Dicen que se necesita una figura paterna y una materna, pero soy hijo de una viuda. Mi papá se murió cuando tenía año y medio. Dirán que por eso soy homosexual, lo que quiero decir es que hay mucha gente que crece de diferentes maneras.
¿Los niños no necesitan padre y madre?
Me parece una tontería seudocientífica la idea de que un niño para crecer bien necesite un padre y una madre. Posiblemente necesita también un padre y una madre ricos. Y me da estupor la actualidad del problema en la política, porque siempre me he considerado parte de una minoría que tenía una vocación específica. No creo que mi homosexualidad sea una enfermedad a la cual tengo que adaptarme. Es una manera de vivir, que puedo considerar una vocación religiosa, una vocación de representar una forma de vida ejemplar para los otros cristianos, por ejemplo.
Por: Élber Gutiérrez Roa

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