lunes, septiembre 06, 2010

que claror recordar a los poetas, su inutilidad indoblegable


"Propio infinito" busca la síntesis entre poesía visual y la creación de Pino
Valladolid, 4 sep (EFE).- La exposición "Propio infinito", que hoy ha sido inaugurada en el Museo de Pasión de Valladolid, busca la síntesis entre el poeta visual y el creador que usa la palabra como expresión normalizada del verso que fue Francisco Pino, Hijo Predilecto de la Ciudad de Valladolid desde el año 2000.
La muestra recoge 107 documentos materiales, más de 17 cuadernos manuscritos, algunos de ellos con más de 120 páginas, 100 poeturas, 63 primeras ediciones de sus obras, 35 fotografías, 69 objetos relacionados con su creación, 68 cuadros y dos instalaciones arquitectónicas.
Así lo ha asegurado hoy el comisario de la exposición, Antonio Piedra, quien ha destacado que ésta "no" habla del "poeta total", sino que "crea una plataforma para visualizar una esencialidad poética como la de Pino, a través de una visión pedagógica".
"Propio infinito" procede de un verso del escritor y poeta vallisoletano, incluido en su libro "Y por qué", con el que se conmemora el primer centenario del nacimiento de Pino, "el más vanguardista de la poesía española", según Jorge Guillén, que totaliza una visión poética arraigada también en el verso tradicional.
La muestra, organizada por el Ayuntamiento de Valladolid y la Fundación Jorge Guillén, ha contado con la colaboración del Ministerio de Cultura, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones, la Junta de Castilla y León, la Diputación de Valladolid, la Universidadd de Valladolid y la Fundación Joaquín Díaz.
Con esta exposición se pretende dar a conocer el universo personal y característico de Pino a través de su riquísima visualidad, con poeturas, collages, libros objeto, masas líricas, diseños de libros, utensilios poéticos o ediciones, que introducen al visitante en el universo creador del autor.
Francisco Pino (1910-2002) dio muestras de su sensibilidad poética desde muy pequeño, merced a una infancia marcada por la rigidez en el hogar y la inculcación de la idea de pecado hasta límites obsesivos, que propició esa inclinación por la poesía como refugio de su tristeza.
Además, la vida de Pino estuvo muy influenciada por sus estancias en la cárcel, donde incurrió en muchas contradicciones dramáticas hasta que en 1940 sale de lo que llamaba "sensibilidad fascista" y reconoce sus errores para vivir exclusivamente de su negocio, una empresa de barnices y pinturas.
Pero Pino siguió manteniendo su pasión poética, que dejó fluir en su total esencia tras su traslado, junto a su familia, al Pinar de Antequera de Valladolid, donde vivió hasta su muerte una época de tranquilidad, en la que huyó de los círculos literarios para centrarse en su quehacer diario.
En opinión de Antonio Piedra, "si Pino hubiera sido inglés o francés la literatura hablaría de él como de un genio y, si no se hubiera apartado tanto de los círculos sociales, seguramente estaríamos hablando hoy de un Premio Nobel", ha asegurado.
Vinculado a la poesía experimental y neovanguardista, Pino se ha configurado como un referente de la misma a través de una rica obra que, hasta el 12 de octubre, se podrá ver en síntesis en la exposición "Propio Infinito", centrada en el campo visual y en el letrismo combinatorio y semiológico del autor vallisoletano.

jueves, septiembre 02, 2010

Mario Cesariny, un poema

Mário Cesariny - Biografia, Poemas e Fotografias
Ao longo da muralha que habitamos
Há palavras de vida há palavras de morte
Há palavras imensas,que esperam por nós
E outras frágeis,que deixaram de esperar
Há palavras acesas como barcos
E há palavras homens,palavras que guardam
O seu segredo e a sua posição

Entre nós e as palavras,surdamente,
As mãos e as paredes de Elsenor

E há palavras e nocturnas palavras gemidos
Palavras que nos sobem ilegíveis À boca
Palavras diamantes palavras nunca escritas
Palavras impossíveis de escrever
Por não termos connosco cordas de violinos
Nem todo o sangue do mundo nem todo o amplexo do ar
E os braços dos amantes escrevem muito alto
Muito além da azul onde oxidados morrem
Palavras maternais só sombra só soluço
Só espasmos só amor só solidão desfeita

Entre nós e as palavras, os emparedados
E entre nós e as palavras, o nosso dever falar.


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jueves, junio 24, 2010

de CARAS CABALES, de Tomas Segovia

EL BLOG DE TOMÁS
Pero tan global como los mercados (o más) es el narcotráfico, y sin embargo los gobiernos son capaces de unirse para combatirlo.
Esto último es bastante curioso. A pesar de su gran poder de corrupción y descomposición, el narcotráfico no amenaza de veras con derrocar a ningún gobierno (puede que ni el de México) ni arruinar del todo a ningún país. Eso porque está prohibido. Es de suponer que si no estuviera prohibido sería un negocio bastante más anodino y, aparte de estropear la salud de algunos ciudadanos (menos quizá que el tráfico urbano), no sería gran amenaza para la existencia de los países. En cambio los mercados son una amenaza para los países precisamente porque no están prohibidos. Si estuvieran prohibidos probablemente no se transformarían en un tráfico clandestino y armado, sino que los capitales, las inversiones, la iniciativa privada encontrarían maneras más controladas de seguir actuando. Dicho esto, ¿no es esquizofrénica nuestra política? Podríamos admitir que legalizar la droga no es tan simple, pero ¿hay alguna razón para que los países sigan prohibiendo la droga que amenaza bastantes cosas pero no su existencia, y sean en cambio incapaces de prohibir la especulación que amenaza su existencia misma? Me dirás tal vez que lo que pasa es que los especuladores no atacan a su propio país, sino a otros. Seguramente algo hay de eso, pero si nos dieran todos los nombres, a mí no me extrañaría que haya bastantes especuladores perfectamente dispuestos a que sufra su país si eso aumenta su fortuna, y en todo caso esa es la actitud más o menos indirecta de la muchedumbre de votantes que en los países víctimas votan por los partidos que se proponen perpetuar esta situación. Y también es posible imaginar un mundo donde hubiera entre los países, perdona la impertinencia, cierta solidaridad frente a las canalladas que soportan unos u otros. Aparte de que no está excluido que algún día le toque esa suerte al insolidario, por fuerte que se crea.
Pero ¿qué podría ser esa prohibición? ¿Cerrar “los mercados”?


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sábado, junio 19, 2010

de Lorenzo Gil


lorenzo Gil
sábado 10 de abril de 2010
No hubo llamadas de embarque ni rótulos fluorescentes. No hubo retrasos. No hubo un café apestoso a media tarde, a solas tú y yo, en alguna cafetería de mala muerte, ni se detuvo el mundo mientras nos observábamos, en silencio, fijamente a los ojos, ni alargaste tu mano, bajo la mesa, para tomar la mía, no te temblaba el pulso ni nada parecía para nada amor en especial. Ni siquiera, aquella misma mañana, como por casualidad, no despertamos ambos mientras amanecía, ni tú estabas desnuda bajo la luz del sol, más bonita que nunca entre las sábanas . No hicimos el amor. No tomamos la ducha juntos. No entregamos la llave en recepción. Tampoco algo después, como suelen hacer las parejas de enamorados, dimos ningún paseo hacia la playa. Por supuesto, tampoco fuimos a comer al parque, ni, al arrullo de la brisa, bajo un hermoso árbol, nos besamos apasionadamente, por última vez No prometí escribirte algún poema. Nadie perdió su equipaje. No hubo cinta transportadora ni azafatas bonitas. Nadie pidió mi tarjeta de embarque, ni tampoco mi pasaporte. No echó a volar tu sombrero mientras nos abrazábamos, ni te dije te quiero, mi vida, junto al avión en blanco y negro, no hubo viejos motores de hélice, ni al llegar al hotel pedí en la recepción un taxi a La Corniche. No estuvimos jamás juntos en Casablanca. No me juraste una eterna amistad mientras nos despedíamos. No me besaste en la boca, al fin, ni te estreché muy fuerte entre mis brazos como nunca. No hubo ningún tipo de despedida. El aire de los motores no echó a perder tu bonito peinado. No te quejaste, convencida de no estar suficientemente hermosa, ni retiré de tu rostro el flequillo, no estabas deslumbrante, ni pensé en ti como la mujer más bella de este mundo. No te dije te quiero. Nadie me dijo y yo te quiero a Ti. No te observé cuando al fin te alejabas, cada vez más pequeña, por la pista del aeropuerto, no hubo coche-escalera, ni pude verte mientras desparecías dentro del avión, siempre tan elegante. No hubo primera clase, no hubo instrucciones de cabina Las azafatas no coquetearon con el comandante, ni los pasajeros abrocharon sus cinturones. No hubo permiso para despegar, ni comida precocinada a la hora de almolzar. En serio. No hubo ninguna despedida. No acabé, disimuladamente, por echarme a llorar, solo contra ninguna esquina. No hubo nada de dramatismo, insisto. No hubo nada de lágrimas.


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jueves, mayo 13, 2010

Poema de Tomas Segovia, recien hecho


EL BLOG DE TOMÁS
HABITAR


La mañana ha llegado fraternal

Y frente a sus cordiales bisbiseos

Yo no he hecho otra cosa que habitar

Nada más limpio he hecho que estar sabiendo a fondo

Hasta en mis tegumentos

Que estar aquí es estar en casa

Que en todo este horizonte

Hasta donde no hay casa estoy en casa

Que toda esta intemperie es domicilio

Que también está hecho para mí

Esto que no fue hecho para mí

Y sé lúcidamente

En la limpia mañana acogedora

Que haber estado aquí

No es una circunstancia banalmente azarosa

Ni una necesidad indiferente y yerta

Es el feliz azar inescapable

De un tirón del sentido insumergible

Lúcidamente sé en la mañana mía

Que tener domicilio en un mundo vivible

Es tener domicilio también en la verdad.


11 sep 10


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jueves, marzo 25, 2010

La SGAE ES INUTIL: DEMASIADA RENTABILIDAD, mucha miseria


POR EL PLACER DE LA LECTURA :

La SGAE (Sociedad General de Autores)
ataca de nuevo.

Escrito y firmado por José Luis
Sampedro, escritor.

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un
Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de
jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque
no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido,
atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él
solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos.
Sus ’clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes
sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro
a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl
May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo
madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho
cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un
rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos.
Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les
servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban
allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando
regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el
final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que
estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían
algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.
Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos:
algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una
simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera
otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran
hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que
mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los
propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una
empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados,
paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y
luchas con la administración intentando convencer a burócratas y
médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el
conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a
la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus
usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas
actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de
cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en
reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón
bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de
pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por
cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a
los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga
una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.

b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada
la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por
cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y
fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la
operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos
por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad
el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?
Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere
autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa
mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente
deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de
autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida
en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

domingo, marzo 07, 2010

en tiempos oscuros, los amigos

Los amigos por Julio Cortazar

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.

sábado, febrero 27, 2010

especulacion de espejos


epitafios digitales en el cyberespacio
("el cyberespacio no existe :es una alucinación consensuada de espacio y superficie. Nuestro cerebro percibe espacios cuando navegamos por internet y nos comunicamos con otros usuarios, pero lo que percibimos como espacio son en realidad códigos binarios,enterrados en vastos corredores mundiales de información") William Gibson



En el mar de la nada donde navegan estas líneas solo se escucha crepitar a los ceros y gemir a los unos. Ronronean los rígidos en sus 7200 rpm, los leds rojos y verdes dirigen la autopista informática. El mensaje al vecino pasa antes por un servidor a 8000 kilómetros de distancia. Entrelazado y no entrelazado, el monitor hipnotiza igual, es el ojo parpadeante que barre un simulacro de realidad. Cuando se apaga nada queda.

De que me sirve el quijote si está guardado en un archivo en un disco en una supermáquina cuando me cortaron la luz. Quién conoce mejor que el mouse óptico, la tensión de abrir el correo y esperar si viene o no algún mail. Casi como la espera de un cartero virtual

Sin embargo de vez en cuando de este mar de nada emergen restos del naufragio, un remolino escupe un texto, un fragmento de poema, una foto, un acorde perfecto. Y ya nada podrá ser como antes.

El mensaje en la botella llegó a destino. Queda por saber si el destinatario esta vivo y dispuesto a recibirlo. Y si tiene ganas de contestarlo ( y buscar otros sobrevivientes)...



(c) Francisco A. Chiroleu




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lunes, febrero 22, 2010

NO HAY DISCURSO DEL METODO, de Julio Cortazar, mi cronopio favorito


La Máquina de Escribir: Un inédito de Cortázar
Un inédito de Cortázar


Julio Cortázar: No hay discurso del método

Se puede partir de cualquier cosa, una caja de fósforos, un golpe de viento en el tejado, el estudio número 3 de Scriabin, un grito allá abajo en la calle, esa foto del Newsweek, el cuento del gato con botas, el riesgo está en eso, en que se puede partir de cualquier cosa, pero después, después hay que llegar, no se sabe bien a qué, pero llegar,
llegar no se sabe bien a qué, y el riesgo está en que en una hora final descubras que caminaste volaste corriste reptaste quisiste esperaste luchaste y entonces, entre tus manos tendidas en el esfuerzo último, un premio literario, o una mujer biliosa o un hombre lleno de departamentos y de caspa en vez del pez, en vez del pájaro, en vez de una respuesta con fragancia de helechos mojados, pelo crespo de un niño, hocico de cachorro o simplemente un sentimiento de reunión, de amigos en torno al fuego, de un tango que sin énfasis resume la suma de los actos, la pobre hermosa saga de ser hombre.

No hay discurso del método, hermano, todos los mapas mienten salvo el del corazón, pero dónde está el norte en este corazón vuelto a los rumbos de la vida, dónde el oeste, dónde el sur. Dónde está el sur en este corazón golpeado por la muerte, debatiéndose entre perros de uniforme y horarios de oficina, entre amores de interregno y duelos despedidos por tarjeta, dónde está la autopista que lleve a un Katmandú sin cáñamo, a un Shangri-La sin pactos de renuncia, dónde está el sur libre de hienas, el viento de la costa sin cenizas de uranio, de nada te valdrá mirar en torno, no hay dónde ahí afuera, apenas esos dóndes que te inventan con plexiglás y Guía Azul. El dónde es un pez secreto, el dónde es eso que en plena noche te sume en la maraña turbia de las pesadillas donde (donde del dónde) acaso un amigo muerto o una mujer perdida al otro lado de canales y de nieblas te inducen lentamente a la peor de las abominaciones, a la traición o a la renuncia, y cuando brotas de ese pantano viscoso con un grito que te tira de este lado, el dónde estaba ahí, había estado ahí en su contrapartida absoluta para mostrarte el camino, para orientar esa mano que ahora solamente buscará un vaso de agua y un calmante, porque el dónde está aquí y el sur es esto, el mapa con las rutas en ese temblor de náusea que te sube hasta la garganta, mapa del corazón tan pocas veces escuchado, punto de partida que es llegada.

Y en la vigilia está también el sur del corazón, agobiado de teléfonos y primeras planas, encharcado en lo cotidiano. Quisieras irte, quisieras correr, sabes que se puede partir de cualquier cosa, de una caja de fósforos, de un golpe de viento en el tejado, del estudio número 3 de Scriabin, para llegar no sabes bien a qué, pero llegar. Entonces, mira, a veces una muchacha parte en bicicleta, la ves de espaldas alejándose por un camino (¿la Gran Vía, King´s Road, la Avenue de Wagran, un sendero entre álamos, un paso entre colinas?), hermosa y joven la ves de espaldas yéndose, más pequeña ya, resbalando en la tercera dimensión y yéndose,
y te preguntas si llegará, si salió para llegar, si salió porque quería llegar, y tienes miedo como siempre has tenido miedo por ti mismo, la ves irse tan frágil y blanca en una bicicleta de humo, te gustaría estar con ella, alcanzarla en algún recodo y apoyar una mano en el manubrio
y decir que también tú has salido, que también tú quieres llegar al sur,
y sentirte por fin acompañado porque la estás acompañando, larga será la etapa pero allí en lo alto el aire es limpio y no hay papeles y latas en el suelo, hacia el fondo del valle se dibujará por la mañana el ojo celeste de un lago. Sí, también eso lo sueñas despierto en tu oficina o en la cárcel, mientras te aplauden en un escenario o una cátedra, bruscamente ves el rumbo posible, ves la chica yéndose en su bicicleta o el marinero con su bolsa al hombro, entonces es cierto, entonces hay gente que se va, que parte para llegar, y es como un azote de palomas que te pasa por la cara, por qué no tú, hay tantas bicicletas, tantas bolsas de viaje, las puertas de la ciudad están abiertas todavía, y escondes la cabeza en la almohada, acaso lloras. Porque, son cosas que se saben: la ruta del sur lleva a la muerte.

Allá, como la vio un poeta, vestida de almirante espera, o vestida de sátrapa o de bruja, la muerte coronel o general espera sin apuro, gentil, porque nadie se apura en los aeródromos, no hay cadalsos ni piras, nadie redobla los tambores para anunciar la pena, nadie venda los ojos de los reos ni hay sacerdotes que le den a besar el crucifijo a la mujer atada a la estaca, eso no es ni siquiera Ruán y no es Sing-Sing, no es la Santè, allá la muerte espera disfrazada de nadie, allá nadie es culpable de la muerte y la violencia es una vacua acusación de subversivos contra la disciplina y la tranquilidad del reino, allá es tierra de paz, de conferencias internacionales, copas de fútbol, ni siquiera los niños revelarán que el rey marcha desnudo en los desfiles, los diarios hablarán de la muerte cuando la sepan lejos, cuando se pueda hablar de quienes mueren a diez mil kilómetros, entonces sí hablarán, los télex y las fotos hablarán sin mordaza, mostrarán cómo el mundo es una morgue maloliente mientras el trigo y el ganado, mientras la paz del sur, mientras la civilización cristiana.

Cosas que acaso sabe la muchacha perdiéndose a lo lejos, ya inasible silueta en el crepúsculo, y quisieras estar y preguntarle, estar con ella, estar seguro de que sabe, pero cómo alcanzarla cuando el horizonte es una sola línea roja ante la noche, cuando en cada encrucijada hay múltiples opciones engañosas y ni siquiera una esfinge para hacerte las preguntas rituales.

¿Habrá llegado al sur?

¿La alcanzarás un día?

Nosotros, ¿llegaremos?

(Se puede partir de cualquier cosa, una caja de fósforos, una lista de desaparecidos, un viento en el tejado)

¿Llegaremos un día?

Ella partió en su bicicleta, la viste a la distancia, no volvió la cabeza, no se apartó del rumbo. Acaso entró en el sur, lo vio sucio y golpeado en cuarteles y calles pero sur, esperanza de sur,
sur esperanza. ¿Estará sola ahora, estará hablando con gente como ella?, ¿mirarán a lo lejos por si otras bicicletas apuntaran filosas?

(un grito allá abajo en la calle, esa foto del Newsweek)

¿Llegaremos un día?


Julio Cortázar
(Inédito, 1977)




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domingo, febrero 14, 2010

con Haití, la palabra encarnada





Mud Mothers Madres de barro


the children of haiti // los niños de haití
are not mythological// no son mitológicos

we are starving// están muriendo de hambre

or eating salty cakes// o comiendo galletas saladas

made of clay// de arcilla

because in 1804 we felled// porque en 1804 derribamos
a
our former slave captors// a nuestros anteriores cazadores de esclavos

the graceless losers sunk// los despiadados vencidos hincaron

vindictive yellow// sus amarillos vengativos

teeth into our forests// dientes en nuestros bosques

what was green is now// lo que fue verde , ahora

dust & everyone knows// es polvo, y todos saben
trees unleash oxygen// los árboles liberan oxígeno

(another humble word// (otra humilde palabra 

for life)// para la vida)

they took off// los cortaron

with our torn branches// con nuestras ramas desgarradas

beheaded our future// decapitaron nuestro futuro

stuck our breath up on pikes// y dieron un sablazo a nuestro aliento

for all the world to see// para que todo el mundo lo viese



we are a living dead example// somos un ejemplo viviente de la muerte

of what happens to warriors who //- de lo que le ocurre a los guerreros que

in lieu of fighting for white men's countries// - en vez de luchar por los países de los / blancos

dare to fight// se atreven a luchar
for their own lives// por su propias vidas
during carnival// durante el carnaval
we could care less// podíamos no preocuparnos tanto
about our bloated empty bellies// por nuestros abultados estómagos vacíos
where there are voices// donde hay voces
we are dancing// bailamos

where there is vodou// donde hay vudu
we are horses// somos caballos
where there are drums// donde suenan los tambores
we are possessed// estamos poseídos
with joy & stubborn jamboree// con alegría y jolgorio


but when the makeshift// pero cuando temporalmente
trumpet player// el trompetista
runs out of rhythmic breath// agota su aliento rítmico
the only sound left is guts// y el único sonido que queda
grumbling// es el ruido de sus tripas

& we sigh// y suspiramos
to remember// al recordar
that food// que la comida
& freedom// y la libertad
are not free// no están libres

is haiti really free Haiti// es libre realmente
if our babies die starving?// si nuestros hijos mueren de hambre?
if we cannot write our names //si no podemos escribir nuestros nombres
read our rights keep// leer nuestros derechos, conservar
our leaders in their seats?// a nuestros líderes en sus lugares?

can we be free really?// podemos ser libres realmente?
if our mothers are mud?// si nuestras madres son de barro?
if dead columbus keeps cursing us// si muerto Colón sigue maldiciéndonos
& nothing changes// y nada cambia
when we curse back// cuando blasfemamos

we are a proud resilient people// somos un orgulloso pueblo maleable*
though we return to dust daily// aunque volvamos al polvo todos los dias
salt gray clay with hot black tears// arcilla gris salada con lágrimas negras calientes
savor snot cakes// sazonan tortas de mocos
over suicide// sobre el suicidio

we are hungry// somos hambrientas
creative people// personas creativas
sip bits of laughter// sorbemos traguitos de risas
when we are thirsty// cuando tenemos sed
dance despite// a pesar bailamos

this asthma// este asma
called debt// llamada deuda
congesting// congestiona
legendarily liberated// los legendariamente liberados
lungs// pulmones


- Lenelle Moïse
©Lenelle Moïse 2009
Used with permission.

Alicia Zárate
La poeta en la foto escribió un poema premonitorio antes del sismo. Lo traduje para que se entienda el sentido nada más

lunes, enero 25, 2010

de TOMAS SEGOVIA, para tallar el frio y habitar un arbol


EL BLOG DE TOMÁS
SENTADO CON FRÍO

Me podría quedar aquí sentado

En este duro banco

Hasta que se le acabe todo el frío al cielo

Hasta que palidezca arrepentido

Hasta que no me quepa en el puño cerrado

La más pequeña obstinación de estar

Podría estarme aquí sin decir nada

Sin darle al frío el gusto

De protestar por su violencia muda

Estarme aquí reconcentrado

Hundido en mí bajo mi fatuo abrigo

Y sin mover una pestaña

En la llovizna el viento la grisura

Apretado y atento

Con los ojos abiertos o cerrados

A algo que adentro canta sin sonido

El duro regocijo de decirme

Que resistir es una fiesta.


20 ene 10




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lunes, enero 11, 2010

Eric Romhar ha muerto

Avec Eric Rohmer, c'est une légende du cinéma français qui s'éteint. Comme toute légende, elle a sa part de lieu commun et sa part de vérité singulière. Vue d'un peu loin, ou prise en mauvaise part, l'œuvre d'Eric Rohmer fait ainsi le lit de deux jugements lapidaires. Le premier est que ce cinéaste serait le représentant d'une forme canonique du cinéma français, cantonnée à la parole, l'intimisme et le marivaudage. La seconde est que cet homme qui participa en première ligne à l'insurrection artistique mise en œuvre par la Nouvelle Vague serait par nature un classique contrarié. Vu d'un peu plus près, le cinéma de Rohmer ne dément pas ces jugements de manière catégorique, mais oblige à grandement les relativiser.
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Coffret Tout est bon chez Rohmer

Certes, Rohmer met en œuvre une conception très française de l'art, et du cinéma en particulier. Encore faudrait-il souligner la grandeur de cette tradition, sa subtilité spirituelle, son goût de l'impertinence et de la liberté. Dire plus encore l'intelligence avec laquelle le réalisateur a su la réinventer au cinéma, selon des paramètres qui engagent non seulement la parole, mais aussi bien, indissolublement associées à elle pour en faire jaillir l'esprit, une conception de l'espace et du temps, une incarnation des personnages, un frémissement de la chair, une sensibilité à la nature. "Je ne dis pas, je montre", revendiquait-il.

Quant au classicisme "rohmérien", il est trop entaché d'un refus des conventions, d'une inclination à la fantaisie et d'un goût de l'ambiguïté morale pour revendiquer pleinement ce statut.

Né Jean-Marie Maurice Schérer le 4 avril 1920, à Tulle, ce Corrézien devenu professeur de lettres se destine à une carrière littéraire, comme l'atteste la publication d'un premier roman en 1946, Elisabeth, sous le pseudonyme de Gilbert Cordier. C'est sous un autre pseudonyme et sous d'autres auspices artistiques qu'il fera carrière. Au ciné-club parisien du Quartier latin, qu'il anime dans les années 1950, il fait la rencontre de ses futurs compagnons de la Nouvelle Vague.

En 1957, le voici promu rédacteur en chef des Cahiers du cinéma. A côté des jeunes bourgeois dévergondés et autres graines de délinquants que sont Jean-Luc Godard, François Truffaut ou Claude Chabrol, Rohmer incarne la légitimité universitaire, le magistère de la haute culture. Sa pensée se distingue par le sens de la mesure, le goût de l'analyse. Il ne dédaigne pas pour autant, par haine du conformisme, certaines provocations qui le font passer pour plus réactionnaire que ses camarades.

Ses auteurs de prédilection sont notamment Howard Hawks, Jean Renoir ou Roberto Rossellini, sur l'œuvre desquels il signe d'une plume précieuse des articles pénétrants, recueillis pour certains d'entre eux dans un livre qui porte le titre d'un de ses textes: Le Goût de la beauté (éd. Cahiers du cinéma, 1994).

Ce prologue critique à sa carrière cinématographique préfigure la singularité de celle-ci. Rohmer, homme secret en retrait apparent du monde, obéit de toute évidence à un autre tempérament, une autre temporalité, que ses tempétueux compagnons. Il pense ainsi que la "conservation du passé garantit la possibilité de l'art moderne".

Son éviction des Cahiers du cinéma en 1963, sous les coups de boutoir d'un courant plus moderniste mené par Jacques Rivette, qui lui succédera à ce poste, marque cette différence, en même temps qu'elle signale l'implosion du petit groupe qui avait pris d'assaut la forteresse corporative et esthétique du cinéma français, chacun devant désormais mener seul sa barque. Eric Rohmer est celui qui est parti le plus tôt, réalisant dès 1950 ses premiers courts métrages. Son premier long, Le Signe du lion (1959), est un cruel apologue, qui met en scène un héros soudain déshérité dans le Paris estival. Le film ne trouve pas de distributeur et ne sort que trois ans plus tard, dans une relative indifférence.

Le Signe du Lion

POLITIQUE DES AUTEURS

Ainsi Rohmer est-il aussi celui qui se voit reconnaître le plus tardivement, avec le succès de Ma nuit chez Maud en 1969. Cette reconnaissance entérine la logique d'une œuvre dont la régularité et la viabilité ne seront partagées que par très peu d'auteurs de cette génération, Alain Resnais s'imposant sans doute comme le meilleur point de comparaison, selon des modalités sensiblement différentes.

Loin des montagnes russes chabroliennes ou de la révolution permanente godardienne, Rohmer est une incarnation exemplaire de cette politique des auteurs promue par la Nouvelle Vague, dont il se pourrait bien que notre époque porte aujourd'hui le deuil, en même temps qu'elle accompagne le cinéaste à sa tombe.

L'un des principes formels qui ont permis cette joie et cette curiosité incessamment renouvelées des retrouvailles avec ses films est celui de la série, empruntée à ce monde littéraire dont il était féru. Il s'agit encore d'inscrire fortement une démarche d'auteur, par les variations que la série autorise autour d'un même thème, et qui permet au spectateur de déceler la pérennité dans le changement, et vice versa.

La bande-annonce de "Pauline à la plage"

lunes, noviembre 30, 2009

Queremos Galego

defender a lingua e defender a palabra de todos: Sempre nos queda a palabra, é o que todos temos para apropiarnos da nosa dignidade. Todos os pobos, todas as linguas.

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